Porfiado
En Apurímac se usa para describir a la persona terca que no entra en razón ni a palos, aunque le expliques las cosas con dibujitos y paciencia de santo. Es medio cariñoso, medio regañón, como decirle cabezón con amor. Sirve para ese pata que siempre hace lo que le da la gana aunque ya la haya cagado antes.
Hablar lejos
Se usa cuando alguien habla por teléfono tan fuerte que parece que estuviera llamando a Marte, al vecino y a todo el barrio a la vez. Es ese personaje que se olvida que el micro del celular existe y grita como si la otra persona estuviera en otra galaxia. Y sí, da ganas de quitarle el chip.
Ya fue
Se usa cuando algo salió mal y ya no hay forma de arreglarlo, así que solo queda resignarse y tomárselo con humor. Es como decir que el tema está muerto, que ya no vale la pena preocuparse. Suena medio trágico pero también chistoso, porque a veces no queda otra que reír para no llorar.
Chirulín
En Apurímac se usa chirulín para hablar de un tramo de caminata corto pero matador, de esos que te dejan con las piernas temblando y la risa nerviosa. Es como decir que el camino estuvo bravosito aunque no fuera tan largo. Suena tierno, pero cuando te toca el chirulín, sudas la gota gorda, sin falla.
Machetear
En Apurímac se usa machetear para decir que alguien se pone a estudiar a lo bestia, dándole duro a los apuntes como si quisiera abrirse camino a machete entre tanta letra. Es esa etapa previa al examen donde ya no hay vida social, solo café, apuntes y la esperanza de que algo se quede. Y sí, es bien sufrido.
Tarifa
En Apurímac se usa de forma pícara para hablar de la cantidad justa de trago, casi siempre chicha o cañazo, que necesitas para entrar en calor, alegrarte y botar las penas. Es como tu dosis personal para ponerte sabrosón sin terminar gateando por la plaza. Y hay que admitir que la palabra suena bien elegante para algo tan terrenal.
Shapear
Se usa para decir que vas a mejorar algo a lo bestia, subirlo de nivel y dejarlo más chévere de lo que estaba. Puede ser una fiesta, un outfit, un plan tranqui o hasta un trabajo aburrido. La idea es meterle flow, actitud y recursos para que pase de normalito a legendario. Y sí, a veces sale medio improvisado.
Estar misio
Cuando no tienes ni un sol en el bolsillo, estás tan pelado que hasta las arañas hicieron su nido.
Inclinaíto
Forma chistosa y medio pícara de decir que alguien está medio borracho, ya con el cuerpo ladeado y la risa fácil, pero todavía sin caerse ni hacer el clásico zigzag por la calle. Es como ese punto exacto en el que ya estás alegre, hablando huevadas, pero aún puedes jurar que estás sobrio. Y claro, nadie te cree.
Estar hecho una rueda
Se usa para decir que alguien ha comido tanto que ha quedado redondito, panza llena y cara de ya no me entra ni un grano de maíz más. Es como imaginar que el compa puede echar a rodar cerro abajo de lo inflado que está. Es una forma burlesca pero cariñosa de decir que se ha pasado tres pueblos con la comida.
Hacerla de llama
Se dice cuando alguien arma un show por cualquier tontería, se pone intenso y melodramático como si el mundo se fuera a acabar. Es esa persona que por un detalle mínimo ya está suspirando, quejándose y haciendo escándalo. Básicamente, convertir una pavada en tragedia andina de tres actos, aunque a veces tiene su gracia verlo.
Fonda
En Apurímac le dicen fonda a esos huequitos donde comes menú casero y barato, de los que te atienden con cariño y te sirven como si fueras de la familia. Suelen ser locales pequeños, sin mucha pose, pero con sazón de la buena. Sales llenísimo y feliz, pensando que cenar ya es opcional.
