Cabo

En Bilbao, un cabo es el típico sabelotodo que va de entendido en absolutamente todo. Te suelta cátedra sobre la tortilla, el Athletic o cómo bajar del Gorbea sin despeinarse, aunque nadie le haya preguntado. No siempre lo hace con mala intención, pero acaba dando la chapa y quedándose tan ancho. Tiene su puntito, la verdad.

"Estábamos en el bar y Asier, sin venir a cuento, se pone a explicar cómo habría que reformar San Mamés para que corra mejor el aire. Qué cabo es este chaval, de verdad."

Prometer hasta meter

Dicho bastante bruto que se usa para señalar a quien promete de todo para conseguir lo que quiere y, en cuanto lo logra, se desentiende y desaparece. Vamos, el típico que te vende la moto con palabras bonitas y luego ni está ni se le espera. Se oye en España y encaja perfecto para rajar del caradura de turno.

"El Iker nos juró que invitaba a pintxos y zuritos y, cuando tocó pagar, se hizo el loco y salió pitando. Vamos, prometer hasta meter de manual."

Partirse el culo

Se dice cuando te ríes a lo bestia, de esas carcajadas que te dejan sin aire y con la tripa dolorida. Es bastante vulgar, sí, pero justo por eso suena tan contundente. Vale para un chiste, una caída tonta o cualquier situación que te descojona vivo.

"Patxi soltó una imitación del jefe y nos partimos el culo en el bar, con el pintxo en una mano y el zurito en la otra, llorando de risa."

Princeso

Se dice del tío que va de príncipe pero en versión cutre y flipada. Se arregla como si tuviera alfombra roja para cualquier plan, se hace mil fotos con filtros y posa como si estuviera en una sesión de moda, aunque solo vaya al polígono o a trotar por la ría. Va sobrado de postureo y se nota.

"Mira a Iker, todo princeso: mallas nuevas, gafas espejo y foto en la ría con filtro. Luego hace dos kilómetros y ya está subiendo stories como si hubiera ganado la Behobia."

Leja

En Bilbao, leja es una balda o repisa, vamos, el sitio donde acabas poniendo de todo. Se usa mucho para hablar de ese rincón lleno de tazas, figuritas, plantitas y recuerdos que vas acumulando como si fueran medallas. No es insulto, pero suena a cacharreo y a casa vivida, y tiene su encanto.

"Julián tiene la leja del salón a reventar de tazas, imanes y una plantita medio pocha. Dice que es decoración, pero parece el mercadillo de los recuerdos, a ver quién limpia eso."

Estar en el plato y en la tajada

Se dice de quien quiere estar en todo, pillar cacho de cada plan y no perderse ni una, aunque no pinte nada. Vamos, el típico que se mete en todas las conversaciones, opina de todo y encima quiere llevarse el mérito. Muy de estar a dos bandas y con hambre de protagonismo, para qué engañarnos.

"En la comida de cuadrilla, Iñigo se apuntó al brindis, al postre y hasta a repartir la cuenta, todo a la vez. Este quiere estar en el plato y en la tajada, qué jeta."

Tienes cosas de bombero retirado

Se le suelta a alguien que se pone en modo abuelo cebolleta y te suelta batallitas y detalles que no le ha pedido nadie, como si hubiera visto de todo y supiera la historia de cada esquina. No es un insulto gordo, más bien una pullita con cariño para el que se enrolla demasiado. Tiene su gracia.

"Fuimos a tomar algo por el Casco Viejo y Iñaki se marcó media hora explicando por qué esa farola está torcida. Ya ves, tienes cosas de bombero retirado."

Carlota

En Bilbao, una carlota es ese chaparrón traicionero que aparece de la nada y te deja calado en dos segundos. Ibas tan tranquilo, con el pelo perfecto y la chaqueta mona, y de repente el cielo decide vacilarte. Se usa para quejarse con humor del tiempo bilbaíno, que cambia más que de opinión un cuñado.

