Se dice de alguien que va sin pilas, medio atontado o con la cabeza en otra por cansancio, estrés o por no haber comido. No es que te estén diagnosticando nada, es más bien una forma de decir que hoy no te da la vida y estás funcionando en modo ahorro de energía. Muy de oficina y de resaca también.

"Marta venía con el azúcar bajo de tantas reuniones que se quedó plantada delante del súper, mirando las patatas como si fueran un examen."

Se dice cuando estás flojísimo, sin energía y con una pachorra que no es ni medio normal, como si te hubiera dado una bajona de azúcar y el cuerpo pidiera sofá y siesta. En Cádiz se suelta mucho para justificar el modo vago activado. No es drama, es supervivencia con arte.

"Quillo, hoy tengo el azúcar bajo, ¿eh? Me iba a duchar, pero me he quedao pegado al sofá y ya si eso lo hago después del cafelito."

Se dice cuando alguien va torpe perdido, como si tuviera una pájara y el cuerpo no le respondiera. No es que te hayas vuelto tonto, es que hoy estás lento, despistado y con cero coordinación, en plan tropiezas con el aire. Viene de la idea de la bajada de azúcar, y oye, a veces encaja demasiado.

"Chacho, hoy Pedro tiene el azúcar bajo: se levantó, se puso la camiseta al revés y casi se come la farola yendo a por el pan."

Se dice cuando alguien va con una pájara de manual y necesita comer ya, como si le faltara gasolina. Puede ser literal, por bajón de azúcar, o una excusa dramática para arrasar la nevera sin remordimientos. En Bilbao suena a aviso serio, pero muchas veces es puro cuento para pillar pintxo doble.

"Iñaki venía con el azúcar bajo y se zampó tres pintxos y media tortilla antes del partido, diciendo que si no, se le apagaban las luces."

Se dice cuando te levantas sin energía, medio mareado o con la cabeza en modo avión, como si te faltara gasolina. Puede ser por no haber desayunado, por resaca o por dormir fatal. No siempre es literal de glucosa, pero suena a excusa perfecta para pedir un café con tostada y, si cae, unos churros.

"Quillo, hoy tengo el azúcar bajo: me he puesto a buscar el móvil en la nevera y todavía no he desayunao ni un café."

En Málaga se suelta para decir que alguien está espesito, despistado o medio ido, como si el cerebro se le hubiera quedado sin gasolina. Viene de la idea de la bajada de azúcar, pero aquí se usa más en plan broma para el que va perdido, se queda en blanco o no se entera de la película. Tiene su puntito.

"Quillo, el Dani tiene el azúcar bajo: fue a por hielo y volvió con una bolsa de pipas y el ticket del bus, pero sin hielo."

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