Se dice cuando alguien monta un caos tremendo, ya sea por torpe, por intenso o porque se le fue la mano. Es como convertir cualquier plan en un desorden épico: gritos, cosas por el piso y todo el mundo corriendo sin saber qué hacer. Muy de chamo metiendo la pata y dejando el ambiente vuelto un desastre.
"Chamo, íbamos a ordenar la sala y terminamos armando el despelote: se cayó la repisa, el perro salió corriendo y mi mamá casi nos bota."