La hora moqueguana
Dicho moqueguano para vacilar con la impuntualidad típica de algunos planes. Se usa cuando algo “era a tal hora” pero arranca tarde y nadie se estresa, porque ya se asume que el horario es más bien decorativo. Sirve para justificar la tardanza con humor y dejar claro que lo bueno recién empieza.
Estar en la última
Se dice de alguien que está súper enterado de todo lo nuevo: chismes, noticias, tendencias o lo que se esté moviendo. Vamos, que no se le escapa una y siempre llega con la primicia bajo el brazo. Puede sonar a admiración o a pullita, según el tono. Ideal para la amiga que vive pegada al celular.
De ley
En Moquegua y en buena parte del Perú se usa para decir que algo es fijo, seguro o que va a pasar sí o sí. Es como soltar un “obvio” o un “de todas maneras”, pero con más convicción y calle. También sirve para confirmar un plan sin dudar, como si ya estuviera firmado.
Matarse de risa
Se dice cuando algo te da tanta risa que te deja sin aire, con la panza doliendo y hasta con lágrimas. Es una forma exagerada y muy común de decir que te reíste a lo bestia, como si te fueras a caer al piso. No es literal, pero pinta perfecto el ataque de risa.
Jalar la papa
En Moquegua se usa para decir que te has metido una comilona seria y te entra el bajón de sueño, como para tirarte a la cama o echarte una siesta ahí mismo. Es ese momento en que el cuerpo dice basta y la papa te gana. Muy de campo y bien de sobremesa pesada.
Chocoplatearse
Verbo bien moqueguano para cuando te quedas hecho un lío, nervioso o medio atontado y el cerebro no te responde. Te pasa en un examen, cuando te preguntan algo de golpe o cuando te quedas en blanco frente a todos. Es como si la cabeza se te derritiera y se pegara, puro chocolate espeso. Da risa, pero en el momento duele.
Estar dólar
Se usa para decir que alguien o algo está en su mejor momento: se ve bien, rinde a full y está firme, como si valiera un montón. Es un piropo callejero para cuando estás con toda la energía y te sale todo redondo. Suena a plata, sí, pero va más de actitud que de billetera.
Estar choba
Se dice de alguien que va a la moda y se ve bien ficho, con pinta moderna y con estilo. Es como decir que anda bien producida o producido, que destaca en el grupo y se roba las miradas. No es que sea famoso, es que está en su momento y se nota a kilómetros.
Estar metido en el julepe
Se dice cuando alguien está metido en un lío grande o anda con el susto encima porque sabe que se viene bronca. Es como estar en aprietos, nervioso y esperando el jalón de orejas. En Moquegua suena bien de barrio, de cuando ya la hiciste y solo falta que te caiga la consecuencia.
Choco, avanza
Frase moqueguana para meterle presión a alguien que va a paso de tortuga. Es como decirle “apúrate ya” cuando el tiempo te pisa los talones y el otro parece en cámara lenta. Se suelta con confianza, entre patas o familia, y suele ir con tono de broma, pero con urgencia real.
Me da nostalgia
Se usa cuando algo te despierta nostalgia, o sea, te trae recuerdos y te deja con esa sensación medio dulce y medio tristona. Puede ser una canción, un olor, una foto o un lugar que te jala directo al pasado. En Moquegua se oye bastante en plan cotidiano, y sí, pega rico en el corazón.
Chilacata
Se dice de la persona metiche y chismosa, la que anda husmeando en lo que no le importa y se mete en líos ajenos como si le pagaran por eso. Es el típico que llega, escucha dos palabras y ya está armando novela con el chisme del barrio. Útil para ponerle nombre al sapo profesional.
Mollete
En Moquegua, mollete no va de panecillos, va de actitud. Se le dice a la persona que se hace la difícil o la desentendida para que la rueguen, la busquen o le pidan las cosas con cariño. Vamos, que finge que no quiere, pero por dentro está esperando que le insistan. Y sí, se nota a kilómetros.
