Ser un chango fiestero
Se dice de alguien que vive para la joda y siempre está listo para salir, aunque sea un martes cualquiera. Es el que se entera de dónde pinta el baile, cae con los cumpas y no se pierde ni un cumple, ni una previa, ni un after. En Santiago del Estero, chango es pibe, y fiestero ya te lo dice todo.
Flor
En Santiago del Estero, decir que algo es una flor es tirarle un piropo grande. Se usa para marcar que algo salió buenísimo, que está de primera o que alguien se mandó una obra maestra. Es como decir que está impecable, de lujo, en su mejor momento. Bien dicho, suena re santiagueño y queda joya.
Agarrarle (o darle) la chiripiorca
Se dice cuando a alguien le agarra un ataque de bronca o un berrinche de golpe, como si se le zafaran los tornillos por una pavada. Es bien de charla cotidiana, medio exagerado y con tono burlón, para pintar a alguien que se pone intenso en un segundo. Y sí, suena tan ridículo como el ataque.
Estar más perdido que turco en la neblina
Dicho bien de campo para marcar que alguien está totalmente desorientado, que no caza una o que no entiende nada de lo que pasa. Se usa en tono de cargada, pero sin tanta maldad, más para reírse de la situación. Ideal cuando alguien cae a un lugar y no sabe ni para dónde arrancar.
Sobrecito
Apodo medio cariñoso y medio en cargada para el que siempre tiene un truquito guardado y se las arregla para sacar ventaja. Es el típico vivo que cae con un contacto, una excusa o un atajo y zafa de todo. No siempre es mala leche, pero te deja pensando: este no paga una nunca.
Estar de caravana
Se dice cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieras pegado un viaje eterno o una seguidilla de días a mil y el cuerpo ya no da más. Vale para resacas, laburo pesado o un finde de joda que te deja hecho bolsa. No es que estés viajando de verdad, es puro drama santiagueño.
Hacer el sanjay
Se dice de quien va a la facu pero no a estudiar ni de casualidad. Aparece por el campus para boludear, caer a la cantina, chamuyar un rato o armar un fulbito con los compas, y después se borra como si nada. Vamos, que está “yendo a la universidad” solo para la vida social. Un clásico.
Le falta un tornillo
Se dice de alguien que está medio chiflado o que hace cosas rarísimas, como si le faltara una pieza para funcionar bien. No siempre es insulto fuerte, muchas veces va en plan broma entre amigos cuando alguien se manda una de esas que te deja pensando. Y sí, a más de uno se le aflojan seguido.
Changuear
En Santiago del Estero se usa para decir que te vas a dar una vuelta sin apuro, a matar el tiempo y estar tranqui, sin un plan serio. Es el plan de planear nada: caminar, sentarte en la plaza, charlar y ver qué pinta. No es laburar ni hacer mandados, es simplemente andar al pedo con estilo.
Estar de punta en blanco
Se dice cuando alguien va vestido impecable, arregladísimo, como para una fiesta o un casamiento, aunque el plan sea una pavada. Es ir bien peinado, con la ropa planchada y todo en su lugar, como si te estuvieran por sacar una foto. Suena medio en chiste, pero también puede ser elogio.
Estar frito
Se usa cuando alguien está en un lío enorme, sin salida y con todo en contra, como si ya estuviera condenado. Puede ser por un examen, una deuda, un quilombo familiar o cualquier situación donde ya no hay forma fácil de zafar. Es como decir que estás perdido, acabado o que ya te cocinaste solito, y la verdad es que suena bastante gracioso.
Tener chapa de gaucho
Se dice cuando alguien tiene pinta, actitud o “presencia” de gaucho, como de tipo curtido y del campo, aunque capaz sea más de ciudad que de monte. Va por la imagen: botas, poncho, sombrero, hablar golpeado y esa seguridad de andar a caballo sin despeinarse. No siempre es literal, a veces es medio en chiste.
Tomarse un cafelín
Se dice cuando te vas a tomar un cafecito, pero con ese toque de pausa merecida: parar un rato, aflojar la cabeza y, si pinta, meter charla con alguien. No es solo la bebida, es el plan de cortar con el apuro y recargar pilas. Ideal después del laburo o a media mañana.
