Pechá

En Málaga y en media Andalucía, una pechá es una hartá, o sea, una cantidad bestia de algo. Se usa mucho con de: una pechá de reír, de currar, de comer o de playa. Viene a ser como decir que te has pegado un atracón de eso, hasta acabar reventado. Y sí, suena graciosa.

"Ayer nos pegamos una pechá de playa, luego pescaíto frito y a la vuelta parecía un tomate, ni el aftersun me hacía el apaño."

¡Quillo, te flipas!

Se suelta cuando alguien está exagerando, vacilando o contando una película que no se la cree ni él. Es como decir: venga ya, no te vengas arriba, que te estás flipando. Suele ir con tono de cachondeo entre colegas, aunque también puede sonar a corte si te pasas de pesado. Y sí, es muy de Málaga.

"Dice el Dani que se ligó a una influencer en el Mercadona y que le pagó con puntos. ¡Quillo, te flipas!"

Yuma

En Málaga se le dice yuma al guiri, normalmente el turista despistado que va con cara de perdido y no se entera de la película. Suele usarse con cachondeo, no como insulto serio. Vamos, el que llega al súper en chanclas, compra lo básico y a los diez minutos vuelve porque se le olvidó algo de primero de vacaciones.

"Otra vez el yuma en el súper, con la pulserita del hotel y cara de no saber ni dónde está. Se llevó hielo, dos cervezas y volvió a los cinco minutos a por el abridor."

Princeso

Se dice del tío que va de romántico intenso, como si fuera un príncipe, pero en versión pesada. Se monta películas de amor platónico, suelta poemas dramáticos y frases de calendario, y cree que eso enamora. Mientras tanto, lo que la otra persona quería era un buenos días normalito y un poco de realidad. Tiene su puntito, pero cansa.

"El Dani es un princeso nivel Málaga: le soltó a la chavala un poema de galaxias y ojazos, y ni se acordó de decirle enhorabuena por la opo, vaya tela."

Capazía

En Málaga, 'capazía' se refiere al gran maestro de apuntarse a todo evento gratuito en la espera de aprovechar algo sin nunca llevarse nada útil. Alguien que siempre termina como vagabundo gastronómico sin un bocadillo en mano.

"Pedro se enchufó a cinco catas gratuitas de queso esperando llenar su estómago, pero salió proliferador del aire por llegar tarde cada vez. ¡Menuda capazía quesera!"

El quinto pino

En Málaga, se usa para hablar de esa sensación surrealista que tienes cuando te das cuenta de que inscribirse en un curso online resultó ser un curso fronterizo interdimensional. Cercano al absurdo o a la fantasía, como si hubieses tomado notas sobre literatura rodeado de trolls y dragones en el quinto pino filosófico.

"- Manu, no sé cómo vas con ese máster digital. - Ni mencionarlo… cada clase me lleva al quinto pino alterrealidad; el profe suelta unas teorías tan voladas que Tolkien y Shakespeare parecen amas de casa contando telenovelas."

Pico y pala

En Málaga, decir que vas a pico y pala es ir a currar duro, a base de esfuerzo y constancia, como el que se deja la espalda en la obra. También se suelta cuando toca tirar de paciencia y sacar algo adelante sin quejarse. No es glamuroso, pero funciona. Y cuando lo dices, suena a verdad.

"Este finde nada de playa, picha: toca pico y pala con la mudanza. Si acabamos antes, nos tomamos unas cañas en El Palo y a otra cosa."

Sacar tajá

En Málaga se dice cuando alguien saca provecho de una situación, le exprime el jugo o se lleva su parte, ya sea dinero, ventaja o información. Vamos, que no se queda mirando, mete mano y se apaña algo para él. Puede sonar un pelín interesado, pero en el salseo del barrio se usa muchísimo.

"Escuchó a las vecinas con lo de Clara y el panadero, se acercó con la excusa del pan y sacó tajá: se enteró del lío entero y hasta de quién pagó la cuenta."

Aguanta vara

Expresión para decirle a alguien que aguante el tirón, que no se venga abajo y que siga firme aunque haya presión o la cosa pinte regular. En Málaga se suelta mucho en plan colega, como un empujoncito de ánimo con un puntito de chulería buena. Vamos, que aprietes los dientes y tires pa’lante.

"Íbamos perdiendo en el dominó y Juanillo, con el café en la mano, me suelta: aguanta vara, picha, que todavía les damos la vuelta y se van calentitos pa casa."

Tiricia

En Málaga se dice tiricia cuando te da un bajón de golpe, como un desmayo flojito o una flojera brutal que te deja sin ganas de nada. Suele salir cuando te sueltan un plan que te da pereza máxima o te cae una noticia chunga y te quedas blanco. No es drama médico, es puro lenguaje de calle. Y sí, da risa.

"Me dijeron que el domingo tocaba playa con la familia, sombrilla, bocata y cero siesta, y me dio una tiricia que casi me quedo tieso en la cocina, picha."

Bajoca

En Málaga, un bajoca es el típico espabilado que se arrima a cualquiera, te suelta charla y va tirando de labia para rascar algo gratis, una tapa, una cerveza o lo que caiga. No es que sea mala gente, es más bien un gorrón simpático con arte. Y a veces, hay que admitirlo, le sale redondo.

"Mira al Paco, que entró diciendo que qué calor hace y ya está de risas con media barra. Le han caído dos tapas y tres cañas sin pagar. Ese es un bajoca de manual."

Mandarse una cagada

Se dice cuando la lías fuerte y cometes un error gordo, de esos que luego te acuerdas en la ducha. Suele ser por despiste, por ir con prisas o por no pensar dos segundos. En Málaga y en media España se entiende al vuelo. Suena bruto, sí, pero es bastante común y tiene su puntito.