¡Qué maquinón!
Se suelta para elogiar a alguien que la rompe en algo, porque es rapidísimo, eficiente o tiene un nivel brutal. Es como decir que funciona como una máquina, pero en plan piropo callejero. Vale para el fútbol, la chamba, los estudios o lo que sea. Suena bien peruano y queda de lujo para tirar flores.
Armarla en Moquegua
Se dice cuando alguien monta un escándalo o una bronca de las buenas, de esas que se escuchan a tres cuadras y dejan a medio mundo mirando. Es como “armarla” pero con extra de drama y bulla, nivel legendario. Ideal para peleas familiares, fiestas que se descontrolan o cualquier show innecesario. Y sí, da risa contarlo después.
Señor chocherita
Forma vacilona y cariñosa de llamar a un pata, como si fuera un señorón importante, pero en plan broma. Se usa para bajarle un poco los humos a alguien que se está poniendo muy serio o muy creído, sin mala leche. Suena bien moqueguano y tiene ese toque de confianza de barrio.
Fuentesazo
Se dice cuando te llega un chisme con supuesta “buena fuente”, de esos que vienen cargaditos y todo el mundo comenta. Es el rumor bomba del día, el dato caliente que te sueltan como si fuera confirmado, aunque a veces sea puro floro. Ideal para el barrio, la chamba o el mercado.
Estar empericado
Se dice cuando alguien está acelerado y con la energía por las nubes, como si se hubiera metido un café triple o estuviera con azúcar hasta en las venas. Puede ser por emoción, por fiesta o por cualquier cosa que te deje prendido y sin pausa. Suena bien moqueguano y es de esas que pintan la escena al toque.
Estar empilado
Se dice cuando alguien está con la energía por las nubes, emocionadísimo o con las pilas a tope para hacer algo. Puede ser por un plan que te ilusiona, por café de más o porque ese día amaneciste modo turbo. En Moquegua suena bien de calle y sirve para describir a alguien que no se queda quieto ni un segundo.
El pueblo está tranca
Se usa para decir que un sitio está tranquilo, calmado, sin bulla ni movimiento. Puede ser porque no hay gente, porque no pasa nada o porque el ambiente está relajado y en paz. Es de esas frases que suenan a plan sin estrés, como para tirarte a mirar la tarde y ya.
Estar en modo rajadiablos
Se dice cuando alguien anda a tope, con una energía desbordada y una alegría que no le cabe en el cuerpo. Como si se hubiera metido un shot de buen humor y ahora no puede parar quieto. Sirve para describir a quien está hiperactivo, motivadísimo y con ganas de juerga o de hacer mil cosas a la vez.
Ponerse a su punto
Se dice cuando alguien ya agarró el puntito con el trago. Está entonadito, suelto y con la lengua más rápida, pero todavía no está hecho bolsa ni tirado. Vamos, que con un par de chelas ya está en su salsa y se le nota en la risa y en las historias.
Estar en la papa
En Moquegua se dice de alguien que está bien enterado, que la tiene clarita y se entera de todo al toque. Es como decir que anda avispado, con la info fresca y sin quedarse atrás en el chisme o en lo que pasa. Ojo, según el tono puede sonar a piropo o a que eres bien sapo.
Hablar cháchara
Se dice cuando alguien habla y habla sin parar, soltando cuento, comentario y relleno como si tuviera la lengua con motor. No siempre es mala onda, a veces es pura emoción o nervios, pero puede cansar si no deja meter ni una palabra. Ideal para el que se pega al tema y no lo suelta.
Estar en modo huayco
Se dice cuando alguien está en su mundo, distraídazo o con la cabeza en cualquier lado, como si le estuviera pasando un huayco por delante y ni se inmuta. También vale para cuando estás saturado de cosas y ya no procesas nada. Es bien peruana y suena graciosa porque exagera la desconexión a lo bestia.
