Se dice cuando alguien anda a tope, con una energía desbordada y una alegría que no le cabe en el cuerpo. Como si se hubiera metido un shot de buen humor y ahora no puede parar quieto. Sirve para describir a quien está hiperactivo, motivadísimo y con ganas de juerga o de hacer mil cosas a la vez.
"Después de meterle a esos chicharrones moqueguanos, Pedro estaba en modo rajadiablos, saltando en la feria, gritando ¡ya fue! y queriendo bailar con medio mundo."