Se dice cuando alguien monta un escándalo o una bronca de las buenas, de esas que se escuchan a tres cuadras y dejan a medio mundo mirando. Es como “armarla” pero con extra de drama y bulla, nivel legendario. Ideal para peleas familiares, fiestas que se descontrolan o cualquier show innecesario. Y sí, da risa contarlo después.
"Miguelito se picó por el karaoke, le tiró la torta al cuñado y la armó en Moquegua. Al toque salieron los vecinos, el serenazgo y hasta el perro del pasaje a chismear."