¡Bienvenidos a Sucre, tierra de sol, mar y merengue! Aquí la vida pasa entre el aroma del cacao y el ritmo contagioso del tambor. Os sentiréis como en una telenovela mientras paseáis por sus playas paradisíacas y os dejáis seducir por su exquisita comida, desde las arepas de cazón hasta el famoso dulce de leche criollo. Los sucrenses son gente amable que siempre encuentran una razón para celebrar con un baile o una serenata al atardecer. Y cuidado con los cuentos de camino porque aquí tienen historias para dar y regalar. Este es un lugar donde la realidad se mezcla con el mito y la buena onda nunca falta.

¡Eres tremendo cochino!

Expresión bien sabrosa del oriente venezolano para decirle a alguien que es muy desordenado, sucio o descuidado, pero en tono de confianza y vacilón. No es un insulto mortal, más bien un regaño cariñoso cuando alguien deja todo tirado o hace cochinadas. Eso sí, con extraños puede sonar pesado, así que mejor usarla entre panas.

"Chamo, dejaste arroz en el piso, salsa en el techo y el fregadero full de platos, de pana que eres tremendo cochino, vale, ni el perro se atreve a entrar a esa cocina"

Echar el cuento

En Sucre se usa para ponerse a narrar algo con todo el detalle del mundo, metiéndole sazón, chisme y un poquito de novela. No es solo contar lo que pasó, es adornarlo, meterle drama, imitar voces y hacer que todo suene más épico de lo que fue. A veces es verdad, a veces es puro invento, pero igual entretiene un montón.

"Chamo, anoche María se quedó hasta las tres echando el cuento de la fiesta, que si el DJ se cayó, que si se fue la luz, que si apareció el ex borracho cantando vallenato en la puerta del edificio"

¡Qué mamey!

Se usa para decir que algo es facilísimo, tan sencillo que cualquiera lo hace sin despeinarse ni sudar una gota. Es como cuando ves una tarea y piensas que está regalada, casi una broma. Muy típica en Venezuela para restarle importancia al esfuerzo, y la verdad es que suena sabroso decirlo.

"Ese examen de matemáticas estuvo qué mamey, chamo, estudié diez minutos en el recreo y aun así saqué mejor nota que el empollón del salón."

playa'o

En Sucre se le dice playa'o al que va relajado por la vida, como si siempre tuviera todo resuelto y cero estrés encima. Suele ser el pana suelto, simpático y con labia, el que cae bien sin esforzarse. No es que sea un genio, es que anda en modo tranquilo y eso se pega.

"Mira a Luis, ese pana es playa'o, llegó sin apuro, saludó a todo el mundo y hasta consiguió hielo pa' las birras como si nada."

Chupata

Se usa para hablar de una salida a beber con los panas, normalmente fuerte y sin mucho control, donde la idea es vacilar, tomar hasta que el cuerpo diga basta y armar relajo. Suele implicar rumba larga, risas, música a todo volumen y anécdotas que al día siguiente casi nadie recuerda completas, pero igual se siguen contando.

"Pana, el viernes hay cobro, así que vamos armando la chupata porque quiero terminar bailando salsa en la plaza con un vaso de ron en cada mano."

Echar vaina

Expresión utilizada para describir la acción de hacer bromas pesadas o molestar a alguien, pero siempre con gracia y picardía.

"Ayer en la playa todos estaban echándole vaina a Luis por su nuevo peinado tropical. ¡Parecía un verdadero gallo de pelea!"

Un vuelito

Se dice cuando vas a hacer una salida cortica y sin tanto protocolo, tipo un paseo rápido para despejarte y volver en nada. Puede ser a la playa, al centro o a comprar cualquier vaina. Es como decir vamos un momentico y ya, aunque a veces ese momentico se alarga y nadie se hace cargo.

"Chamo, vamos a echarnos un vuelito al malecón, nos comemos una empanada y volvemos antes de que mi mamá se ponga intensa."

