En Barinas se dice cuando alguien se queda pegado, sin moverse ni avanzar, casi siempre por flojera o porque se acomodó demasiado. Viene de la idea de dejar un carro parqueado y ahí se queda, quietico. Sirve para personas, planes o hasta proyectos que se quedaron en pausa. Y sí, suena a excusa barata.
En Bogotá se usa parquearse para decir que alguien se queda quieto, sin hacer nada, como en modo reposo absoluto. Es como compararse con un carro estacionado, ahí tirado sin mover un dedo. Puede sonar a regaño cariñoso cuando te dicen que dejes de estar parqueado y te pongas las pilas, que la vida no se vive desde el sofá.
En Argentina se usa para decir que alguien se queda clavado en un lugar por horas, como si hubiera estacionado el auto y no pensara moverse más. Puede ser en una casa, en un bar o en cualquier juntada donde uno se acomoda fuerte. A veces suena cariñoso y otras medio queja, pero siempre pinta escena de vagancia máxima.
En el Valle del Cauca, sobre todo en Cali, parquearse no es solo estacionar el carro. Es quedarse en un sitio sin mucho plan, charlando con los panas, viendo pasar la vida y matando tiempo. Es como decir que uno se instala en un lugar a tirar charla y a ver qué se arma, que para eso sí son buenos los caleños.
En Santiago del Estero se dice parquearse cuando alguien se queda clavado, sin hacer nada útil, como auto estacionado que no arranca ni a palos. Es esa mezcla de colgarse, pajerear y mirar la vida pasar mientras el resto mete mano. Sirve para retar con cariño o con bronca, según el tono.