Pechá
En Málaga y en media Andalucía, una pechá es una hartá, o sea, una cantidad bestia de algo. Se usa mucho con de: una pechá de reír, de currar, de comer o de playa. Viene a ser como decir que te has pegado un atracón de eso, hasta acabar reventado. Y sí, suena graciosa.
¡Quillo, te flipas!
Se suelta cuando alguien está exagerando, vacilando o contando una película que no se la cree ni él. Es como decir: venga ya, no te vengas arriba, que te estás flipando. Suele ir con tono de cachondeo entre colegas, aunque también puede sonar a corte si te pasas de pesado. Y sí, es muy de Málaga.
Yuma
En Málaga se le dice yuma al guiri, normalmente el turista despistado que va con cara de perdido y no se entera de la película. Suele usarse con cachondeo, no como insulto serio. Vamos, el que llega al súper en chanclas, compra lo básico y a los diez minutos vuelve porque se le olvidó algo de primero de vacaciones.
Princeso
Se dice del tío que va de romántico intenso, como si fuera un príncipe, pero en versión pesada. Se monta películas de amor platónico, suelta poemas dramáticos y frases de calendario, y cree que eso enamora. Mientras tanto, lo que la otra persona quería era un buenos días normalito y un poco de realidad. Tiene su puntito, pero cansa.
Capazía
En Málaga, 'capazía' se refiere al gran maestro de apuntarse a todo evento gratuito en la espera de aprovechar algo sin nunca llevarse nada útil. Alguien que siempre termina como vagabundo gastronómico sin un bocadillo en mano.
El quinto pino
En Málaga, se usa para hablar de esa sensación surrealista que tienes cuando te das cuenta de que inscribirse en un curso online resultó ser un curso fronterizo interdimensional. Cercano al absurdo o a la fantasía, como si hubieses tomado notas sobre literatura rodeado de trolls y dragones en el quinto pino filosófico.
Pico y pala
En Málaga, decir que vas a pico y pala es ir a currar duro, a base de esfuerzo y constancia, como el que se deja la espalda en la obra. También se suelta cuando toca tirar de paciencia y sacar algo adelante sin quejarse. No es glamuroso, pero funciona. Y cuando lo dices, suena a verdad.
Sacar tajá
En Málaga se dice cuando alguien saca provecho de una situación, le exprime el jugo o se lleva su parte, ya sea dinero, ventaja o información. Vamos, que no se queda mirando, mete mano y se apaña algo para él. Puede sonar un pelín interesado, pero en el salseo del barrio se usa muchísimo.
Aguanta vara
Expresión para decirle a alguien que aguante el tirón, que no se venga abajo y que siga firme aunque haya presión o la cosa pinte regular. En Málaga se suelta mucho en plan colega, como un empujoncito de ánimo con un puntito de chulería buena. Vamos, que aprietes los dientes y tires pa’lante.
Tiricia
En Málaga se dice tiricia cuando te da un bajón de golpe, como un desmayo flojito o una flojera brutal que te deja sin ganas de nada. Suele salir cuando te sueltan un plan que te da pereza máxima o te cae una noticia chunga y te quedas blanco. No es drama médico, es puro lenguaje de calle. Y sí, da risa.
Bajoca
En Málaga, un bajoca es el típico espabilado que se arrima a cualquiera, te suelta charla y va tirando de labia para rascar algo gratis, una tapa, una cerveza o lo que caiga. No es que sea mala gente, es más bien un gorrón simpático con arte. Y a veces, hay que admitirlo, le sale redondo.
Mandarse una cagada
Se dice cuando la lías fuerte y cometes un error gordo, de esos que luego te acuerdas en la ducha. Suele ser por despiste, por ir con prisas o por no pensar dos segundos. En Málaga y en media España se entiende al vuelo. Suena bruto, sí, pero es bastante común y tiene su puntito.
Achilipú
Grito o palabra de cachondeo muy de fiesta, típica para venirse arriba cuando estás bailando o montando el show y te crees el protagonista del garito. Se suelta para animar el ambiente, marcarse un paso con arte o celebrar que vas finísimo. Puede ser puro postureo, pero con gracia entra mejor.
Guácala
Expresión que usas cuando descubres que tu amigo secreto en la oficina lleva un año cocinando con orégano que resultó ser perejil seco.
No ni ná
Expresión muy andaluza, típica también en Málaga, que se suelta para reforzar lo que acabas de decir, como un sí rotundo con retranca. Viene a ser un claro, hombre, o un ya ves, y muchas veces se usa con ironía. Es de esas frases que suenan a barra de bar y a guasa fina.
Ojú
Interjección muy andaluza, típica también por Málaga, para soltar sorpresa, asombro o un Ay madre mía rápido cuando pasa algo raro, fuerte o inesperado. Puede ser de susto, de flipar o hasta de admiración, según el tono. Es cortita, suena a calle y te sale sola cuando la cosa se va de madre.
Ya dejen de florear
Expresión usada para frenar a alguien que habla de sus conquistas amorosas con un exagerado y sospechoso entusiasmo.
Tener el azúcar bajo
En Málaga se suelta para decir que alguien está espesito, despistado o medio ido, como si el cerebro se le hubiera quedado sin gasolina. Viene de la idea de la bajada de azúcar, pero aquí se usa más en plan broma para el que va perdido, se queda en blanco o no se entera de la película. Tiene su puntito.
Arre con la que barre
Expresión andaluza, muy de Málaga, para meterle caña a alguien y que deje de pensárselo tanto. Viene a ser un venga, tira pa'lante, sin miedo y con alegría. Se suelta cuando alguien duda, se raja o va a medio gas. Tiene ese puntito de guasa costera que te empuja a moverte ya.
Estar loco de bola
Se dice de alguien que está loquísimo, que va pasado de vueltas o que hace cosas sin pensarlas dos veces. No tiene por qué ser algo “de riesgo extremo”, más bien es que la persona está en su mundo y suelta ideas o decisiones que no hay quien las entienda. Muy malagueño y muy de cachondeo.
Jartible
En Málaga y parte de Andalucía, un jartible es alguien pesado, insistente y un poco cansino, de los que no sueltan el tema ni aunque les cambies de conversación. No siempre va con mala leche, a veces es hasta con cariño, pero te acaba agotando igual. Vamos, el típico que te taladra la oreja y encima se queda tan pancho.
Chispero
Chispero es aquella persona que, mientras todos están pesimistas o viendo el vaso medio vacío, saca optimismo hasta del mismísimo desastre. Un chispero en Málaga ve un trueno como ambiente para plancharse a una bailaora improvisada.
¡Qué arte tienes!
Se le suelta a alguien cuando tiene mucha gracia, salero y desparpajo, sobre todo si se marca una ocurrencia o sale airoso con una broma. Es un piropo muy andaluz, de los que te suben el ánimo. Vamos, que esa persona tiene duende y sabe ganarse a la peña sin despeinarse.
Estar en el plato y en la tajá
Se dice de quien quiere estar a dos bandas y llevar una doble vida, como si pudiera mantener dos historias a la vez sin que se note. Vamos, el típico que pretende quedar bien con todo el mundo y que no le pillen el renuncio. En Málaga suena muy de barra, y casi siempre va con cachondeo y aviso de desastre.