Ser un chefito
Se le dice a alguien que se agranda y se hace el gran cocinero sin tener mucha idea. Capaz vio dos videos en YouTube, le salió una receta de pedo y ya anda dando cátedra como si tuviera restaurante y estrella Michelin. Va con cariño y gastada, para bajarle un cambio al ego culinario.
Estar de chacota
Se usa cuando alguien está en plan joda, haciendo chistes y boludeando, como si todo fuera un recreo eterno. Es esa actitud de no tomarse nada en serio y vivir tirando bromas, a veces para caer bien y otras para zafar de responsabilidades. En Santiago del Estero se escucha bastante y queda re claro.
chito
En Santiago del Estero se usa chito para hablar de algo o alguien muy chiquito, medio insignificante o que no impone nada, pero con tono cariñoso y de burla suave. Puede ser un niño travieso, un perro enano o cualquier cosa que parezca mínima. Es de esas palabras que suenan tiernas aunque te estén bajando el precio.
Llamar la mococha
Se dice cuando alguien anda atrás de otra persona con insistencia, como persiguiéndola o buscándole charla todo el tiempo, casi sin dejarla respirar. Suele usarse mucho en plan amoroso o de levante, y tiene ese tono de burla de barrio: el típico que no capta una indirecta y sigue, dale que dale.
Porfiado
En Santiago del Estero, porfiado es el terco de manual, el que se emperra y no afloja ni aunque le muestres pruebas con dibujitos. Insiste, discute y vuelve a insistir, convencido de que tiene razón sí o sí. Puede sonar medio en broma o medio en reto, según el tono. Y sí, a veces da risa de lo cabezón.
Vidriar
En Santiago del Estero, vidriar es quedarse mirando algo fijo, con la vista clavada y la cabeza en Narnia, como embobado o medio hipnotizado. Se lo tirás a alguien cuando está colgado, sin reaccionar, ya sea mirando la tele, el celu o cualquier pavada. Suena re de casa, bien de reto cariñoso.
Canchón
En Santiago del Estero, un canchón es un terreno grande y medio pelado, generalmente al aire libre, que se usa para todo: jugar un picadito, hacer un asado, juntar a la barra o dejar que los chicos corran. No es una cancha formal, es más bien el espacio comodín del barrio. Bien de pago, bien práctico.
Rajarse un lanazo
Se dice cuando alguien se pega una siesta tremenda, de esas que te dejan desarmado y con la almohada marcada en la cara. Suele salir después de comer pesado, con calorón y cero ganas de existir. En Santiago del Estero encaja perfecto, porque la siesta es casi deporte oficial. Y sí, a veces hay baba incluida.
Hacer la carrera
En Santiago del Estero, hacer la carrera es el ritual de finde: salir a dar vueltas en auto por el centro o la costanera, con la banda, música al palo y sin apuro. No es competir ni correr de verdad, es más bien pasear, mirar y dejarse ver. Plan simple, pero cuando pinta, pinta.
Cortar cabrahigo
Se dice cuando alguien anda de metiche, chusmeando y metiendo la cuchara donde no lo llamaron. Es el típico que se prende a cualquier charla ajena, pregunta de más y después va y lo cuenta como si fuera noticiero del barrio. Bien santiagueño, bien de patio, y sí, tiene su gracia cuando no te toca a vos.
Hacer zapateo en el marote
Se dice cuando te quedás rumiando una idea sin parar, dándole vueltas y más vueltas a la cabeza, como si tu cerebro estuviera zapateando adentro del marote. Es pensar de más, preocuparse al pedo y no llegar a nada. Muy de charla cotidiana, para cortar la rosca y bajar un cambio.
Estar oreja
Se dice cuando alguien está prestando muchísima atención a una conversación, con la oreja parada como antena. Puede ser porque es medio chusma y quiere enterarse de todo, o porque el tema le re interesa y no quiere que se le escape nada. Es muy de sobremesa familiar, mate de por medio y algún chisme dando vueltas.
tataflé
Se usa para decir que estás re podrido, cansado al mango o saturado de algo, como que ya no te da la cabeza ni las ganas. Puede ser por laburo, por calor, por gente densa o por todo junto. Es muy santiagueña y suena tan exagerada que hasta da risa cuando la tirás en medio del bardo.