La misa moqueguana
Dicho sarcástico de Moquegua para cuando una juntada que iba a ser cortita se alarga como chicle. Empiezas con un cafecito y, sin darte cuenta, ya van horas de charla, piqueos, otra ronda y el chisme completo. Se usa mucho en plan dominguero, cuando nadie tiene apuro y la sobremesa se vuelve eterna.
Estar en la tarde
Se dice de alguien que anda lento de reflejos, distraído o medio colgado, como si estuviera en otra hora y no se enterara de nada. También vale para el que siempre llega tarde o reacciona cuando ya pasó todo. En Moquegua suena a vacilada suave, de esas que te sueltan y te dejan pensando.
Estar más cansado que silla en fiesta patronal
Se dice cuando estás reventado, sin batería y con el cuerpo pidiendo cama a gritos. Es una comparación bien gráfica: como la silla de la fiesta patronal, que se pasa horas aguantando a medio pueblo, entre bailes, brindis y gente que no se quiere ir. Exagerada, sí, pero por eso funciona tan bien.
Viaje de tambos
En Moquegua, un viaje de tambos es irse de ruta por los pueblitos y paradas típicas, cayendo en cada tambo a comer rico y a probar lo que haya, sobre todo pisco y sus macerados. Es plan de paseo con barriga feliz y brindis asegurado. Si vuelves cantando y con anécdotas, salió como debe.
Jugarle a la papa
Se dice cuando alguien se las da de vivo o de experto, pero en realidad no tiene ni idea y solo está faroleando. Es como “hacerse el bacán” sin sustento, queriendo impresionar a la gente con pura pose. Suele usarse en tono de burla cuando alguien se mete a opinar o a arreglar cosas y la termina embarrando.
Estar achorado
En Perú se dice cuando alguien se pone bravo y desafiante, con actitud de matón, como queriendo imponerse a la mala. Puede ser porque está picón, porque lo han provocado o porque anda buscando bronca. No siempre es valentía real, a veces es puro show de barrio. Ojo, que suele venir con mal genio.
Ser un cholo de fe
Se le dice al pata que es fiel hasta la médula con lo suyo: su equipo, su banda, su barrio o cualquier idea que defienda a muerte. No es solo terco, es constante y leal, de esos que no se bajan del carro ni cuando todo se pone feo. Suena bien moqueguano y tiene su gracia.
Camello
En Moquegua, aparte del bicho del desierto, camello se usa para hablar de curro duro y constante, de ese que te deja molido y con la espalda pidiendo tregua. Es como decir que estás full chamba y no paras ni para respirar. Y sí, suena a Sahara, pero el calor te lo pone la pega.
Clima caprichoso
En Moquegua le dicen así al tiempo cuando está más cambiante que tu ex: en un rato te pega un solazo y al siguiente te cae una llovizna traicionera. Sirve para quejarse con humor de ese clima impredecible que te hace vestirte por capas y aun así fallar. Muy de allá y muy real.
Estar pulpín
En Perú, pulpín se usa para hablar de alguien bien chibolo, medio inocente o verde, como que todavía le falta calle. Decir que alguien está pulpín es que se nota novato, recién llegado o que cae fácil. No siempre es insulto, a veces es vacilón, pero puede sonar condescendiente si te pasas.
Al toque nomás
Se dice cuando algo se hace ya mismo, sin vueltas y sin perder ni un segundo. Es como soltar un "ahorita" pero en modo turbo, bien de calle. También sirve para apurar a alguien: te están pidiendo que te muevas rápido y sin excusas. Si lo dices, es que vas directo al grano.
Quedarse en la sombra
Se dice cuando prefieres pasar piola y no meterte en un chisme, bronca o problema ajeno. Es como elegir el modo fantasma: miras de lejitos, no opinas y te ahorras que te salpique el drama. Muy útil cuando la cosa está picante y cualquiera puede terminar pagando pato por hablar de más.
¡Hasta la wawa!
Se dice cuando algo queda lejísimos, en la punta del cerro, tan lejos que ya da flojera solo pensarlo. En Moquegua, si un sitio está “hasta la wawa”, es que te va a tocar caminar, tomar carro y tener paciencia de santo. Es una forma bien de barrio de quejarse de la distancia, y sí, suena chistosa.
