En Áncash, atender es ir a un tono, partido o reunión con todas las ganas, no solo aparecer por cumplir. Es llegar con la mancha, con la chela, el cebiche o lo que toque, listo para vacilar y hacer bulla. Es como decir que vas a caer con actitud, no de aguafiestas, y la verdad suena bien más divertido.
En Jujuy, atender es bancarse la situación con altura, sin achicarse ni perder la calma. Puede ser aguantar un festejo larguísimo, seguir la charla sin dormirse o sostener el ritmo cuando todo se pone picante. Es como decir que alguien responde bien al desafío, y hay que admitir que cuando uno atiende de verdad se siente un capo.
En Trujillo se usa atender como apúrate o ponte las pilas cuando alguien está lenteja o distraído. Es como decirle que reaccione de una vez y haga lo que tiene que hacer, ya sea moverse, traer algo o dejar de estar mirando al techo. Suena medio mandón, pero entre patas tiene su gracia.