Chévere

Palabra comodín para decir que algo está muy bueno, muy guapo o que simplemente mola un montón. En Sucre todo puede ser chévere, desde una arepa bien rellena en el puesto de la esquina hasta una rumba playera que termina viendo el amanecer. Es de esas expresiones que se pegan y al final la dices sin darte ni cuenta.

"Marico, esa camisa está demasiado chévere para el rumbón de esta noche en Cumaná, vas a levantar hasta a los que dijeron que no iban a salir."

Rumbear

En Sucre, rumbear es salir de fiesta con todo el combo, con música a tope, tragos, baile y cero ganas de volver temprano. No es solo mover el esqueleto, es armar la gozadera hasta que amanezca y el cuerpo pida cacao. Básicamente, es entregarse a la fiesta sin remordimientos, y la verdad es que provoca bastante.

"Pana, hoy es viernes de quincena, así que alístate porque vamos a rumbear por Cumaná hasta que cierren el último local y terminemos cantando gaitas en la playa con los zapatos en la mano."

Morir del gustazo

Se dice cuando algo te gusta tanto que sientes que te da algo de puro placer. Es una exageración sabrosa, como cuando pruebas una comida brutal, escuchas un temazo o te dan una noticia buenísima y quedas en modo derretido. No es que te vayas a morir de verdad, pero el gustazo pega durísimo.

"Pana, esa pizza está tan buena que voy a morir del gustazo. Échame otro pedazo y una malta, que así sí se vive sabroso."

Zapato' e plomo

Expresión venezolana para decir que alguien va a toda velocidad, sin frenos y con una apuro brutal, como si tuviera los pies cargados de dinamita. Se usa cuando la persona sale disparada, caminando o corriendo rapidísimo, casi dejando polvo atrás. Es muy de calle y suena tan exagerada que da risa, por eso se pega fácil.

"Chamo, ¿viste a Eduardo en la uni hoy? Salió zapato' e plomo del salón pa' agarrar el bus porque si no lo dejaba tirado otra vez."

Estar hecho un vacilón

En Venezuela se usa para decir que alguien anda vuelto un vacilón: súper alegre, relajado y con ganas de joder y echar broma. Es el pana que convierte cualquier plan en rumba, aunque sea una cola del banco. No es que esté borracho necesariamente, es que está en modo diversión y cero drama. Y sí, contagia.

"Fuimos a la playa y Juan estaba hecho un vacilón, se puso a bailar salsa con la neverita en la cabeza y hasta el vendedor de cocos terminó echando broma."

Estar como Pancho en fiesta

Se dice cuando alguien está feliz de la vida, cómodo y sin una sola preocupación, disfrutando como si estuviera en la mejor rumba del año. Es la típica imagen de estar relajado, bien atendido y con todo a favor. Vamos, que está en su salsa y no lo sacas de ahí ni con agua caliente.

"Mira a Luis tirado en el sofá con el helado y el control, con el aire prendido y cero estrés, está como Pancho en fiesta viendo el juego."

Echar vaina

Expresión muy sucrense para decir que estás molestando, fastidiando o vacilando a alguien con picardía y buen humor. Es como tirar pullas pero en plan pana, sin mala intención, aunque a veces se te puede ir la mano. Básicamente es joder un rato al otro para reírse un poco, y hay que admitir que tiene su encanto.

"Marico, deja de echarme vaina por la chama del barrio, que ya mi mamá está sospechando y va a pensar que es verdad la vaina."

Estar ancho

En Venezuela se dice cuando alguien está relajado, despreocupado y como en su salsa, sin estrés ni apuro. Es ese mood de ir a tu ritmo mientras el resto anda vuelto loco. También puede sonar a que la persona está demasiado confiada, como si nada le afectara. Vamos, ancho y tranquilo.

"Todo el mundo pegado por la entrega y Luis estaba ancho, echado en la hamaca, con una arepa en la mano y diciendo: eso sale ahorita, mi pana."

