En Áncash, chica es el nombre cariñoso para el aguardiente casero, ese trago fuerte que se hace en el pueblo y que te pone alegre rapidito. Es como decir pásame el veneno rico. Se toma en fiestas, carnavales y reuniones familiares, y si te pasas con la chica, al día siguiente lloras arrepentido.
En Valparaíso, decir que alguien está chica no es que sea bajita ni una joven mujer, es que anda bien curado, pasado de copas y medio a la deriva. Es como un barco porteño en plena marejada, tambaleando por todos lados. Es una forma muy local y cariñosa de decir que alguien está borracho, y la verdad es que suena hasta tierna.
En Barinas, chica no es solo para hablar de una muchacha, también se suelta como muletilla al final de la frase para remarcar fastidio, sorpresa o cansancio. Es como un ¡por Dios!, pero con sabor llanero y un poquito de drama. Se oye en todas partes, desde la cola del mercado hasta la cocina de la abuela, y la verdad es que pega sabroso.
En la Costa Caribe colombiana, decir que algo está chica es que está muy pequeño, muy poquito o que no alcanza ni para quitar el antojo. Se usa mucho para quejarse cuando te sirven poca comida o bebida. Es como decir que te están tacañeando, y la verdad es que tiene su gracia cuando la gente se emberraca por eso.