Hatun Templo
Expresión medio quechua medio castellano para hablar de la iglesia del pueblo con cariño pero también con sorna. Se usa cuando te toca ir a misa por compromiso, por la mamá o por la abuela, aunque tú preferirías estar tirado en la plaza o jugando fulbito. Tiene ese tono de resignación divertida que en el fondo hace familia.
Chapayarse
En Apurímac se usa para decir que te enfrentas de frente a alguien o a una situación complicada, sin hacerte el loco ni salir corriendo. Es como armarte de valor y plantarte, aunque por dentro estés temblando. Suena gracioso, pero muchas veces toca chapayarse sí o sí, no queda otra.
Azulito
En Apurímac se usa para vacilar con cariño a alguien que se pone nervioso, se queda pasmado o se achica cuando pasa algo intenso. Es como decir que se queda frío, medio asustado y sin reacción, aunque por dentro esté a mil. Sirve para reírse un poco del colega tímido, pero sin mala leche, más bien con complicidad.
Mover el hocico
Se dice cuando alguien anda de metiche, chismoso o fisgoneando donde no lo llaman. Es como tener la nariz pegada a la vida ajena, opinando de todo y preguntando de más. Suele soltarse en tono de fastidio, tipo ya deja de estar pendiente de los demás. Y sí, suena medio burlón, por eso pega.
Hacerla linda
Se dice cuando alguien hace algo muy bien, con estilo y dejando buena impresión. Puede ser por cómo te vistes, cómo hablas, cómo bailas o cómo resuelves algo en el momento. Es como decir que te luciste y quedaste fino, sin tanto humo. En Apurímac suena bien callejero y bien orgulloso.
Estar embolinao
Se usa cuando alguien está hecho un lío, confundido, con la cabeza dando vueltas y sin entender bien qué está pasando. Puede ser por chismes, por una explicación enredada o porque todo el mundo habla a la vez. Es como tener la mente hecha un nudo, y la verdad es que a veces da hasta risa ver al pobre embolinao.
Tonazo
Se usa para hablar de una fiesta brava, de esas donde se arma el desmadre bonito y nadie se quiere ir. Un tonazo es cuando hay música a todo volumen, chelas, baile y chisme hasta la madrugada. Básicamente, es una reunión que se fue de largo y terminó siendo legendaria. Y la verdad, esos tonazos se recuerdan años.
Estar a todo color
Dices esto cuando alguien o algo está lleno de vida, buen rollo o energía positiva. ¡Arriba las pilas!
Rendir la pota
Se usa cuando ese último trago de licor, casi siempre cañazo o aguardiente bien bravo, se alarga más de la cuenta porque nadie quiere ser el valiente que lo termine. Todos hacen como que brindan, conversan, se hacen los locos y la pota sigue ahí, dando vueltas en la mesa. Es muy de jarana larga y resaca asegurada.
Prestar oído
Se usa cuando alguien pone mucha atención a lo que otro dice, sobre todo en chismes sabrosos o comentarios malintencionados. Es como decir que estás ahí, bien atento, absorbiendo cada palabra. A veces se usa también para advertir que no hagas caso a lo que dice cierta gente, porque hablan por hablar y meten cizaña.
¡Taypa!
En Apurímac se dice taypa cuando algo está bien llenito, rebosando, mejor de lo que esperabas. Puede ser un plato de comida que viene hasta el tope o una fiesta donde hay trago, comida y gente para regalar. Es como decir que está todo servido a lo grande, sin miseria. Y la verdad, da gusto escucharla.
Ser un cuscán
Se usa para hablar de la persona bien metiche que no puede estarse quieta y quiere meter la nariz en todos los chismes, planes y conversaciones. Siempre aparece donde no la han llamado y encima pregunta todo. Es como el clásico vecino que sabe más de tu vida que tú mismo, y hay que admitir que a veces hasta hace gracia.
