Se dice cuando tenés un hambre feroz, de esas que te dejan el estómago afilado y con ganas de morder lo que sea. Es como estar muerto de hambre, pero con ese toque bien del Litoral que suena a que te vas a comer hasta la mesa si te demoran. Ideal después de laburar o hacer deporte.
Se usa para decir que uno tiene muchísima hambre, de esa que te deja el estómago sonando y la cabeza pensando solo en comida. Es como sentir que por dentro todo está afilado y listo para atacar cualquier plato que pase cerca. Es muy típica en la región y, la verdad, suena bastante dramática y divertida.
En Venezuela se dice cuando tienes un hambre salvaje, de esas que te ponen de mal humor y te hacen mirar cualquier cosa como si fuera comestible. Es como andar con el estómago raspando y con cero paciencia. Si alguien suelta que tiene filo, lo que necesita es comida ya, sin preguntas.
En Nuevo León se dice cuando traes un hambre brutal, de esas que te ponen de malas y te hacen ver cualquier taco como si fuera un manjar. Es como andar con el estómago afilado, listo para cortar lo que sea. Muy de compas, muy de calle, y bien útil después del jale.
Estar muy hambriento, como si tu estómago se hubiera vuelto un agujero negro devorador de arepas.
Se usa en Caldas para decir que alguien tiene muchísima hambre, de esa que te deja malgeniado y viendo estrellitas. Es como si el estómago estuviera afilado, raspando por dentro y pidiendo comida a lo loco. Es una forma muy paisa de decir que estás a punto de desmayarte del hambre, y la verdad suena hasta chistoso.
En Tolima se dice tener filo cuando alguien tiene un hambre brava, de esas que le suena la tripa a kilómetros y se comería lo que le pongan enfrente. Es como sentir un hueco en el estómago que pide comida a gritos. Es muy coloquial y suena hasta chistoso cuando uno ya casi ve estrellitas.
Se usa para decir que uno tiene mucha hambre, de esa que te deja el estómago sonando como banda de pueblo. Cuando alguien dice que tiene filo es que ya está pensando en el menú, en el segundo y hasta en el postre. Es una forma bien coloquial y sabrosa de hablar del hambre, y la verdad es que suena potente.
En Cuba, tener filo es estar muerto de hambre, con un vacío en la barriga que te pone de mal humor y te hace mirar cualquier cosa como si fuera comida. Es como decir que llevas horas sin probar bocado y ya estás al borde de comerte lo primero que aparezca. Suena exagerado, pero es real.
En el Meta se dice tener filo cuando alguien tiene un hambre brava, de esas que te dejan viendo estrellas y pensando en comida cada dos segundos. Es como sentir que el estómago te está reclamando con megáfono. No es solo hambre normal, es hambre de jornalero después de todo el día bajo el sol, y la verdad suena hasta peligroso.
En Colombia, y muy de los Llanos, tener filo es estar con un hambre brava, de esas que te suena la barriga y te pones de mal genio si no aparece comida ya. Es como decir que estás muerto de hambre, pero con más sabor local. Si alguien dice que tiene filo, mejor ofrécele algo rápido.
Se dice cuando tienes un hambre brutal, de esas que te dejan con mala cara y cero paciencia. Es como si el estómago tuviera filo de verdad y te estuviera cortando por dentro. Muy de calle para avisar que necesitas comer ya, no en un rato. Si alguien lo suelta, mejor búscale plato rápido.