Aflojar el tornillo

Se dice cuando alguien empieza a portarse raro, desatado o medio loco, como si hubiera perdido un tornillo y ya no pensara con tanta cabeza. Puede ser que se vuelva más fiestero, más imprudente o que haga cosas sin medir consecuencias. Es una forma medio burlona de decir que a la persona se le está yendo la olla.

"Desde que Juan ganó la lotería anda aflojando el tornillo, pura rumba en Cumaná, botando la plata en caña, parranda y hasta hablando de comprarse una lancha pa' irse a pescar todos los días."

Enviarse un guayoyo

En Venezuela, enviarse un guayoyo es prepararse y tomarse un café negro clarito, tipo americano, normalmente sin azúcar. Se usa cuando necesitas despertarte de verdad o agarrar energía para seguir el día. Es de esas costumbres sencillas pero sagradas, porque un guayoyo bien hecho te pone las pilas rápido.

"Chamo, después del almuerzo me envié un guayoyo clarito, sin azúcar, y quedé activo pa' seguir la tarde sin quedarme dormido en la oficina."

Guaricampista

Se usa para llamar cobarde a alguien que se raja a última hora, sobre todo cuando venía echando cuento de que iba a hacer algo grande. Viene de guarico, que en la jerga local es como escabullirse o desaparecerse del plan. Es medio burla, medio regaño, y la verdad es que suena tan gracioso que hasta provoca repetirlo.

"El pana pasó toda la semana diciendo que iba a cantar en la tarima y al final se puso nervioso, se hizo el loco y salió corriendo como tremendo guaricampista del barrio."

Chimbo

En Sucre se usa chimbo para decir que algo es malo, aburrido, de mala calidad o que salió todo mal. Puede ser una fiesta sin ambiente, un plan que se cae o un producto que se daña rápido. Es como decir que algo es una porquería, pero con sabor costeño y un poquito de resignación divertida.

"Chamo, compré un parlante en oferta y salió más chimbo que novela repetida, ni suena duro ni tiene bajos, pura estafa, vale."

Echar el cuento

Expresión muy usada para hablar de cuando alguien se lanza a seducir con labia, historias bonitas y promesas medio infladas. Es el arte de hablar sabroso para enamorar, convencer o al menos dejar a la otra persona medio mareada. A veces funciona, a veces es puro humo, pero cuando sale bien uno se siente casi mago del verbo.

"En la playa de Araya, Luis se puso a echarle el cuento a una carajita de Caracas y al rato ya estaban cuadrando paseo en lancha, heladito y hasta bailes en las fiestas patronales."

Andar en azuleo

Se usa para decir que alguien anda como en la luna, distraído, pajareando y sin prestar atención a lo que de verdad importa. Es como si estuviera viendo pajaritos de colores mientras el mundo se cae a pedazos. Muy típica de Sucre y alrededores, y hay que admitir que suena bastante sabroso.

"Chamo, deja de andar en azuleo, que el profe ya preguntó tres veces por ti y tú ahí pegado al celular viendo memes de perritos"

Estás pelao del coco

Se le suelta a alguien cuando está medio loco, dice disparates o anda en la luna. Es como decir que le falta un tornillo, pero en plan vacilón, no para armar bronca. En Sucre se oye bastante entre panas cuando alguien se manda una idea rarísima o se comporta como si viviera en su propio universo.

"¿De pana vas a ir al mercado con ese disfraz de astronauta? Nojoda, estás pelao del coco, chamo, te van a mirar todito."

Estar en las rosas

Se le dice a alguien cuando anda distraído, como en su propio mundo, y no pesca lo que está pasando alrededor. Es el típico pana que le hablan y se queda viendo el techo, o que no agarra una indirecta ni aunque se la pongan con luces. Suena regaño, pero también tiene su gracia.

"Marico, te estaban echando los perros y tú ni cuenta. De pana, siempre estás en las rosas, chamo, aterriza un pelo."