Pintar la cancha
Se dice cuando alguien deja claritas las reglas del juego antes de hacer algo, para que después nadie se haga el loco. Es como marcar la cancha y poner límites: quién paga, qué se hace y qué no. Muy útil para evitar malentendidos y dramas de última hora. Si lo sueltas a tiempo, te ahorras broncas.
Echarse su primavera
Expresión bien apurimeña para decir que alguien se va a echar una siestita rica, normalmente al sol, como lagarto feliz. La idea es que uno descansa, se relaja y vuelve con energía renovada, como si floreciera de nuevo. Es medio broma, medio verdad, porque esas dormiditas al sol te dejan nuevo, aunque a veces te quemes la napia.
Perro chispeador
Se usa para hablar del típico pata que promete el oro y el moro pero nunca cumple nada. Es ese causa que siempre está por conseguirte chamba, contactos o comida, pero al final se hace humo. Mucho floro, cero acción. Y hay que admitir que la expresión suena tan graciosa que hasta dan ganas de perdonarle la chamullada.
Cholo señal
Expresión apurimeña que se usa cuando alguien lanza una indirecta medio disimulada y la otra persona la entiende al toque. Es como decir que el mensaje cifrado ya llegó fuerte y claro, con todo el saborcito andino. Suena a broma entre patas, pero también sirve para marcar complicidad. Y hay que admitir que tiene bastante gracia.
Paquete
Cuando alguien es torpe o despistado en una actividad, tipo que rompe algo sin querer o mete la pata cada dos por tres.
Poncho volador
Se usa para hablar del pata que nunca se queda quieto y siempre anda de fiesta, de viaje o metido en alguna movida. Es como decir que con su poncho vuela más rápido que todos y aparece en cada tono, cada jarana y cada plan. Suena medio cariñoso, medio vacilón, y la verdad es que pinta bien al loquito del grupo.
Estar como luna en juerga
Se usa para describir a alguien que desentona por completo, que está más perdido que cuy en tómbola y no pilla nada de lo que pasa a su alrededor. No es que sea un genio precisamente, más bien anda volando, distraído y diciendo cosas que no vienen a cuento. Es de esas expresiones que pintan perfecto al despistado del grupo.
Echar gota
En Apurímac se usa para decir que uno va a chupar fuerte, a tomar trago hasta quedar bien doblado. Es como anunciar que la noche se viene larga, con chelas, cañazo y risas hasta que el hígado pida auxilio. No es tomar elegante, es ir a fondo con la jarana, y la verdad es que suena bien tentador.
Masa
Forma bien coloquial de llamar al grupo de amigos o a la mancha con la que siempre sales a tonear, vacilar y armar la jarana. Es como decir tu combo de confianza, esos que caen a todo plan sin pensarlo mucho. Suena cercano, callejero y tiene ese saborcito de barrio que siempre anima cualquier reunión.
Armar chanfaina
Se dice cuando alguien mete un barullo tremendo y deja todo hecho un caos, como una mezcla loca donde nadie entiende nada. Viene de la chanfaina, un guiso donde va a parar de todo un poco, bien revuelto. Es perfecta para cuando alguien complica algo que era sencillo, y encima se hace el inocente.
Achancar
En Apurímac se usa para decir que alguien se está echando a perder por amor, que se ha puesto medio aguado y flojo por estar demasiado enamorado. Es ese pata que antes era pilas y ahora solo suspira y se olvida de todo por la flaca. Da un poco de risa, pero también pena ajena, la verdad.
Jato party
Se usa para hablar de un fiestón en casa, de esos donde se cae la puerta de tanto entrar y salir gente, la música revienta los parlantes y nadie se acuerda a qué hora empezó. Mezcla lo de jato como casa con el rollo fiestero en plan party, y la verdad es que suena a desmadre bonito.
Chaqchirar
Verbo muy usado en Apurímac para hablar de levantarse temprano a la fuerza, con el cuerpo pidiendo cama y el alma renegando en silencio. Es ese momento en que suena el gallo, el despertador o la vecina escandalosa y tú te paras igual, medio zombi, porque toca chamba. Y sí, duele, pero la vida no se paga sola.
