Llorar como una magdalena
Se dice cuando alguien se pone a llorar a moco tendido y de forma exagerada, como si se viniera el mundo abajo por una pavada. No siempre es mala onda, a veces es puro drama y ya. Es bastante común en el habla cotidiana y pinta perfecto al que se larga a llorar sin freno.
Oigo no oigo, soy de Junín
Se usa cuando alguien se hace olímpicamente el sordo para zafar de un quilombo, una responsabilidad o una conversación incómoda. Es como decir que no escuchó nada y que mejor miren para otro lado. Muy de hacerse el boludo con estilo, y hay que admitir que tiene su gracia cuando se usa en el momento justo.
Estás hecho una hoja
Se le dice a alguien cuando está flaquísimo, como si fuera puro hueso y el viento lo pudiera levantar. Es una forma medio exagerada y con humor de marcar que le falta morfi o que anda desnutrido de tanto laburo, estrés o lo que sea. No es para bardear fuerte, más bien para cargarlo con cariño.
Tirarle un hueso
Se dice cuando le das a alguien una ayudita, un favorcito o una oportunidad chiquita, como para que no se queje y, de paso, quede en deuda. Es el típico gesto de te hago la gauchada ahora y después vemos. No es mala onda siempre, pero suele tener ese tufito a interés.
Tener el puerto cerrado
Se dice cuando te has pegado tal atracón que ya no te entra ni un bocado más. Es como si el cuerpo bajara la persiana y el “puerto” quedara cerrado: no pasa nada, ni comida ni postre ni nada. Muy de sobremesa, después de asado, pastas o lo que venga. Y sí, suele ir con quejido incluido.
Juntarse para siempre
Manera medio en chiste y bien de barrio de decir que alguien se casa o se compromete en serio. Es como ponerle moño a la relación y decir listo, de acá no me bajo. Se usa para felicitar, cargar un poco o tirar palitos sobre la vida en pareja, tipo quién lava, quién cocina y quién se fuma a la suegra.
Parquero
En Junín se le dice parquero a esa persona que vive prácticamente en el parque, lo usa de oficina, confesionario, gimnasio y mirador de chismes. Siempre está con el mate, controlando quién pasa, quién se sienta y quién se va. Es como el jefe del banco de plaza, aunque nadie lo haya nombrado.
¡Qué corazón de cancha!
Se usa para hablar de alguien que se manda sin miedo, como jugador en final chivísima con la tribuna explotando. Es esa persona que se la juega toda, no afloja y parece que no le importa nada con tal de ganar o divertirse. Es muy de cancha, muy futbolera, y la verdad es que suena épica.
Diseñar un matecito
En Junín se dice diseñar un matecito cuando alguien se pone en modo artista para cebar mate. No es solo tirar yerba y agua, es acomodar la montañita, clavar bien la bombilla y manejar el termo con precisión quirúrgica. Básicamente, preparar un mate tan prolijo y rico que parece obra de museo, y la verdad es que da gustito verlo.
Estar en off
Se dice cuando alguien está apagado, sin energía ni ganas de socializar, como si lo hubieran puesto en modo avión pero del alma. No es que esté enojado, es que no le da el cuerpo. Va mucho para días de resaca, bajón o cuando la vida te pasa por arriba. Y sí, suena re gráfico.
Gato
En Junín, decirle gato a alguien es llamarlo vivo, pillo y bastante avispado, de esos que siempre caen parados y se las arreglan para sacar ventaja sin que parezca que hacen mucho. No es insulto, más bien un guiño de respeto mezclado con envidia sana. Y hay que admitir que a veces esos gatos son muy necesarios en el grupo.
Reservate
Se usa para decirle a alguien que baje un cambio y no se mande de una, que se guarde para después. Puede ser con energía, plata, ganas de joda o hasta con comentarios picantes. Es como un no te quemes ahora, esperá el momento justo. Suele ir con tono de consejo y un toque de chicana.
Armar bardo
Se dice cuando alguien provoca lío, quilombo o una discusión que se descontrola. Puede ser a propósito, por bocón, o sin querer, tirando un comentario y prendiendo fuego todo. Vale para una cena familiar, un grupo de WhatsApp o la cancha. Básicamente, es armar un escándalo y dejar a todos a los gritos.
Estar de fenómeno
Se usa para decir que alguien está impecable, muy bien vestido o que le queda pintado lo que se puso. También vale para cuando alguien anda con una actitud canchera y se nota que está en su mejor momento. Es un halago bien de barrio, de esos que te suben el ego en dos segundos.
Tener la cancha segura
Se dice cuando alguien está en su terreno y la tiene fácil: conoce a todos, maneja la situación y sabe cómo moverse sin transpirar. Es como jugar de local con la hinchada a favor, todo le sale redondo. Se usa mucho para hablar de fiestas, laburos o cualquier lugar donde tenés contactos y ventaja.
Estar en modo puma
Dicho de estudiantes en Junín para cuando estás en plan depredador: hiper alerta, con los sentidos a mil y listo para saltar a cualquier parcial, entrega o quilombo que aparezca. Es ese modo supervivencia de la facu donde vivís a mate, ojeras y ansiedad, pero igual seguís. Y sí, suena medio ridículo, pero re pega.
Esquina del chisme
Es el rincón clásico del barrio donde la gente se planta a charlar, tirar data, comentar el último quilombo y, de paso, alimentar el chusmerío. Funciona como un noticiero barrial sin micrófono, pero con más picante y risas. Si querés enterarte de todo antes que nadie, pasate por ahí y listo.
