Envío gratis

52,00€

Cuando el sol aprieta y el musgo está fresquito, esta criatura se tumba sin pedir permiso, como si las siestas fueran un derecho del bosque. Si alguien lo molesta, sale el abuelito gruñón: refunfuña bajito, mira de reojo y parece que va a echarte un sermón… pero a los dos segundos se le escapa la risa.

Viste una camisa de cuadros marrones y un pantalón bombacho con un corazón verde esperanza cosido como amuleto. Mide 32 cm con el gorro, que un día se le enredó en una hiedra y desde entonces lleva rafia con pequeñas hojitas atrapadas, como recuerdos pegados a propósito.

  • Hace sonar el cascabel del cinturón para llamar a la buena suerte, pero solo cuando nadie está mirando.
  • Discute con los semáforos imaginarios del sendero, porque siempre “se ponen en rojo”.
  • Se queda quietísimo escuchando la lluvia en las hojas, como si fuera música.

Si lo encuentras medio dormido, habla bajito: dice que las siestas son portales, y que él solo está vigilando que nadie se pierda al cruzar.

Otros Magikitos de este concepto

Duendes del Sueño

Envío gratis 52,00€
Envío gratis 119,00€
Tu cesta: 0,00 €