Áncash es la Cordillera Blanca, Huascarán y un quechua que se mezcla con el castellano. Los ancashinos son gente de montaña con un orgullo serrano y una pachamanca que es fiesta en cada bocado.
"Jalarse. Tiene tres usos principales. Primero, irse, o sea, ya me voy. La segunda es una aceptación, o sea, yo sí le entro al plan. La tercera, excederse, hacer algo de forma exagerada o fuera de lugar. Ahí te voy el ejemplo. ¿Qué onda, manda? ¿Se van a quedar ahí sentados o ya nos vamos a jalar por los tacos? Ánimo, que si ustedes se jalan, yo también me jalo. Nomás no se vayan a jalar con la cuenta porque yo no traigo ni pal camión."
Estar hecho un sajra
Se dice de alguien que anda más perdido que chancho en comisaría, despistado a morir o en su mundo. Es el pata que no cacha una, llega tarde, se confunde de puerta y encima pregunta qué pasó cuando ya terminó todo. En Áncash suena bien de calle y sirve para vacilar sin tanta mala leche.
Ir de cacería
En Áncash se usa en plan figurado para decir que te vas a buscar algo con ganas, como si fueras en misión. Puede ser ropa, gangas, un regalo o cualquier cosa bacán que aparezca por ahí. Es como salir a rastrear oportunidades y volver con trofeo. Si no encuentras nada, igual queda la anécdota.
Estar en taxi
En Áncash se le dice a alguien que anda apurado todo el día, como si viviera montado en un taxi yendo de un lado a otro. Es esa persona que no camina, corre, no descansa y siempre tiene mil cosas encima. Suena medio en broma, pero también sirve para decirle que baje un cambio.
Hacer calavera
Se usa cuando alguien se hace el loco y se salta clases o la universidad para irse a hacer otra cosa. Vamos, faltar a propósito por pura gana de huevear o porque salió un plan mejor. Suele decirse con tono de travesura, como confesando una pequeña maldad. Ojo, que engancha más que madrugar.
Jalarse
En la Ciudad de México, jalarse es animarse a ir o sumarse a un plan, casi siempre de improviso. Es el típico de: iba por algo rápido y acabé en otro lado porque alguien dijo “vámonos” y te dejaste llevar. No es tanto “hacer aventura”, es más bien aceptar el plan y moverte. Y sí, pasa seguido.