Andar cerquita del palo
Se dice cuando alguien anda rozando el peligro o el lío por estar metido en cosas raras, haciendo trampas o juntándose con la gente equivocada. Vamos, que está jugando con candela y en cualquier momento se quema. Es una forma medio seria de advertirle que se calme antes de que le caiga la ley o el karma.
Está como una vaina
Se dice cuando alguien anda raro, desubicado o haciendo cosas que no cuadran, como si estuviera en su propio mundo. No siempre es insulto, a veces es puro vacile, pero deja claro que la persona está actuando bien extraña y te tiene con la ceja arriba. Muy de calle en Venezuela.
Chico pal' mambo
Se le dice al que siempre está puesto para la rumba, el que no se pierde ni una y llega con energía aunque la fiesta esté floja. Es el que anima el ambiente, se apunta a bailar lo que sea y hasta convence a los demás de salir. Si hay música, ese pana ya está listo. Y sí, a veces cansa, pero se agradece.
Echar un fresquito
Se usa para hablar de echarse una siesta corta en la tarde, sobre todo cuando el calor está pegando duro y el cuerpo pide apagarse un ratico. Es como desconectarse un momento para recargar pilas y no andar todo amuermado el resto del día. La verdad es que un buen fresquito a tiempo te salva la jornada.
Pana perdido
Se le dice al pana que anda totalmente fuera de onda, despistado a más no poder, como si llegara tarde a su propia vida. No caza una, no entiende el chisme y siempre pregunta lo obvio. Va con cariño y burla suave, para el amigo que vive en la luna y ni se entera.
Andar con la neblina
Se dice cuando alguien anda despistado, lento para captar o directamente no entiende nada, como si tuviera la cabeza metida en una nube. Vale para bromear con un pana que está en Babia o para soltarle un toque cuando no se entera ni a la tercera. Suena suave, pero pica lo justo.
Estar enchuflao
Se dice de alguien que anda con la energía a tope, acelerado y con pilas de sobra, como si lo hubieran conectado a la corriente. Puede ser por café, por emoción o porque el pana viene prendido desde temprano. Suele sonar medio en broma, como para decir que no se está quieto ni un segundo.
Ir a mover el esqueleto
Se dice cuando vas a salir a bailar, a rumbear y a soltar el cuerpo en una fiesta, un bar o una disco. Es la forma graciosa de avisar que hoy no se viene a sentarse, se viene a sudar la pista y a pasarla bueno con música a todo volumen. Si no te mueves, ni cuentes.
Esperaíta
Se usa para decirle a alguien que se calme, que deje la apuración y entienda que todo llega cuando tiene que llegar. Es como recordarle que no joda tanto con la corredera y se disfrute el momento. Muy de hablar sabroso en el llano, con ese tonito medio regañón pero cariñoso que al final hasta da risa.
Armar un zaperoco
Se dice cuando alguien monta un lío grande, un alboroto o un desorden que se riega y se vuelve puro escándalo. Suele implicar gritos, gente metiéndose y un ambiente de caos sabroso, de esos que empiezan por una tontería y terminan con medio mundo opinando. Muy venezolano, muy de chisme y bulla.
Parquearse
En Barinas se dice cuando alguien se queda pegado, sin moverse ni avanzar, casi siempre por flojera o porque se acomodó demasiado. Viene de la idea de dejar un carro parqueado y ahí se queda, quietico. Sirve para personas, planes o hasta proyectos que se quedaron en pausa. Y sí, suena a excusa barata.
Montarse su película
Se dice cuando alguien se arma una historia en la cabeza y se la cree completica: imagina cosas, exagera, malinterpreta señales o saca conclusiones sin base, como si estuviera viviendo una novela. Vale para celos, chismes o planes imposibles. Vamos, que la mente se le fue de gira y volvió con guion propio.
Crema'o
En Barinas se dice que alguien está crema'o cuando anda demasiado metido en algo, súper concentrado o fascinado, como si se desconectara del resto del mundo. Puede ser con una peli, un juego, una chama o cualquier vaina que lo tenga embobado. A veces suena a burla cariñosa, pero también es verdad que todos hemos estado crema'os con algo.
