Se dice cuando le das a alguien una ayudita, un favorcito o una oportunidad chiquita, como para que no se queje y, de paso, quede en deuda. Es el típico gesto de te hago la gauchada ahora y después vemos. No es mala onda siempre, pero suele tener ese tufito a interés.
"Che, al primo lo dejaron afuera del laburo otra vez, tirale un hueso y metelo de cadete aunque sea, así deja de romper y te debe una."