Se dice cuando alguien anda desorientado, dando vueltas sin rumbo, como si no supiera ni qué busca ni para dónde va. También vale para el que está medio colgado, distraído o fuera de ritmo en una situación. Es bien de andar por la vida a los tumbos, y sí, suena gracioso porque te lo imaginás al chivo perdido.
"Mirá al Juancito, anda como chivo por el cumple, se metió a la cocina, saludó al perro y volvió con una servilleta en la cabeza."