Persona muy pesada y cansina que no para de repetir lo mismo, dar la lata y agotar la paciencia de todo el mundo. Es ese colega que no pilla las indirectas, se queda de más y sigue hablando aunque ya estés mirando al infinito. A veces hace gracia, pero cuando se pone en modo turbo es para salir corriendo.
Persona que siempre tiene teorías conspiratorias sobre la última moda o evento del pueblo, creyéndose un Sherlock Holmes gaditano en su tiempo libre.
En Granada y, en general, por Andalucía, un jartible es alguien pesadísimo, insistente y cansino, de los que no sueltan el tema ni aunque les pagues. Te da la turra con lo suyo, repite, aprieta y te agota la paciencia. No siempre va con mala intención, pero acaba siendo un martillo pilón. Y sí, desespera.
En Málaga y parte de Andalucía, un jartible es alguien pesado, insistente y un poco cansino, de los que no sueltan el tema ni aunque les cambies de conversación. No siempre va con mala leche, a veces es hasta con cariño, pero te acaba agotando igual. Vamos, el típico que te taladra la oreja y encima se queda tan pancho.
En Sevilla, un jartible es alguien pesado, insistente y que no suelta el tema ni aunque le pagues. El típico que te da la turra, repite lo mismo veinte veces y acaba sacándote de quicio. Se puede decir con guasa o con mala leche, según el tono. Vamos, un cansino de manual.