Se dice cuando te sale algo redondito y quedas bien parado, sobre todo si la cosa pintaba fea. Es como resolverla con estilo, sin sudar la gota gorda, y encima ganarte los aplausos. Vale para un examen, una chamba, una cita o cualquier situación donde te la jugabas y la rompiste. Y sí, da gustito decirlo.
Se dice cuando alguien hace algo muy bien, con estilo y dejando buena impresión. Puede ser por cómo te vistes, cómo hablas, cómo bailas o cómo resuelves algo en el momento. Es como decir que te luciste y quedaste fino, sin tanto humo. En Apurímac suena bien callejero y bien orgulloso.
En Lima se dice cuando alguien se luce y le sale todo redondito, sobre todo en una situación difícil o cuando parecía que ibas a patinar. Es como decir que la rompiste, que te salió de lujo y quedaste como un campeón. Suena bien callejero y medio fanfarrón, pero con cariño si es entre patas.
Se dice cuando alguien se manda una que le sale redondita: destaca, queda bien parado o se luce haciendo algo. Puede ser por talento, por suerte o por meterle punche y que todo cuadre. Es como decir que la rompió, pero en versión bien peruana. Y sí, da gusto decirlo cuando alguien se la merece.
En Cusco se dice hacerla linda cuando sales con la idea de pasarla brutal, exprimir la noche y no guardarte nada. Es disfrutar a tope, gastar plata, bailar, reírte y volver a casa con la sensación de que valió cada minuto. Es como decir que la fiesta salió redonda, con todo y su respectivo chisme.
Expresión que se usa para indicar que alguien hace un excelente trabajo, especialmente en situaciones complicadas.
Se usa cuando alguien se luce fuerte en algo y le sale todo redondo, ya sea bailando, chambeando o tirando floro. Es como decir que la rompió, que fue la estrella del momento y dejó a todos con cara de wow. Es bien limeña y suena humilde, pero en verdad es puro vacilón y orgullo.
Se dice cuando alguien se luce y le sale redondito algo, ya sea en una fiesta, en la chamba o en cualquier plan. Es como decir que la rompió y quedó bien parado delante de todos, con su buena dosis de miradas y envidia sana. En Perú suena bien callejero y bien celebratorio.
Se dice cuando alguien se luce y hace algo bien hecho, con estilo y en el momento justo. Puede ser en la chamba, en una salida o en plena fiesta, cuando te mandas una y quedas como crack. Es un elogio bien limeño, medio canchero, para reconocer que la rompiste sin hacer tanto show.