Darse una vuelta
Se dice cuando sales a pasear un rato sin plan fijo, solo para despejarte y matar el tiempo. En Barinas suele implicar agarrar el carro o la moto, rodar por ahí con panas, dar unas vueltas por el pueblo o los alrededores y ver qué sale. A veces termina en comida, chisme y risas, como debe ser.
Echarse un boche
En Barinas echarse un boche es lanzarse a ligar con alguien, tirarle los perros con toda la actitud y ver si suena la flauta. Es como decir que te armaste de valor para coquetear y tantear el terreno romántico. A veces sale bien, a veces quedas como un payaso, pero igual uno se ríe después.
Echar paja
En Barinas y buena parte de Venezuela se dice cuando alguien se pone a inventar, exagerar o meterle cuento a una historia para quedar como el duro o armar drama. Vamos, que está echando labia pero en modo embustero. No confundir con otros significados más subidos de tono que tiene en otros países.
Sudado como arepa
Se dice cuando alguien está empapado en sudor, normalmente por un calor bravo o por haber hecho esfuerzo. La comparación con la arepa recién hecha es perfecta, porque sale caliente y húmeda, y tú quedas igual, pegajoso y con cara de no aguantar más. Muy de Barinas, donde el sol no perdona.
Falta caldo pa' completar la sopa
Dicho bien llanero para soltar que a alguien le falta calle, luces o sentido común. Vamos, que no le da mucho la cabeza o que está medio perdido para resolver algo sencillo. No siempre es insulto heavy, a veces va en plan vacile entre panas, pero igual pica. Y suena sabroso, la verdad.
Veranito contrabando
Dicho barinés para cuando, en plena temporada de lluvia, de repente sale un solazo y hace calor como si estuviéramos en verano. Es ese paréntesis tramposo de buen tiempo, como si el clima estuviera metiendo días soleados de contrabando. Te confías, tiendes la ropa y a los dos días vuelve el palo de agua.
Topar
En Barinas, topar es encontrarte de casualidad con alguien o algo, sin planearlo y a veces en el peor momento. Vas tranquilo, doblás la esquina y zas, te aparece la sorpresa. Se usa mucho para cruces inesperados en la calle, tipo gente que no querías ver. Y sí, da su mini infarto.
Echarse el cuento
En Barinas y por los llanos se dice cuando te sientas con alguien a conversar sin apuro, ponerte al día y soltar chisme del bueno. Es plan de tarde tranquila, con sombra, café o guarapo y pura habladera. No es “contar un cuento” literal, es echar labia y pasarla sabroso.
¡Te fuiste por los cachos!
Se le suelta a alguien cuando se va por las ramas y termina diciendo o haciendo cualquier cosa menos lo que venía al caso. Es como perder el hilo, desviarse del tema y armar un enredo que no entiende ni el que lo cuenta. Muy de regaño con risa, porque a veces la locura sale buena.
Jalamecate
En Barinas se le dice así a la persona pesada e insistente que no suelta el tema ni aunque le cambies la conversación diez veces. Es el típico que se pega como lapa y sigue dale que dale hasta sacarte la paciencia. No siempre es insulto mortal, pero cuando te lo sueltan, es que ya estás mamado.
Irse por el tubo
Se dice cuando alguien se va rapidito y sin hacer ruido, normalmente porque la cosa se puso fea o lo pillaron en algo. Es como salir por la puerta de atrás para evitar el regaño, el bochorno o las consecuencias. No es tanto “aceptar el error”, más bien es escabullirse y desaparecer antes de que te caiga la bronca.
Estás a un kilómetro
Se le suelta a alguien cuando está súper perdido o fuera de lugar con lo que dice, como si estuviera en otra conversación o en otro planeta. Es una forma medio burlona de decirle que no está entendiendo nada o que va lejísimos con su idea. En Barinas se oye bastante y pega sabroso.