Culebra

En Sucre, Venezuela, culebra no va de reptiles sino de gente viva, astuta y medio resbalosa. Es esa persona que siempre se las ingenia para zafarse de problemas, favores incómodos o cualquier lío sin que casi nadie se dé cuenta. A veces cae bien porque es avispada, pero también puede dar rabia porque nunca está cuando toca dar la cara.

"Carlos es más culebra que Houdini, se esfumó cuando vio que venía la cuenta y nos dejó a todos pagando como unos inocentes."

Tener filo

En Venezuela se dice cuando tienes un hambre salvaje, de esas que te ponen de mal humor y te hacen mirar cualquier cosa como si fuera comestible. Es como andar con el estómago raspando y con cero paciencia. Si alguien suelta que tiene filo, lo que necesita es comida ya, sin preguntas.

"Chamo, son las tres y no he comido nada, tengo un filo arrechísimo. Si no aparece una empanada ya, me lanzo contra la nevera como si me debiera plata."

Una franela en el microondas

Se usa para hablar de alguien que se arrecha o se altera rapidísimo, sin mucha provocación, como si lo metieras directo al microondas. También puede servir para cosas que se calientan o se intensifican en un segundo. Es muy de Sucre y suena tan gráfica que hasta da risa imaginarse la pobre franela echando humo.

"No le digas nada a Yorman que anda como una franela en el microondas, cualquier vaina que le sueltes y se prende a pelear en plena cola del autobús."

Gritar en bajito

Se dice cuando alguien suelta un chisme o una indirecta en voz bajita, como queriendo que lo oigas pero sin decirlo de frente. No es un susurro inocente, es más bien un “te lo digo, pero que parezca secreto”. Sirve para crear intriga, hacerse el misterioso o dejar caer la bomba sin asumirla. Y sí, es medio ridículo, pero funciona.

"Marico, la jeva estaba gritando en bajito que “alguien” del grupo le gusta, mirando al mismo pana todo el rato. Se cree ninja y se le ve el truco desde lejos."

Hace una torta

Se dice cuando hace un calorazo brutal, de esos que te dejan pegado a la acera y con la camiseta hecha sopa. Es como afirmar que el sol está dando sin piedad y que estar en la calle es un castigo. Muy de hablarlo en plan cotidiano, para quejarse y exagerar un poquito, que también es parte del encanto.

"Chamo, apura, que afuera hace una torta y yo no pienso derretirme esperando el autobús, mejor nos metemos en una panadería con aire."

Arrechinarse

En Sucre se usa para decir que alguien se levanta de la cama con fastidio, medio bravo y renegando de la vida, como si cada mañana fuera una batalla épica contra el despertador. Es ese momento en que uno se para, pero con cara de pocos amigos y pensando que dormir es un derecho humano básico.

"No me estés fastidiando tan temprano, que apenas me estoy arrechinando y si sigues hablando te lanzo la almohada por la cabeza."

Armar tremendo zafarrancho

Se usa cuando alguien hace un escándalo brutal por algo que quizá ni vale tanto la pena. Es ese show con gritos, discusiones, portazos y todo el vecindario pendiente del chisme. Muy de tía dramática o vecino bochinchero que no sabe pelear bajito, y hay que admitir que a veces el espectáculo entretiene.

"No le digas a la tía Carmen que invitaron a su ex, porque va a armar tremendo zafarrancho, tumba la música, para la fiesta y hasta saca los trapitos al sol delante de todo el mundo."

Guarichero

Persona famosa en el barrio por armar las mejores rumbas, con música a todo volumen, comida, bebida y gente llegando sin parar. El guarichero es el que pone la casa, el sonido y el desorden sabroso. Si hay fiesta legendaria en la cuadra, casi seguro detrás hay un guarichero moviendo los hilos.

"Pana, anoche el Tony se tiró un rumbón en la casa, ese carajo sí es guarichero, hasta los vecinos de la otra cuadra estaban bailando en la acera."

Echar un verbo

Expresión muy usada para decir que alguien se va a poner a conversar largo y tendido, a filosofar o a hablar pistoladas sobre cualquier tema. No es solo charlar normal, es sentarse a tirar ideas, exagerar, inventar teorías locas y pasar el rato hablando por hablar. Y la verdad, cuando se echa un buen verbo, el tiempo se va volando.

