Se dice cuando alguien anda mirando con ganas, como quien se queda pegado viendo a alguien que le provoca o se distrae por andar de mirón. Es esa mirada que se te va sola a lo sabroso y te delata. No siempre es mala intención, pero sí es cero discreto y suele sacar risas.
"¿Viste al chamo en la rumba? Se la pasó regalando el ojo con la jeva del vestido rojo y ni oyó cuando lo llamaron pa’ la foto."