En Junín le dicen vinilón al que se hace el vintage para quedar canchero, pero no caza una del tema. Se compra un tocadiscos, se pone un sombrero viejo y ya se cree experto en los 80, los 70 y lo que venga. Es una forma de pincharle el globo al poser con cariño y un poco de burla.
En Caldas se usa para hablar de una fiesta bien brava, con música a todo taco y el DJ dándole duro sin compasión. Es como decir que el parche se salió de control, que nadie estaba quieto y el volumen parecía de concierto. Suena a rumba vieja escuela con vinilos y, la verdad, tiene bastante estilo.