Estar empipado
En Apurímac se dice estar empipado cuando alguien está bien prendido con el trago, ha tomado harto calentito o cañazo y ya camina medio chueco. No es solo alegre, es que ya está borrachito de verdad, hablando de más y haciendo papelón. Es de esas palabras que se entienden al toque en cualquier fiesta patronal.
Estar en la papa
Cuando tienes todo bajo control o las cosas te están saliendo a pedir de boca, estás más contento que cuy en el desierto.
Meterse su falta
Expresión apurimeña para decir que alguien se fue sin avisar, se esfumó como si nada y dejó a todos con cara de what. Es como hacer la gran desaparición de mago pobre, pero en versión fiesta de barrio. Se usa cuando la persona se larga sin despedirse y luego aparece como si no hubiera pasado nada. Y sí, tiene su gracia.
Aceituna
En Apurímac se usa para vacilar a alguien que se cree la última chupada del mango, que se siente importante y anda posando como si todo girara a su alrededor. Es medio burla cariñosa, medio jalón de orejas para que se ubique. Y la verdad, cuando alguien se pone muy aceituna, provoca bajarlo de su nube.
Chamba de diseño
Trabajo creativo y bien hecho que resaltan en la mancha, ya sea ropa o cualquier chuchería.
Tener filo
Se usa para decir que uno tiene mucha hambre, de esa que te deja el estómago sonando como banda de pueblo. Cuando alguien dice que tiene filo es que ya está pensando en el menú, en el segundo y hasta en el postre. Es una forma bien coloquial y sabrosa de hablar del hambre, y la verdad es que suena potente.
Recuerda, pe
Se usa para decirle a alguien que no se olvide de algo importante, pero con el toque bien peruano. El pe es una muletilla súper típica que da énfasis y cercanía, como un empujoncito cariñoso. Suena a barrio, a pata conversando en la esquina, y la verdad es que tiene bastante gracia cuando se suelta con actitud.
Chacota
Se usa para hablar de la bulla y el vacilón cuando la gente se pone a bromear, hacer payasadas y armar relajo. Puede ser algo sano y divertido o un desorden que ya se va de las manos, según el tono. Vamos, que empezó la risa y terminó todo el mundo metido en la chacota.
Verdurazo
Se usa para hablar de un cuento tan exagerado que ya nadie se lo cree, como si fuera ciencia ficción de barrio. Es cuando alguien se pasa tres pueblos adornando la historia solo para impresionar. Básicamente es decir que lo que cuenta es puro humo, aunque a veces da risa escucharlo.
Cantar chicharra
Expresión usada para hablar de alguien que se pone a murmurar, criticar o rajar sin parar, como una chicharra metiendo bulla en el campo. Es ese personaje que no se cansa de hablar pestes de todo el mundo y encima lo hace con una voz que taladra el cerebro. Agota, pero hay que admitir que a veces da risa escucharlo.
Nació metiendo chacla
Expresión bien apurimeña para decir que alguien desde que nació es puro movimiento, hiperactivo y con energía para regalar. Se usa para esos chibolos que no se quedan quietos ni un segundo, siempre corriendo, hablando, metiéndose en todo. Básicamente, nació acelerado y con las pilas recontra puestas, y hay que admitir que a veces hasta cansa.
Choq'e
En Apurímac usamos choq'e para decir que algo es chiquito, reducido o medio enano, pero con cariño. Puede ser un animal, una cosa o hasta una porción de comida que te dejan corta y te quedas con hambre. Es de esas palabras que suenan tiernas y a la vez te recuerdan que acá todo se mira con ojo andino.
Estar en segundo plano
Expresión que se usa cuando alguien está medio colgado o distraído, como si estuviera viendo una peli pero mentalmente en pausa.