"Vamos pa' la plaza a echar un verbo un rato, que tengo una teoría loca de que los perros callejeros son agentes secretos del universo."

Estar hecho leña

Se dice cuando alguien está reventado, sin energía, como si lo hubieran usado de saco de boxeo. Puede ser por una rumba, una jornada de trabajo pesada o hasta por el estrés. Es una forma muy gráfica de decir estoy destruido y no me pidas ni que me mueva. Suena exagerado, pero a veces es literal.

"Chamo, entre la parranda, el amanecer y el calor de Sucre, quedé hecho leña. Hoy no cuenten conmigo ni pa' ir a comprar pan."

Darle muela

Se usa para decir que alguien habla y habla para convencer a otra persona, casi siempre tirándole los perros o tratando de enamorarla. Es como echarle labia sin parar, metiendo cuento y floreo para ver si cae. A veces funciona, a veces da pura pena ajena, pero igual la gente no deja de darle muela.

"Chamo, viste a Luis anoche en la plaza, tenía rato dándole muela a la jeva nueva del barrio y la caraja ni un vaso de refresco le aceptó"

Echar el cuento

Expresión venezolana que se usa cuando alguien se pone en modo seductor y empieza a hablar bonito, inventar historias o exagerar anécdotas para impresionar a otra persona. Es como tirar labia con estilo, a veces medio novelero, todo con la intención de conquistar o al menos llamar bien la atención. Y sí, suele ser bastante divertido verlo en acción.

"Marico, viste a Luis en la fiesta, tenía rato echándole el cuento a la jeva del edificio y el pana ni se dio cuenta de que se le cayó la birra en el zapato."

Trepar la arepa

Expresión usada para hablar de alguien que quiere subir de puesto o sacar ventaja haciendo la pelota, usando mañas o movidas poco éticas. Es como decir que está escalando a punta de labia y viveza, no por mérito real. Suena graciosa, pero también lleva su veneno, porque deja claro que la persona es bien interesada.

"Chamo, viste a Carlos trepando la arepa en la reunión, echándole flores al jefe y riéndose de todos los chistes malos pa' ver si lo ponen de coordinador."

Ponerle azúcar

En Sucre se dice cuando a algo le meten gracia, sabor y flow. Es como decir que lo animaron, que lo mejoraron o que lo hicieron con estilo, ya sea una rumba, un plan o hasta una historia bien contada. No es literal, claro, es echarle ese toque que lo vuelve más sabroso.

"Chamo, esa rumba estaba medio floja y de repente el DJ le puso azúcar, prendió la vaina y nadie se quería ir."

Echarse el cantío

Se dice cuando alguien se pone a contar un chisme o una historia larguísima, con drama, pausas y detalles de más, como si estuviera cantando una novela. No es solo contar, es echar el cuento con show y exageración. Sirve para picar a la persona y decirle que vaya al grano, pues.

"Ajá, deja de echarte el cantío y suelta qué fue lo que te dijo, que tengo el arroz pegándose y tú en modo novela, vale."

Rayar el coco

Se usa cuando alguien se está comiendo demasiado la cabeza, pensando y repensando algo hasta volverse medio loco, o buscando dramas donde no hay nada. Es como decir que la persona se raya sola con sus ideas y se arma novelas mentales gratis. Y hay que admitir que a veces todos rayamos el coco bien sabroso.

"Marico, deja de rayar el coco con ese peo del examen, si igual vas a copiarte del empollón del salón."

Echarse un cafecito

Se dice cuando propones tomarte un café con calma, como excusa perfecta para hacer una pausa, echar cuento y ponerte al día. No es solo la bebida, es el plan: sentarse, hablar de la vida y recargar energía. Suena cariñoso por el diminutivo y en Sucre se usa mucho para invitar sin tanta formalidad.