Capo
Se le dice a alguien cuando la rompe en algo o se manda una genialidad. Es un elogio bien de Argentina, tipo “sos un crack”, “qué grande” o “qué genio”. En Santiago del Estero se usa igual, entre amigos, para celebrar una habilidad, una avivada o una ocurrencia que te deja aplaudiendo.
Hacerla corta
Se dice cuando querés que alguien vaya al grano y no se ponga a dar mil vueltas. Es pedir una versión corta, simple y sin drama: resolvelo rápido, decidite y listo. Puede sonar medio mandón, pero es re común entre amigos cuando hay apuro o cero paciencia. Directo, santiagueño y sin chamuyo.
Arrancarse
En Santiago del Estero se usa arrancarse para decir que alguien se va volando de un lugar, medio a las apuradas y sin muchas explicaciones. Es como rajar o disparar, pero con tonada santiagueña y cara de yo no fui. Suele pasar cuando la cosa se pone densa, incómoda o ya no pinta seguir aguantando el ambiente.
Estar en octubre
Se dice de alguien que está atrasadísimo, descolgado o que recién cae cuando el resto ya entendió todo. Vamos, que viene con el diario de ayer y encima pregunta qué pasó. Muy de charla entre amigos para cargarlo un poco sin mala leche. Ideal para el que llega tarde a todo y todavía se hace el sorprendido.
Changa
Se usa para hablar de un laburito ocasional, de esos que salen por el día o por unos mangos, tipo ayudar en una mudanza, hacer un arreglo o cubrir a alguien. En Santiago del Estero se escucha un montón. También puede valer para cualquier plan medio improvisado y sin mucha seriedad. Bien de calle.
Chango fiero
En Santiago del Estero se dice para marcar que un lugar o una situación es un quilombo bárbaro: todo desordenado, sucio, roto o fuera de control. Es como decir que está hecho un desastre, pero con tonito bien norteño. Sirve para casas, talleres, fiestas o cualquier cosa que se haya ido al carajo. Y suena fuertecito, así que entra con actitud.
Volar en tren
Se dice en plan sarcástico cuando alguien está colgado, distraído o en cualquiera, como si estuviera viajando en su cabeza y no registrara nada de lo que pasa alrededor. La imagen es absurda a propósito, porque un tren no vuela, y por eso pega justo para marcar que la persona está re perdida.
Armar la burrada
Se dice cuando alguien monta un plan a lo grande y se arma un quilombo lindo: juntada, fiesta o evento con música, gente y descontrol del bueno. No es una “burrada” de estupidez, es más bien una exageración divertida, tipo tirar la casa por la ventana. Muy de charla entre amigos, bien del norte.
Al toque, chango
Se dice para prometer que hacés algo ya, sin vueltas y a toda velocidad. Es el equivalente a “ya mismo” o “de una”, pero con ese sabor bien del norte. “Chango” es como decir pibe o loco, bien de confianza. Queda perfecto para responder rápido y con buena onda, aunque a veces sea puro chamuyo.
Ñañear
Verbo bien de chusmerío para cuando alguien se pone a dar vueltas, a hablar bajito o a murmurar, sin largar la posta ni ir al grano. Es ese runrún insistente que te taladra la cabeza y no te deja claro nada. Vamos, que en vez de contar lo que pasó, te lo estiran como chicle.
Ser de manga ancha
Se dice de alguien que es permisivo, que no aprieta mucho con las reglas y te deja pasar una. Puede ser un profe, un jefe o hasta un policía que mira para otro lado. Vamos, que tiene la mano floja y no arma quilombo por cualquier cosa. Si te toca uno así, agradecé y no te zarpés.
Crema del sol
Expresión santiagueña que se usa para hablar de la siesta cuando el sol pega tan fuerte que parece que te derrite como si fueras manteca. Es ese rato sagrado en que el calor te aplasta, baja la persiana mental y el cuerpo entra en pausa total. Y la verdad, con ese horno encima, la siesta se vuelve religión.
