Se le dice a alguien que tiene mucha gracia o habilidad en lo que hace.
Se le suelta a alguien cuando tiene gracia natural, salero y un desparpajo que le sale sin esfuerzo. Vale para elogiar cómo cuenta algo, cómo se mueve, cómo resuelve una situación o cómo se marca una salida ingeniosa. Muy típico del sur, y dicho con cariño, es como decir: tienes duende y caes de lujo.
Se dice para elogiar a alguien por su gracia, su salero o la maña que tiene haciendo algo. Puede ser por contar un chiste, apañar un marrón o salir airoso en una situación. Es un piropo muy de calle, con puntito de admiración y a veces de cachondeo sano. Vamos, que tiene duende.
Se dice para halagar a alguien por su gracia, su salero o su manera apañada de hacer las cosas. Vale tanto para quien se marca un chiste buenísimo como para quien se saca una solución de la manga y lo deja todo niquelado. Es un piropo muy de calle, de esos que sueltan con admiración y una sonrisa.
Se le suelta a alguien cuando tiene mucha gracia, salero o maña para hacer algo, ya sea contar un chiste, salir de un marrón o montar un planazo con cuatro cosas. Es un piropo con retranca, muy de sur, que viene a decir: tienes un don, colega. Y sí, da gusto verlo.
Se dice para halagar a alguien que tiene gracia natural, salero y una forma de soltar las cosas que te desarma. Vale para una respuesta rápida, un chiste bien tirado o una ocurrencia con mucho duende. Muy de Cádiz y de Andalucía en general. Vamos, que esa persona tiene un arte que no se puede estudiar.
Frase típica para elogiar a alguien por su gracia, salero y desparpajo. Se suelta cuando una persona se marca una salida ingeniosa, improvisa con estilo o convierte un marrón en un chiste sin despeinarse. No habla de arte literal, sino de ese talento andaluz para caer bien y tener ocurrencias a tiempo. Y sí, da envidia sana.
Se le suelta a alguien cuando tiene mucha gracia, salero y desparpajo, o cuando hace algo con un estilo que no es normal. Puede ser un piropo por ser ingenioso, por tener mano para apañar cosas o por soltar ocurrencias que levantan el ambiente. Muy del sur, y bien dicho, entra solo.
Se le suelta a alguien cuando tiene mucha gracia, salero y desparpajo, sobre todo si se marca una ocurrencia o sale airoso con una broma. Es un piropo muy andaluz, de los que te suben el ánimo. Vamos, que esa persona tiene duende y sabe ganarse a la peña sin despeinarse.
Se dice para piropear a alguien que tiene salero, gracia y una manera muy suya de hacer las cosas. Vale para un chiste bien tirado, una ocurrencia rápida o hasta para apañarse en un lío con estilo. Es un elogio muy andaluz, de los que te sueltan y te suben el ánimo en dos segundos.