"Mi pana, ¿nos echamos un cafecito en la esquina? Te pones al día conmigo y me cuentas el chisme completo, que andas más perdido que señal en el monte."

Jodido fino

Se dice cuando estás metido en un problemón o en una situación bien complicada, pero lo sueltas con ironía, como quitándole drama. Es como admitir que la cagaste, pero con una sonrisita y resignación. Muy de hablarlo relajado, tipo: sí, estoy mal, pero tampoco me voy a morir.

"Mano, me fui pa' la playa sin un bolívar y encima se me murió el teléfono. Cuando cayó la noche y no tenía cómo devolverme, quedé jodido fino."

Tener la pava llena

Se usa cuando alguien está reventado de tanto comer, que siente la barriga a tope y no le cabe ni un maní más. La pava es como una olla o recipiente imaginario del estómago, y cuando está llena ya no hay manera de seguir metiendo bocado. Es muy típica después de una buena parrilla o un sancocho brutal.

"Hermano, después de ese hervido con yuca, topocho y cochino frito tengo la pava llena, si me ofrecen más comida salgo rodando por toda Cumaná."

Estar picao

Se usa para decir que alguien está dolido, ardido o medio resentido porque no consiguió algo que quería, ya sea una jeva, un favor o hasta ganar un juego de dominó. Es como estar picado por dentro, haciendo berrinche silencioso. Es muy de panas que no aceptan perder y se quedan con la espinita clavada, aunque finjan que todo bien.

"Chamo, deja la lloradera, estás todo picao porque perdiste en la caimanera y hasta tu mamá te vaciló en la tribuna."

Estar al turbo

Se usa para decir que alguien anda acelerado, hiperactivo o con demasiada energía, como si estuviera con un motor encendido todo el día. Puede ser porque tomó mucho café, porque está nervioso o porque anda demasiado emocionado. Es de esas frases que suenan tan exageradas que hasta dan risa cuando las sueltas en plena conversación.

"Pana, bájale dos, desde que llegaste estás al turbo, hablando más rápido que locutor de radio en sorteo de motos"

Estar en la nota

En Sucre se usa para decir que alguien anda en su onda, relajado y de buen humor, como disfrutando la vida sin estrés. Puede ser porque está de vacaciones, porque le va bien o porque simplemente decidió no amargarse. Es ese mood de ir suave, sin apuro, y que todo te resbale un poquito.

"Mano, ¿viste a Juan? Renunció y ahora anda en la playa todo el día, con una birra en la mano, riéndose de todo, está en la nota."

Precio de papita

Se usa para decir que algo está baratísimo, casi regalado. Vamos, que cuesta una tontería y te dan ganas de comprarlo aunque no lo necesites. Es típico soltarlo cuando pillas una ganga en el mercado, en una venta de garaje o en cualquier promo que parece mentira. Ojo, que luego uno se emociona y compra de más.

"Chamo, en el mercado de Cumaná conseguí esas sandalias a precio de papita y todavía me alcanzó pa' un juguito. Así sí provoca comprar."

Diamante en su vaina

Expresión para hablar de alguien que parece normalito, hasta medio apagado, pero en verdad tiene un talento brutal escondido. Es como decir que por fuera no llama la atención, pero cuando se suelta demuestra que es un monstruo en lo que hace. Y la verdad, da gustazo cuando un diamante así se revela.

"Ese chamo es un diamante en su vaina, pana, en la oficina ni se nota, pero cuando agarra la pelota en la caimanera deja a todo el mundo loco."

Estar jamoneado

Se usa para decir que alguien quedó llenísimo y feliz después de comer como rey, con la barriga a reventar y cara de siesta obligatoria. Es ese estado glorioso en el que no puedes ni moverte, pero estás tan contento que hasta te da risa. Básicamente, estás tan satisfecho que solo piensas en sofá, brisa y cero preocupaciones.

"Hermano, después de esa parrilla con yuca, guasacaca y birras bien frías quedé tan jamoneado que si me acuesto en la hamaca no me levanto ni pa' ver el juego"
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