"Iba yo tan chulo hacia el poteo, recién peinado, y zas, carlota de las buenas. Llegué al bar chorreando, como si me hubieran tirado un cubo de agua desde un balcón."

Cabrón

Insulto muy común que, según el tono, puede ser desde una bronca seria hasta un piropo entre colegas. En Bilbao y alrededores se suelta mucho en la cuadrilla para llamar a alguien listo, pillo o con mala leche simpática, de esos que te la lían y encima te hacen reír. Si lo dices con mala cara, ya es otra película.

"Ese Iñaki es un cabrón, nos escondió el pintxo y cuando fuimos a echarle la bronca sacó una txapela enorme y empezó a vacilar, y al final acabamos todos descojonados."

Tiricia

En Bilbao y alrededores se dice tiricia cuando te entra una especie de bajón, apatía o tristeza floja, como de estar mustio y sin ganas de nada. No es depresión clínica ni drama, es más bien ese día gris en el que te arrastras y todo te da pereza. Palabra muy de casa, y suena hasta tierna.

"Lleva toda la tarde con tiricia, tirado en el sofá y diciendo que no le apetece ni bajar al poteo. Le he dicho: venga, que con unos pintxos se te pasa."

Estás en todas

Se le suelta a alguien que aparece en todos lados y se apunta a todo: planes, eventos, líos y hasta el after. Puede ser con admiración, con cachondeo o un poco de las dos, como diciendo: no paras, macho, siempre estás ahí. En Bilbao encaja perfecto para el colega que no se pierde ni una del Athletic.

"Aitor, ayer en San Mamés, hoy poteo por el Casco Viejo y mañana en la txosna. Tío, ¿tú duermes o qué? Estás en todas."

Pico y pala

Se dice cuando alguien está a pico y pala, o sea, currando duro y constante, sin postureo y sin atajos. Viene de la idea de picar piedra, trabajo de pico y pala literal. En Bilbao y por Euskadi se usa mucho para hablar de esfuerzo de verdad, del de sudar la camiseta y tirar pa’lante aunque sea pesado.

"Jon lleva dos semanas a pico y pala con la tortilla, probando patata, cebolla y punto de sal como si fuera un laboratorio. Dice que hasta que no salga perfecta, no se rinde."

mandilón

Se dice del tío que está tan pillado o tan dominado por su pareja que hace lo que le manden, a veces hasta con orgullo. Viene de llevar el mandil, como de estar en casa o a las órdenes. Puede ser medio en broma, medio con pullita. En Bilbao suena a vacile fino, la verdad.

"Aitor es tan mandilón que no compra ni pan sin preguntarle a Amaia, y encima va por Bilbao diciendo que él solo sigue el plan maestro."

Ir a lo que voy

Se dice cuando vas al grano y no te andas con rodeos: entras, haces lo tuyo y listo. Es como decir que tienes claro el objetivo y no te distraes con charlas, excusas ni historias. Vale para curro, recados o ligar. No va de colarse en colas, va de ser práctico y directo.

"Entré al bar, pedí el pintxo y el zurito, pagué y me piré. Mi colega seguía con el hola, ¿qué tal? y yo, a lo que voy, que luego se llena."

Ir hecho la pierna

Se dice de alguien que va por la vida crecidito, con chulería y seguridad de sobra, como si estuviera desfilando y todo el mundo tuviera que mirarle. Suele llevar un puntito de vacile o fanfarronería, no siempre mala leche, pero sí de ir muy subido. En Bilbao suena a colega que va marcando paquete.

"Joseba cayó al poteo hecho la pierna, peinadito y con gafas nuevas, diciendo que su app te baja el ping con la mente. Y todos: sí, sí, campeón, tú sigue."

Estar codo

En Bilbao se dice de alguien que está agarrado con la pasta, en plan tacaño o en modo ahorro extremo. Vamos, que no suelta un euro ni aunque le pongan pintxos delante. También vale para cuando te has fundido el sueldo en una locura y luego te toca apretarte el cinturón a muerte. Muy humano, la verdad.

