Se dice cuando algo o alguien ya está gastadísimo, viejo o pasado de moda, como si fuera chatarra que cruje. Vale para ropa, zapatos, un auto o hasta una excusa que ya no se la cree nadie. Es una forma bien gráfica de decir: ya fue, renovate un poco, que esto suena a museo.
"Che, cambiá esas zapas, hermano: cada paso que das suena a fierro viejo y me da vergüenza ajena en la vereda."