Se dice cuando alguien se pone a llorar a moco tendido y de forma exagerada, como si se viniera el mundo abajo por una pavada. No siempre es mala onda, a veces es puro drama y ya. Es bastante común en el habla cotidiana y pinta perfecto al que se larga a llorar sin freno.
"Se le cayó el pancho al piso en el recreo y se largó a llorar como una magdalena, la seño lo miraba y los pibes no sabían si reírse o consolarlo."