"Iñaki se dejó medio sueldo en un fiestón y ahora está codo, que en el pote pide agua del grifo y se lleva los pintxos en servilleta pa casa."

Tener el azúcar bajo

Se dice cuando alguien va con una pájara de manual y necesita comer ya, como si le faltara gasolina. Puede ser literal, por bajón de azúcar, o una excusa dramática para arrasar la nevera sin remordimientos. En Bilbao suena a aviso serio, pero muchas veces es puro cuento para pillar pintxo doble.

"Iñaki venía con el azúcar bajo y se zampó tres pintxos y media tortilla antes del partido, diciendo que si no, se le apagaban las luces."

Tener sangre liviana

Se dice de esa persona que parece tener una suerte absurda con los trayectos: nunca le pillan atascos, obras ni el típico follón de hora punta, vaya cuando vaya. Como si la carretera le abriera paso y el resto estuviéramos condenados a comernos el tráfico. Da una envidia fina, la verdad.

"Iosu tiene sangre liviana: salió a las ocho y dice que en 15 minutos estaba en el centro. Yo llevo media hora en la autopista, parado, y aún ni he visto Bilbao."

A otra cosa, mariposa

Frase hecha y con rima para cortar y pasar página: cambiar de tema, dejar una tarea o cerrar una conversación que ya no da más de sí. Se suelta cuando algo se está alargando, se pone pesado o no lleva a ningún lado. No es agresiva, pero sí marca el fin del rollo. Muy de soltarla y seguir.

"Iñaki llevaba media hora con los ovnis por el Casco Viejo y yo ya estaba en modo pintxo, así que solté: a otra cosa, mariposa, y tiré pa la barra."

Gloria bendita

Se dice cuando algo te sabe a paraíso, como un alivio brutal después de un día de líos. Puede ser una siesta, una ducha caliente, un pintxo bien puesto o llegar por fin a casa. En Bilbao también se suelta con ese puntito de orgullo del Botxo, como diciendo: esto es vida, y lo demás son tonterías.

"Entre el curro y el metro petao llegué reventado a casa, me clavé un pintxo y una caña en el Casco Viejo y dije: esto es gloria bendita, aupa."

Echar un riego

En Bilbao, echar un riego es la excusa perfecta para juntarte con la cuadrilla y caer por el txoko a regar la garganta a base de sidra, zuritos o lo que toque. No va de plantas, va de socializar, comer algo rico y soltar las penas de la semana entre risas. Plan sencillo, pero sagrado.

"Dice Iker que va a echar un riego al txoko y ya sé lo que viene: pintxos, sidra a cascoporro y la cuadrilla rajando del curro hasta que cierren."

Estar sembrao

En Bilbao se dice que alguien está sembrao cuando va sobradísimo, con una seguridad y una labia que te vende una moto sin ruedas y encima le das las gracias. Es estar inspirado, suelto, con el día de cara y soltando ocurrencias una detrás de otra. Vamos, que está on fire, pero en versión bilbaína.

"Manu entró al pote por la Gran Vía y empezó a soltar chistes y planes como si fuera el alcalde. Todos diciendo que sí con la cabeza. Ese chaval estaba sembrao, no había quien le tosiera."

¡La madre que parió a Panete!

Exclamación castiza para soltar cuando algo te deja loco, ya sea por sorpresa, cabreo o incredulidad. Es como decir ¡pero qué narices! o ¡no me lo puedo creer!, con un toque teatral y muy de soltarlo a voz en grito. Lo de Panete es puro relleno cómico, no busques al pobre.

"En el poteo sacaron pintxo de chistorra con helado y dije: ¡La madre que parió a Panete!, ¿pero esto qué invento es, aita?"

