En Nariño se usa para hablar de ponerse al día con el chisme sabroso, contarse las últimas novedades con todo el detalle y el salseo posible. No es solo informar, es adornar la historia, meterle intriga y risas. Básicamente es sentarse a rajar un rato con confianza, que para qué negarlo, a veces es planazo.
En Barinas y por los llanos se dice cuando te sientas con alguien a conversar sin apuro, ponerte al día y soltar chisme del bueno. Es plan de tarde tranquila, con sombra, café o guarapo y pura habladera. No es “contar un cuento” literal, es echar labia y pasarla sabroso.
Se dice cuando alguien se inventa una historia, una excusa o un cuento bien armado para zafarse, quedar bien o marear a los demás. Es puro bla bla y labia, a veces hasta da risa de lo descarado. Muy de pana: te lo sueltan con cara seria y tú sabes que es tremendo invento.
En Caracas se dice cuando quedas con alguien para sentarte a hablar largo y tendido, ponerte al día y soltar el chisme con calma. Es ese plan de cafecito donde salen cuentos, detalles jugosos y hasta la novela completa de lo que pasó. No es “contar un cuento” literal, es ponerse al día sabroso.
En Carabobo se usa para decir que alguien se acomoda con calma a leer algo sabroso, tipo novela o cuento, casi siempre tirado en una hamaca o en una silla bien cómoda. Es como desconectarse del mundo y perderse en la historia sin apuro, con su brisita, su café y cero estrés. Planazo total, la verdad.
Frase que significa iniciar una conversación interesante, normalmente chismosa o entretenida. Básicamente es soltar el chisme del día.