En Santiago del Estero se usa chito para hablar de algo o alguien muy chiquito, medio insignificante o que no impone nada, pero con tono cariñoso y de burla suave. Puede ser un niño travieso, un perro enano o cualquier cosa que parezca mínima. Es de esas palabras que suenan tiernas aunque te estén bajando el precio.
En Apurímac se usa para llamar de forma cariñosa y medio vacilona a los autobuses pequeños o minivanes que van de pueblo en pueblo. Es el clásico carro donde todo el mundo se conoce, se chismea de la vida ajena y hasta se sube la tía con sus gallinas. Suena tierno, pero también es bien de barrio y tiene su encanto.