Jalaíto
En Barinas se le dice jalaíto a alguien que está demasiado metido en algo, como pegado y sin soltarlo ni un segundo. Puede ser con el estudio, el trabajo o hasta con una persona. Va con tono de burla cariñosa, tipo “bájale dos”. No es insulto heavy, pero sí te deja como intenso.
Jartarse
Forma muy coloquial y graciosa de decir que alguien va a comer muchísimo, hasta quedar reventado de tanto comer. No es solo llenarse la barriga, es casi un deporte extremo de glotonería feliz, típico de cuando hay comida casera, reunión familiar o fiesta. Y la verdad, solo de oírlo ya dan ganas de servirse otro plato bien cargado.
Estar como una roca
Se dice cuando alguien está durísimo, en forma y con el cuerpo bien marcado, como si fuera de piedra. Vale para el pana que vive en el gym, pero también para quien se ve fuerte de natural. En Barinas suena a piropo con respeto, de esos que te sueltan y te suben el ego de una.
¡Qué vaina irreal!
Se suelta cuando pasa algo tan loco, increíble o absurdo que uno queda medio pegado, sin saber si reírse o persignarse. Es como decir que la situación parece de película o de sueño raro después de una siesta pesada. Muy de Barinas y del llano, y la verdad es que suena sabroso cuando sale del alma.
Chico
En Barinas, y en buena parte de Venezuela, chico se usa como vocativo para llamar a alguien, tipo oye o pana. Según el tono puede sonar cariñoso, de confianza o medio regañón. No es que signifique padre, pero sí se lo puedes soltar a tu viejo en plan cercano, como quien le dice compadre.
Azúcarate
Se dice para invitar a alguien a bajarle dos, relajarse y darse un gustico, como si le echaras azúcar a la vida para que no sepa tan amarga. Es un empujoncito cariñoso a disfrutar, despejarse y dejar el drama en pausa. Muy de llano, de panas y de tomarse las cosas con calma.
Armar el despelote
Se dice cuando alguien monta un caos tremendo, ya sea por torpe, por intenso o porque se le fue la mano. Es como convertir cualquier plan en un desorden épico: gritos, cosas por el piso y todo el mundo corriendo sin saber qué hacer. Muy de chamo metiendo la pata y dejando el ambiente vuelto un desastre.
A lo lobo
Se usa cuando alguien hace algo de forma rústica, brusca o sin mucho cuidado, como a lo salvaje, sin delicadeza ni técnica. Es ese estilo de compadre del monte que resuelve todo a las patadas y con alambre. A veces funciona, a veces queda peor, pero la actitud es bien campesina y sin mucha fineza, que también tiene su encanto.
Chácharas de llanero
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, con tono de llanero sabiondo, pero al final no suelta nada útil. Es puro palabreo, cuento y humo, como pa' impresionar en la conversa. Sirve para pinchar al que se cree filósofo del llano y solo está mareando la perdiz. Tiene su gracia cuando lo dices con cara seria.
Estar en línea
En Barinas se usa para decir que alguien anda encendido, rindiendo al máximo y en su mejor momento. Vamos, que está fino, inspirado y no hay quien lo pare. La idea es como estar conectado y con el flow activado, de esos días en los que todo te sale bien y te luces sin esfuerzo.
Ser más enrollado que un turpial
Se dice de alguien súper pana, sociable y con labia, de esos que caen bien en dos minutos y se hacen amigos hasta del perro del vecino. La comparación con el turpial va por lo alegre y escandaloso que es, siempre cantando y llamando la atención. Vamos, que el tipo es puro buen vibe.
Armar el bochinche
Se dice cuando alguien monta el alboroto y convierte cualquier plan tranquilo en un relajo con bulla, música y gente hablando encima de la otra. Puede ser fiesta improvisada o simple escándalo, según el tono. En Barinas se usa mucho para ese momento en que la cosa se descontrola y ya nadie se hace el serio.
Gota fría
Ojo, que en español “gota fría” suele ser un fenómeno meteorológico, pero en Barinas también se usa en plan callejero para hablar de un chisme bien pesado o un rumor que cae de golpe y te deja frío. Es como una bomba de información que te cambia la cara. Si lo sueltas, prepárate para el corre corre.