"Quise hacerme el manitas y me mandé una cagada: apreté donde no era y ahora la persiana está trabada. Mi padre me mira y solo dice: vaya tela, picha."

Achilipú

Grito o palabra de cachondeo muy de fiesta, típica para venirse arriba cuando estás bailando o montando el show y te crees el protagonista del garito. Se suelta para animar el ambiente, marcarse un paso con arte o celebrar que vas finísimo. Puede ser puro postureo, pero con gracia entra mejor.

"Llevaba dos rebujitos, me vine arriba, me subí a la silla y solté un Achilipú mientras bailaba como si el DJ me debiera dinero y la peña aplaudía a rabiar."

Guácala

Expresión que usas cuando descubres que tu amigo secreto en la oficina lleva un año cocinando con orégano que resultó ser perejil seco.

"Cuando Ana me confesó que su famoso pollo al orégano llevaba perejil all along, solo le pude decir "¡Guácala! Tenías a todo el equipo flipando creyendo que eras chef.""

No ni ná

Expresión muy andaluza, típica también en Málaga, que se suelta para reforzar lo que acabas de decir, como un sí rotundo con retranca. Viene a ser un claro, hombre, o un ya ves, y muchas veces se usa con ironía. Es de esas frases que suenan a barra de bar y a guasa fina.

"Dice el Dani que llega a las ocho y aparece a las diez, con dos bolsas del súper y tan tranquilo. No ni ná, el nota vive en su horario propio."

Ojú

Interjección muy andaluza, típica también por Málaga, para soltar sorpresa, asombro o un Ay madre mía rápido cuando pasa algo raro, fuerte o inesperado. Puede ser de susto, de flipar o hasta de admiración, según el tono. Es cortita, suena a calle y te sale sola cuando la cosa se va de madre.

"Iba por la Malagueta tan tranquilo y veo a un delfín con traje de torero en una moto de agua. Me giré al colega y solté: Ojú, Málaga es otro planeta."

Ya dejen de florear

Expresión usada para frenar a alguien que habla de sus conquistas amorosas con un exagerado y sospechoso entusiasmo.

"Vamos Juanito, dice que tiene socia nueva cada semana. ¡Joé, ya dejen de florear, al final no te aguanta ni la vecina del quinto!"

Tener el azúcar bajo

En Málaga se suelta para decir que alguien está espesito, despistado o medio ido, como si el cerebro se le hubiera quedado sin gasolina. Viene de la idea de la bajada de azúcar, pero aquí se usa más en plan broma para el que va perdido, se queda en blanco o no se entera de la película. Tiene su puntito.

"Quillo, el Dani tiene el azúcar bajo: fue a por hielo y volvió con una bolsa de pipas y el ticket del bus, pero sin hielo."

Arre con la que barre

Expresión andaluza, muy de Málaga, para meterle caña a alguien y que deje de pensárselo tanto. Viene a ser un venga, tira pa'lante, sin miedo y con alegría. Se suelta cuando alguien duda, se raja o va a medio gas. Tiene ese puntito de guasa costera que te empuja a moverte ya.

"Illo, que llevas media hora mirando la barra y no pides ni una. Pide ya, picha: arre con la que barre, que hoy invita el Manolo."

Estar loco de bola

Se dice de alguien que está loquísimo, que va pasado de vueltas o que hace cosas sin pensarlas dos veces. No tiene por qué ser algo “de riesgo extremo”, más bien es que la persona está en su mundo y suelta ideas o decisiones que no hay quien las entienda. Muy malagueño y muy de cachondeo.

"El Miguelito está loco de bola, se plantó en la playa en enero con chanclas y dijo que se iba a dar un bañito porque hoy el levante le daba buenas vibras."

Jartible

En Málaga y parte de Andalucía, un jartible es alguien pesado, insistente y un poco cansino, de los que no sueltan el tema ni aunque les cambies de conversación. No siempre va con mala leche, a veces es hasta con cariño, pero te acaba agotando igual. Vamos, el típico que te taladra la oreja y encima se queda tan pancho.

"Quillo, el Baltasar está jartible con los espetos, le digo que no me cabe ni uno más y el nota venga a arrimarme la bandeja otra vez."

Chispero

Chispero es aquella persona que, mientras todos están pesimistas o viendo el vaso medio vacío, saca optimismo hasta del mismísimo desastre. Un chispero en Málaga ve un trueno como ambiente para plancharse a una bailaora improvisada.

"Alicia le encuentra la parte buena a todo: cuando nos bañó la ola de calor, ya montó ahí mismo su negocio de duchas portátiles... ¡Es más chispero que un balcón lleno de chimeneas!"

¡Qué arte tienes!

Se le suelta a alguien cuando tiene mucha gracia, salero y desparpajo, sobre todo si se marca una ocurrencia o sale airoso con una broma. Es un piropo muy andaluz, de los que te suben el ánimo. Vamos, que esa persona tiene duende y sabe ganarse a la peña sin despeinarse.

"Juanito llegó a la playa rajando del calor y, en cinco minutos, montó un chiringuito con sombrilla prestada y abanico ajeno. Acabamos todos riéndonos. ¡Qué arte tienes, Juanito!"

Estar en el plato y en la tajá

Se dice de quien quiere estar a dos bandas y llevar una doble vida, como si pudiera mantener dos historias a la vez sin que se note. Vamos, el típico que pretende quedar bien con todo el mundo y que no le pillen el renuncio. En Málaga suena muy de barra, y casi siempre va con cachondeo y aviso de desastre.

"El Dani quedó con la novia en El Palo y con la otra en el Centro el mismo finde. Eso de estar en el plato y en la tajá le duró dos stories, vaya tela."
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