Se dice de alguien que va sin pilas, medio atontado o con la cabeza en otra por cansancio, estrés o por no haber comido. No es que te estén diagnosticando nada, es más bien una forma de decir que hoy no te da la vida y estás funcionando en modo ahorro de energía. Muy de oficina y de resaca también.
Se dice cuando estás flojísimo, sin energía y con una pachorra que no es ni medio normal, como si te hubiera dado una bajona de azúcar y el cuerpo pidiera sofá y siesta. En Cádiz se suelta mucho para justificar el modo vago activado. No es drama, es supervivencia con arte.
Se dice cuando alguien va torpe perdido, como si tuviera una pájara y el cuerpo no le respondiera. No es que te hayas vuelto tonto, es que hoy estás lento, despistado y con cero coordinación, en plan tropiezas con el aire. Viene de la idea de la bajada de azúcar, y oye, a veces encaja demasiado.
Se dice cuando alguien va con una pájara de manual y necesita comer ya, como si le faltara gasolina. Puede ser literal, por bajón de azúcar, o una excusa dramática para arrasar la nevera sin remordimientos. En Bilbao suena a aviso serio, pero muchas veces es puro cuento para pillar pintxo doble.
Se dice cuando te levantas sin energía, medio mareado o con la cabeza en modo avión, como si te faltara gasolina. Puede ser por no haber desayunado, por resaca o por dormir fatal. No siempre es literal de glucosa, pero suena a excusa perfecta para pedir un café con tostada y, si cae, unos churros.
En Málaga se suelta para decir que alguien está espesito, despistado o medio ido, como si el cerebro se le hubiera quedado sin gasolina. Viene de la idea de la bajada de azúcar, pero aquí se usa más en plan broma para el que va perdido, se queda en blanco o no se entera de la película. Tiene su puntito.