En Apurímac se usa machetear para decir que alguien se pone a estudiar a lo bestia, dándole duro a los apuntes como si quisiera abrirse camino a machete entre tanta letra. Es esa etapa previa al examen donde ya no hay vida social, solo café, apuntes y la esperanza de que algo se quede. Y sí, es bien sufrido.
En Durango se usa para hablar de trabajar duro, sin aflojarle, hasta quedar todo sudado y molido. Viene de la idea de darle con el machete sin parar, como si estuvieras limpiando monte a pleno sol. Es básicamente partirse el lomo con actitud, y la neta tiene su orgullo duranguense.
En Delta Amacuro se usa machetear para hablar de trabajar durísimo, dándole sin parar, como quien se mete monte adentro a abrir camino a punta de machete. Puede ser trabajo físico o mental, pero la idea es que terminas sudado, cansado y medio arrepentido de haber dicho que sí. Y hay que admitir que la palabra suena poderosa.
En Nicaragua se usa para hablar de copiar en un examen o en un trabajo, ya sea mirando al de al lado, usando chuletas o cualquier truco medio clandestino. Es básicamente hacer trampa para pasar la materia sin estudiar mucho, aunque todos finjan que jamás lo han hecho. Y hay que admitir que el verbo suena bastante épico.