Expresión muy boyacense de sorpresa o asombro cuando algo te deja loco, ya sea por bueno, raro o inesperado. Es como decir caramba pero con más sabor campesino y más dramatismo. Sirve tanto si te cuentan un chisme pesado como si ves algo increíble en vivo. Y hay que admitir que suena bien sabroso.
Expresión muy boyacense de asombro, sorpresa o susto, como cuando algo te pilla totalmente fuera de base. Viene a ser como decir Dios mío o carajo, pero con ese sabor campesino de la tierrita que no se consigue en otro lado. Suena inocente, pero cuando un boyacense suelta un juemichica es porque la cosa estuvo seria.