Se dice cuando estás tan cómodo y bien recibido en un sitio que parece tu propia sala. Vale para una casa ajena, una chamba nueva o hasta un barrio donde te adoptan al toque. En Moquegua suena a agradecimiento con cariño, como diciendo: acá me tratan bonito y no me falta nada.
"Caí donde la tía de mi pata en Moquegua y yo, que ni los conocía, ya estaba picando cancha y echando cuento como si fuera de la familia, estaba como en casa."