Dicho moqueguano para vacilar con la impuntualidad típica de algunos planes. Se usa cuando algo “era a tal hora” pero arranca tarde y nadie se estresa, porque ya se asume que el horario es más bien decorativo. Sirve para justificar la tardanza con humor y dejar claro que lo bueno recién empieza.
"La reunión era a las 7 y son las 9, pe. No te piques, causa, es la hora moqueguana, ahorita cae la gente y arranca todo."