Tener la furia del calorazo
Se dice cuando el calor está tan brutal que uno anda arrecho, irritado y sin paciencia, como si el sol te estuviera pegando coñazos directos en la frente. No es solo tener calor, es andar de mal humor por culpa de ese bochorno pegajoso que no deja pensar. Y la verdad, con ese clima cualquiera se emberrincha.
Andar con los oídos parados
Se dice cuando alguien anda bien pendiente, con la oreja puesta, escuchando todo lo que pasa aunque no sea su peo. Puede ser por curiosidad, por chisme o por pura desconfianza. Vamos, que estás tan atento que te enteras hasta de lo que hablan en la casa de al lado, y luego no te hagas el loco.
Regalar el ojo
Se dice cuando alguien anda mirando con ganas, como quien se queda pegado viendo a alguien que le provoca o se distrae por andar de mirón. Es esa mirada que se te va sola a lo sabroso y te delata. No siempre es mala intención, pero sí es cero discreto y suele sacar risas.
Echar varilla
Se dice cuando alguien se pone a descansar sin culpa, a holgazanear rico y sin apuro. Es tirarse en la hamaca, en la cama o donde sea, dejando que el tiempo pase mientras el mundo resuelve. En Barinas suena bien llanero, como de calorcito y cero estrés. Y sí, da envidia.
Echarle pichón
Se dice para meterle ganas a algo, currar duro o apretar el paso cuando toca. Es como un empujón de ánimo: deja la flojera y ponte serio, que de aquí se sale echándole pichón. Muy de los llanos, con sabor barinés, y sirve tanto para estudiar como para chambear o resolver un peo.
Echarse la mitad
En Barinas se dice cuando alguien hace el trabajo a medias, se escurre o se hace el loco para no sudar la gota gorda. Vamos, que cumple lo mínimo y deja el resto para los demás. Se usa mucho en faenas, en la casa o en el trabajo, y siempre con ese tonito de reclamo.
Jalámpara
Se le dice a la persona que vive pendiente de caerle a lo gratis, sobre todo a la comida y el trago. Es el que aparece cuando huele a sancocho, se pega a la mesa y pregunta si quedó “un poquito más”. No siempre es mala gente, pero cansa, porque nunca pone ni para el hielo.
Ataparrarse
En Barinas se usa para cuando uno se queda pegado a algo y no logra zafarse, ya sea una conversación ladilla, una novela, un chisme o un plan aburridísimo. Es como quedar atrapado sin remedio, medio por flojera y medio por costumbre. Y hay que admitir que describe perfecto esas pegadas eternas frente al televisor.
Echar un cuento
En Barinas se dice cuando alguien se pone a contar una historia, una anécdota o un chisme con ganas, como para entretener o enganchar a la gente. También puede ir con intención de convencerte de algo o venderte una idea. Vamos, que cuando alguien va a echar un cuento, agárrate que viene labia y sabrosura.
Menorquear
Verbo bien de Barinas para cuando alguien anda de intenso coqueteándole a gente más joven, o se pone a actuar como si fuera un chamo para impresionar. Es ese intento medio forzado de verse más juvenil, hablar con jerga y tirar labia, pero se nota a kilómetros. A veces funciona, pero muchas veces da pena ajena.
Macundales
En Barinas se usa para hablar de todos esos cachivaches, corotos y peroles que uno carga encima sin mucho orden. Sirve para referirse a herramientas, utensilios o cualquier trasto que terminas metiendo en el bolso o en el carro por si acaso. Es de esas palabras que suenan a desorden cariñoso, y la verdad es que tiene bastante encanto.
Echar un cuento
En Barinas y en buena parte de Venezuela, echar un cuento es ponerse a narrar algo, casi siempre con adornos, exageraciones y detalles inventados para que suene más sabroso. Puede ser para impresionar, para echar broma o solo para matar el tiempo. A veces es inocente y a veces es tremenda labia, pero igual entretiene bastante.