No, no es un árbol ni una fruta. En Cundinamarca y en buena parte de Colombia, guayabo es la resaca brutal que te da después de una noche de trago duro. Es ese combo de dolor de cabeza, sed infinita, arrepentimiento selectivo y promesas falsas de no volver a beber. Y hay que admitir que el nombre suena hasta tierno para lo que se siente.
Estado físico y emocional de resaca después de una noche de fiesta intensa. Es un combo de dolor de cabeza, arrepentimiento y promesas rotas de nunca más beber.
En Colombia, guayabo es la resaca brava del día siguiente, esa que te deja con la boca como desierto y la cabeza a tambor. Te pasa cuando te pasas de tragos y amaneces arrepentido, jurando que no vuelves a tomar… hasta el próximo viernes. Es súper común y cero fino, pero muy real.
En la Costa Caribe, tener guayabo es estar vuelto nada después de una farra pesada. Es la mezcla de resaca, arrepentimiento y ganas de no existir mientras el ventilador da vueltas. Te duele la cabeza, el alma y hasta los recuerdos de lo que hiciste anoche, y uno jura que no vuelve a beber, aunque casi nunca cumple.
En Zulia guayabo es la resaca que te pega duro después de un rumbón, pero no solo física, también del corazón. Es cuando amaneces con la cabeza explotada, el cuerpo molido y encima extrañando a la ex, al perro o hasta al DJ. Es una mezcla rara de goma, nostalgia y arrepentimiento que igual tiene su encanto.
En Colombia se usa para hablar de la resaca después de una farra brava, cuando el guaro y la cerveza se te suben a la cabeza y al alma. Es esa mezcla de dolor de cabeza, cuerpo molido y arrepentimiento existencial. A veces también se usa para tristeza por despecho, pero casi siempre es por beber como campeón.