Companaje

Palabra inventada con gracia a partir de compaña y menaje, usada para hablar del combo de pintxos, cazuelitas y rondas que se monta en el bar mientras la cuadrilla raja de fútbol. La comida acompaña, pero lo que manda es la charla, tanto que a veces ni ves el gol. Muy de poteo bilbaíno.

"Ayer nos liamos con el companaje en el poteo y, entre pintxos y rajadas del Athletic, ni me enteré del golazo hasta que el bar se vino arriba."

Te van a crujir

Se dice para avisarte de que te van a caer broncas o que te van a dar caña, ya sea con palabras o con consecuencias. Vamos, que la has liado o estás a punto de liarla y alguien te va a poner fino. En Bilbao suena muy de cuadrilla, de aviso rápido antes de que metas la pata.

"Josu apareció en Abando con Malibú con cola para la comida familiar y Olatz le soltó: como saques eso en la sobremesa, te van a crujir pero bien."

El padre

En Bilbao, el padre es ese tabernero de toda la vida que parece omnipresente. Te ve entrar y ya sabe si vienes a por un zurito, un pintxo o a llorar penas. Tiene chiste para todo, conoce a medio barrio y te suelta anécdotas como si os hubierais criado juntos. Místico no, pero casi.

"Tino volvió al bar tras tres años, pidió un zurito sin saludar y el padre ya lo tenía servido. Encima le soltó dos batallitas y le presentó a un chaval diciendo que era primo suyo de toda la vida."

¡Qué morro tienes!

Se le suelta a alguien cuando tiene mucha cara, mucho descaro, o se está aprovechando de la situación sin cortarse un pelo. Vamos, que pide, exige o se cuela como si nada y encima tan pancho. Puede ir con cabreo o con cachondeo, según el tono. Y sí, a veces da hasta envidia.

"Hacemos bote para el regalo y tú sueltas un euro, pero luego te pones el primero a firmar la tarjeta. ¡Qué morro tienes, figura, que te vienes arriba!"

¿Qué pasa con tu rollo?

Se suelta para vacilar a alguien cuando de repente se viene arriba y hace algo increíble, como si hubiera pillado un truco secreto o una pócima. Va con tono irónico y de colegueo, no es para bronca. Es ese: ¿y tú ahora de dónde sacas tanto nivel, chaval?

"Ayer no metías una y hoy estás enchufadísimo en la pachanga, metiendo triples a lo loco. A ver, ¿qué pasa con tu rollo? ¿Te ha bendecido la Virgen de Begoña o qué?"

Pamplina

Se usa para llamar pamplina a una tontería, una chorrada o una idea sin importancia. También vale para cortar a alguien cuando se pone pesado con teorías raras o detalles que no van a ningún lado. Es como decir: deja el cuento, que eso no tiene ni pies ni cabeza. Y oye, a veces viene de lujo.

"Josu, que no, que el guiso de ama no lleva azafrán islandés ni nada raro. Deja ya la pamplina y pon la mesa, que se enfría y luego lloras."

Alturaña

Se dice de quien hace una excursión facilona, sube un monte bajito y luego lo cuenta como si hubiera coronado el Everest sin oxígeno. Vamos, que exagera la hazaña a lo bestia y se viene arriba con el relato. Ideal para el colega que sube al Pagasarri y ya se cree Reinhold Messner. Tiene su puntito.

"Subió al Pagasarri, se zampó una chistorra y volvió con alturaña: ahora va por el bar diciendo que casi pide helicóptero y que el viento le hablaba en euskera."

Jechura

Se dice cuando alguien se marca una excusa cutre o un pretexto tan inverosímil que canta a kilómetros, normalmente porque ya no sabe qué inventar para zafarse en el momento. Es como soltar una trola con prisas y encima mal armada. En Bilbao suena a: vale, campeón, menuda jechura te has sacado.

"Llegué tarde y solté que el metro se paró por una invasión de palomas y que encima me robaron el bocata. Mi ama me miró fijo y dijo: vaya jechura, chaval."
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