En Andalucía se usa pechá para hablar de una cantidad exagerada de algo, normalmente comida, pero también de reír, trabajar o llorar. Es como decir que te has pasado tres pueblos y has acabado reventado. Suena muy de abuela andaluza echándote más comida aunque ya no puedas más, y la verdad es que tiene mucho arte.

"Quillo, ayer en el cumple de mi primo me pegué una pechá de croquetas, tortilla y serranito que hoy todavía estoy rodando por el pasillo de mi casa"

En Málaga y en media Andalucía, una pechá es una hartá, o sea, una cantidad bestia de algo. Se usa mucho con de: una pechá de reír, de currar, de comer o de playa. Viene a ser como decir que te has pegado un atracón de eso, hasta acabar reventado. Y sí, suena graciosa.

"Ayer nos pegamos una pechá de playa, luego pescaíto frito y a la vuelta parecía un tomate, ni el aftersun me hacía el apaño."

En Tacna se usa para llamar a un amigo muy cercano, tu causa de confianza, el que te banca en todas y con el que no hace falta explicar mucho porque ya se entienden con una mirada. Es un vocativo bien de barrio para saludar o meterle cariño a la conversa. Si te dicen pecha, eres del team.

"¡Oe, pecha! ¿Ya estás libre o qué? Vamos por unas chelas, que ayer estuvo de la ptm y hoy toca revancha, causa."

En Sevilla, una pechá es una hartá, una cantidad bestia de algo. Lo típico es pechá de reír, pechá de currar o pechá de andar, como cuando te pasas tres pueblos y acabas reventado. No va de monopolizar una charla, va de que te has metido una buena paliza o un atracón de lo que sea. Y suena a gloria.

"Nos fuimos andando hasta Triana y me pegué una pechá de andar que hoy tengo las piernas tiesas, pero vaya tarde más buena, miarma."

En Andalucía, una pechá es una paliza de algo, normalmente de andar, currar o cargar, que te deja reventado. También se usa para decir que te has metido una buena cantidad de algo, como una pechá de reír o de comer. Vamos, que te has pasado y el cuerpo luego te lo recuerda con intereses.

"Íbamos a dar un paseíto y acabamos con una pechá de andar que ni el GPS sabía volver. Llegué a casa arrastrando las chanclas y pidiendo sofá."

En Granada y en media Andalucía, una pechá es una hartá, una buena cantidad de algo. Puede ser de comer, de currar, de andar o de fiesta, cuando te pegas el atracón y acabas reventado. Se usa mucho con de: pechá de reír, pechá de calor. Vamos, que te has pasado tres pueblos y lo notas.

"Íbamos a tomar una y pa casa, pero nos liamos en el Sacromonte y nos pegamos una pechá de fiesta que acabé desayunando churros con gafas de sol."

Cuando algo es más grande de lo que uno puede aguantar, ya sea un jartón de comer, una pila de trabajo o una maratón de siestas.

"¡Vaya pechá de croquetas me he comido, ahora no me muevo del sofá hasta el lunes!"

En Andalucía, pechá es una forma muy de la calle de decir una gran cantidad o una buena tanda de algo. Puede ser una pechá de reír, de currar, de comer o de andar, y suele sonar a que ha sido intenso. No es solo siesta, es más bien un montón. Y sí, tiene un puntito exagerado que mola.

"Quillo, ayer me pegué una pechá de currar que llegué a casa y me quedé frito en el sofá con la tele puesta y el plato a medias."

En Andalucía, pechá es una forma muy de la calle de decir una pechada, o sea, una cantidad enorme de algo, o una hartá que te cae encima. Se usa para comida, trabajo, calor, risas o lo que sea: una pechá de lo que te imagines. Suena exagerado y gracioso, y queda de lujo para quejarse o vacilar.

"Niño, ayer me metí una pechá de currar y encima una pechá de calor, que llegué a casa tieso y con ganas de abanico y siesta."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!