Se dice cuando algo te gusta tanto que sientes que te da algo de puro placer. Es una exageración sabrosa, como cuando pruebas una comida brutal, escuchas un temazo o te dan una noticia buenísima y quedas en modo derretido. No es que te vayas a morir de verdad, pero el gustazo pega durísimo.
"Pana, esa pizza está tan buena que voy a morir del gustazo. Échame otro pedazo y una malta, que así sí se vive sabroso."