En Áncash se dice ruedear cuando alguien se descontrola en la fiesta, se pone a dar vueltas por la pista, baila como trompo y no quiere parar ni a balazos. Es ese momento en que el tono ya está prendido, la música revienta y el pacharaco incansable sigue hasta que lo sacan a empujones. Y hay que admitir que tiene su gracia.
En Risaralda se usa para hablar de alguien que da vueltas y vueltas sin lograr lo que busca, ya sea caminando, en carro o hasta en la vida misma. Es como andar rondando sin rumbo claro, gastando tiempo y energía. A veces suena a burla cariñosa, como diciendo que la persona está embolatada pero con estilo.
Verbo bien llanero para decir que alguien anda dando vueltas, paseando sin rumbo o perdiendo el tiempo de un lado a otro, como rueda suelta. También se usa cuando estás en modo vueltas y vueltas, mirando, hablando, planeando, pero sin concretar nada. Vamos, mucho movimiento y cero resultados, y a veces hasta con gusto.