Vinilón
En Junín le dicen vinilón al que se hace el vintage para quedar canchero, pero no caza una del tema. Se compra un tocadiscos, se pone un sombrero viejo y ya se cree experto en los 80, los 70 y lo que venga. Es una forma de pincharle el globo al poser con cariño y un poco de burla.
Ángel de la pampa
Se usa para hablar del típico salvador del asado, esa persona que aparece justo cuando la carne se está por arruinar y toma la parrilla como si fuera una misión sagrada. Es el héroe silencioso del fuego, el que sabe cuándo dar vuelta el asado y cuándo bajar las brasas. Básicamente, el guardián de que no comas suela quemada.
Armarla desde el principio
Se dice cuando alguien monta un lío desde cero, inventa o empuja un chisme y lo hace crecer hasta que explota el drama. No es que se arme solo, es que esa persona lo cocina desde el minuto uno y después se hace la inocente. Ideal para describir al que no puede ver paz ni en una juntada tranqui.
Cena de bandera
Se dice cuando la cena está tremenda, bien casera y abundante, de esas que te dejan pipón y feliz. No es solo que esté rica, es que es un festín y salís con el botón del pantalón pidiendo auxilio. Encima te da bronca no poder repetir, porque estaba para aplaudir de pie.
Hacer la taba
En Junín se usa para decir que vas a acompañar a alguien para que no esté solo, ya sea en un plan medio embolante o en una juntada donde hace falta banca moral. Es como ser el copiloto del quilombo, el que se suma para hacer aguante y que la situación sea más llevadera. Y la verdad, siempre viene bien alguien que te haga la taba.
Hacer un mural
Expresión usada en Junín para cuando alguien se mata laburando para arreglar algo que ya está hecho pelota, tratando de tapar un desastre con un esfuerzo casi artístico. Es ponerle una dedicación exagerada a maquillar lo inevitable, como si con más cemento y ganas se pudiera revivir lo que ya está para el desguace.
Vender humo
Se dice de alguien que te chamulla con promesas grandotas, te pinta todo espectacular y al final no hay nada concreto. Mucho discurso, cero resultados. También vale para proyectos, negocios o planes que suenan bárbaro pero son puro verso. Vamos, que te quieren impresionar y terminás con las manos vacías.
Pasar huerco
Expresión bien de la calle para decir que estás pasando hambre por falta de guita, no porque quieras hacer dieta. Es cuando la plata no alcanza ni para el pan duro y vivís a mate lavado y lo que aparezca. Suena gracioso, pero cuando te toca de verdad no tiene nada de chiste, salvo que después lo cuentes con humor.
Estoy hasta las chacras
Se dice cuando ya estás re podrido, saturado y sin paciencia con alguien o con una situación. Es como “estoy hasta acá”, pero con sabor bien de campo: las chacras son los terrenos de laburo, y la idea es que ya se te llenó todo de quilombos. Suena bien de interior y tiene su encanto.
Estar en la bolsa
Se dice cuando estás metidísimo en algo, hasta el cuello, sin escapatoria. Puede ser para algo bueno, tipo estar a full con un proyecto, o para algo malo, como estar complicado con deudas o quilombos. Es como admitir: ya fue, estoy adentro y ahora a bancársela. Bastante gráfica, la verdad.
Yunta
En el campo se usa para hablar de la pareja de bueyes que tiran juntos del arado, pero en la jerga de Junín también se dice de dos amigos pegados como chicle, que andan siempre en combo, se cubren las espaldas y arman planes juntos. Es como decir que son socios de vida, casi una mini banda ambulante, y la verdad suena bastante entrañable.
Mandarse una carcajada
Se dice cuando te pegás una risa fuerte y bien sonora, de esas que salen sin filtro y te dejan con la panza dolorida. Es como largar la risa a lo bestia porque algo te dio muchísima gracia. Muy de charla entre amigos, asado de por medio y cero vergüenza. Y sí, a veces se escucha a media cuadra.
Solearla
Se dice cuando te quedas tomando sol sin apuro, tirado como lagarto y con cero ganas de hacer algo productivo. Es ese plan de plaza, vereda o patio donde el tiempo se estira y la pachorra manda. No es “broncearse” en modo glam, es más bien vaguear rico al sol, y punto.
Qué tranca
Se dice para bajar un cambio y dejar claro que no pasa nada. Es como soltar un “tranqui” o “todo bien” cuando alguien se preocupa de más. Muy de charla relajada, entre amigos, para cortar el drama y seguir con la vida. Va perfecto si hubo un mini quilombo, pero no es para tanto.
Estar re rayadazo con el wifi
Se dice cuando estás re quemado y ansioso porque el wifi anda para atrás, se corta a cada rato o va más lento que promesa de político. Te deja rayado, malhumorado y con ganas de reiniciar el módem a patadas. No es que odies internet, es que te está sacando de quicio y ya no te da la paciencia.
Estar en yunta
Se dice cuando dos personas van siempre juntas, pegadas como chicle, ya sea porque son pareja o porque son re compinches. Es como estar en modo dúo permanente, para todo. Viene de la idea de la yunta de bueyes, tirando para el mismo lado. Medio tierno, medio cargada, depende el tono.
Sonar a fierro viejo
Se dice cuando algo o alguien ya está gastadísimo, viejo o pasado de moda, como si fuera chatarra que cruje. Vale para ropa, zapatos, un auto o hasta una excusa que ya no se la cree nadie. Es una forma bien gráfica de decir: ya fue, renovate un poco, que esto suena a museo.