Se dice cuando amaneces con una resaca monstruosa después de una rumba seria. Te late la cabeza, tienes la boca como desierto y el cuerpo te pide auxilio. Es como decir que tienes un ratón nivel galaxia, de esos que te hacen prometer que no vuelves a beber. Y sí, da risa, pero duele.
"Ayer nos fuimos de rumba hasta que salió el sol y hoy, chamo, tengo un ratón astronómico que ni el cafecito me revive."