Se dice cuando un lugar está repleto de gente, todo apretado y sin espacio para moverse, como lata de sardinas. Es típico para hablar de la micro, la playa en verano o un carrete donde ya no entra ni el aire. Vamos, que si vas, te toca hacerte chiquitito y aguantar el calor humano.
Se usa cuando un lugar está llenísimo, todo el mundo apretado y sin espacio para moverse, como sardinas enlatadas. Muy típico para hablar de la micro o el metro en hora punta, cuando vas pegado al resto y apenas puedes respirar. Es de esas palabras chilenas que describen el caos diario con bastante humor, aunque uno vaya sufriendo.