En El Salvador se usa para decir que alguien anda hecho un relajo, metido en problemas o en un gran enredo, ya sea por deudas, chismes o líos amorosos. No es que ande soñando bonito, más bien que la vida le está pasando factura por todos lados. Y sí, suena chistoso aunque la cosa esté fea.
En Honduras se dice de alguien que anda en la pura paja, inventando cosas o viviendo en una fantasía. Es cuando te tirás cuentos, te hacés ilusiones imposibles o hablás como si ya tuvieras la vida resuelta, pero en la realidad no hay ni para el fresco. Suena vacilón, pero también es un jalón de orejas.
En Nicaragua, la chamusca es el partidito improvisado, sin uniforme ni mucha regla, puro desorden bonito. Andar en la pura chamusca se dice de alguien que vive al día, se mete en enredos o anda haciendo cosas a lo loco, sin plan ni respaldo. No siempre es malo, pero casi siempre huele a relajo y a riesgo.
En Panamá se dice cuando alguien anda metido en líos, enredos o problemas, normalmente por andar de necio o por juntarse con la gente equivocada. Es como estar siempre en la candela, con el corre corre y el bochinche encima. No es drama romántico, es más bien bronca, pleito y complicación. Y sí, cansa solo de verlo.
Se dice de alguien que anda en la luna, despistadísimo, como si viviera metido en el humo de una parrillada y no agarrara una. Va tarde, se le pasan las cosas y siempre está en otra. En Costa Rica suena bien tico y vacilón, perfecto para señalar al que nunca se entera de nada.
Se dice de alguien que siempre anda metido en el desmadre, el chisme y la bronca, como si viviera en un partido de barrio donde todo es choque, grito y cero defensa. Es estar en el mero fuego del relajo, buscando o atrayendo problemas. Suena muy de calle y bien futbolero, y sí, tiene su gracia.
En Guatemala, la chamusca es el partido de fútbol callejero, improvisado y bien sudado. Andar en la pura chamusca se usa para decir que alguien anda metido en un relajo, en problemas o en un enredo constante, como si la vida fuera puro partido a lo loco. Suena chistoso, pero a veces es pura tragedia disfrazada.
En Puerto Rico se dice cuando alguien anda metido en un revolú, en el corre y corre, o en un lío que lo tiene a mil. También puede ser estar en la candela, con problemas o con una situación bien intensa. Vamos, que no está en paz ni un segundo. Suena fuerte, pero tiene su flow.