Ir a pelar alegre
Se dice cuando sales a dar una vuelta sin plan fijo, sin apuro y con cero estrés, solo a vitrinear, conversar y pasarla bien. Es como ir de paseo por gusto, a ver qué cae y quién aparece. Muy de tarde tranquila, con solcito y ganas de huevear un rato. Y sí, suena bien alegre.
Buscarse el puerto
Se dice de alguien que se está buscando problemas solito, metiéndose en líos por bocón, por chismoso o por terco. Es como ir derechito a atracar al muelle en plena tormenta, sabiendo que te vas a dar el golpe. Muy de advertencia, tipo: no te piques, que luego no llores.
Devorar un junco
Se dice cuando tienes un hambre brava, de esas que te rugen las tripas y sientes que te comerías hasta un junco del suelo. Es una forma exagerada y bien gráfica de decir que estás muerto de hambre, normalmente después de chambear, hacer deporte o pegarte un viaje largo. Da risa porque suena salvaje, pero se entiende al toque.
Estar al mango
En Moquegua y en buena parte del Perú se dice cuando alguien está bien parado: presentable, impecable o bien vestido, como para foto y para que te miren. También puede ir para algo que quedó de lujo. Es el equivalente a andar bien ficho, bien puesto. Y sí, suena medio agrandado, pero funciona.
Jalarse de moqueguazo
Dicho moqueguano para cuando te activas de golpe y te pones las pilas, normalmente para sacar a alguien del apuro. Es como agarrar coraje, moverte rápido y cubrir a tu pata antes de que le caiga la bronca. Se usa mucho en plan compinche, de barrio, y suena bien local, bien de Moquegua.
Ir como culebra
Se dice cuando alguien se mueve rapidísimo y se escabulle sin hacer bulla, como serpiente entre la maleza. También vale para el que se mete por cualquier huequito y aparece donde nadie lo esperaba. Es bien de calle y suena a que el pata es vivo y ligero, más rápido que el chisme del barrio.
Girar la papa
Se dice cuando alguien le da mil vueltas a un tema, se queda pegado pensando o no se decide nunca. También vale para el que está mareando la perdiz y al final no concreta nada. Vamos, que la cabeza le está dando vueltas como trompo y tú ya estás perdiendo la paciencia.
¿Pa' qué tanto susto?
Se suelta cuando alguien se asusta o arma un drama por algo que en realidad no es para tanto. Es como decir: relájate, no exageres, baja un cambio. Va con tonito de broma o de cariño, aunque también puede sonar medio burlón si lo dices pesado. Ideal para cortar el pánico y volver a la calma.
Estar como en casa
Se dice cuando estás tan cómodo y bien recibido en un sitio que parece tu propia sala. Vale para una casa ajena, una chamba nueva o hasta un barrio donde te adoptan al toque. En Moquegua suena a agradecimiento con cariño, como diciendo: acá me tratan bonito y no me falta nada.
Aventar la papa
Se dice cuando alguien se lanza de cabeza a algo, sin pensarlo mucho, ya sea a una chamba, un plan o una bronca. Es como “tirarse al agua” pero con sabor moqueguano. Puede sonar a impulso o a entusiasmo, según el tono. Si lo sueltas bien, queda bien criollo.
Estar como riego
Se dice de alguien que está a tope de energía, hiperactivo o demasiado animado, como si le hubieran dado cuerda. Puede ser porque está feliz, porque se metió su buena jarana o porque simplemente anda acelerado. En Moquegua suena bien de calle y sirve para describir al que no se queda quieto ni un segundo.
Carroza
En Moquegua le dicen carroza a un carro viejazo, medio destartalado, con más parches que historia, pero que igual sigue andando como si nada. Es el típico auto que suena por todos lados, echa humo y aun así te lleva. Da risa, da pena y, ojo, a veces sale más guerrero que uno nuevo.