Hecho un circo
Se dice cuando algo se vuelve un despelote total, lleno de ruido, quilombo y gente haciendo cada uno la suya. Es como comparar la situación con un circo bien caótico, pero sin leones ni carpa, solo lío por todos lados. Suena exagerado y gracioso, y la verdad es que muchas veces le pega justo a la realidad.
Acharanguado
En Santiago del Estero se dice que alguien está acharanguado cuando anda demasiado relajado, medio dejado, sin apuro por nada y con una pachorra tremenda. Puede ser alguien tirado a la bartola, sin ganas de laburar ni de moverse mucho. Es como vivir en modo siesta eterna, y la verdad es que un poco de envidia sí da.
Terrible al pedo
Se dice cuando alguien está al pedo mal, sin nada que hacer y encima con cero intención de moverse. Es como remarcar que está re al cuete, tirado, boludeando, mientras el resto está en la lucha. Muy de Santiago para bardear con cariño al vago de turno. Y sí, da bronca, pero es gracioso.
Fiero como piquete de ojo
Expresión bien santiagueña para decir que alguien o algo es feísimo, tan desagradable a la vista que casi te duele mirarlo, como cuando te encajan un dedo en el ojo sin aviso. Se usa con humor, medio cruel pero cariñoso, para exagerar lo feo de una persona, un bicho, una prenda o lo que sea. Y hay que admitir que la comparación es bastante gráfica.
Changuita
En Santiago del Estero, una changuita es ese desayuno improvisado que te arma la abuela cuando la despensa está casi en cero, pero igual te deja pipón hasta el almuerzo. Puede ser mate cocido, torta frita, pan duro rescatado, lo que haya. Es comida de emergencia con amor, y la verdad es que suele estar más rica que un desayuno planeado.
Estar picante
Se dice cuando alguien anda acelerado, con la mecha corta o con ganas de armar bardo. Puede ser por nervios, por calentura, por estar manija o porque se vino arriba con algo. En Santiago del Estero también se usa en plan de joda para el que no para quieto y está re intenso.
Machar
Verbo bien santiagueño para cuando alguien te insiste, te taladra la cabeza o te rompe un poco las bolas con lo mismo hasta que cedés o explotás. Es como martillar con una idea, dale que dale, sin soltar. Se usa mucho para pedidos, favores o reclamos. Pesado, sí, pero efectivo a veces.
Mover la pachorra
Se dice para apurar a alguien que está en modo fiaca total: que deje de boludear, se levante y se ponga en marcha. Es como un empujoncito verbal para pasar de estar tirado sin ganas a activar de una vez. Suena bien norteño y tiene ese tonito de reto con cariño.
Peña
En Santiago y en el norte argentino, una peña es una juntada folclórica con música en vivo o guitarreada, baile y comida. Vas a escuchar chacareras y zambas, ver gente zapateando y terminar aplaudiendo como si fueras jurado. Suele ser bien familiar, pero también se presta para la trasnoche y el vino.
Se me piantó un lagrimón
Se dice cuando algo te emociona fuerte y, sin querer, se te escapa una lágrima grande. Piantar es como salirse o escaparse, bien del habla rioplatense, y lagrimón le suma dramatismo y ternura a la vez. Ideal para momentos de orgullo, nostalgia o amor familiar. Duro por fuera, blandito por dentro.
Pasarla bomba
Se dice cuando la estás pasando genial, ya sea en una fiesta, una juntada o cualquier plan que se pone buenísimo. Es sinónimo de divertirse a lo grande, reírse, bailar y olvidarse de todo por un rato. Muy de Argentina, bien de charla cotidiana, y queda perfecto para contar una noche que se fue al carajo.
Estar de pacha
Se dice cuando estás tranqui, sin apuro ni drama, tirado disfrutando el momento. Es ese modo avión santiagueño de no hacerse mala sangre y dejar que el día pase suavecito. Puede ser descansar, matear, ir al río o simplemente no mover un dedo. Ideal para cuando ya cumpliste y te ganaste el descanso.