Se suelta cuando alguien lleva un lío encima y tú ya no entiendes nada: su rollo amoroso, su movida con alguien o el plan raro que se trae. Es como decir: aclárate y cuéntame qué está pasando, porque esto parece un culebrón. Puede ir con cachondeo o con un puntito de reproche.
Se suelta para vacilar a alguien cuando le da un arrebato raro o se pone intensito con una moda, una idea o un plan que no viene a cuento. Es como decir: ¿y a ti qué te ha dado ahora, alma de cántaro? Va con humor y un puntito de incredulidad, ideal para pinchar globos de gurú de pacotilla.
Se suelta para preguntarle a alguien, medio en broma y medio en plan qué te pasa, por su movida o su actitud rara. Vale para cuando cambia de estilo cada dos por tres, se pone intenso con dietas, espiritualidad o cualquier moda. No es un insulto gordo, pero sí un toque de atención con cachondeo.
Se suelta para preguntarle a alguien qué le pasa o qué se trae entre manos, normalmente cuando está actuando raro, vacilando o montándose una película. Puede sonar a reproche o a pique, según el tono. No va tanto de derrochar pasta, sino de señalar que su actitud o su historia no cuadra.
Se usa para saludar de forma muy cercana y preguntar cómo le va la vida a alguien, sobre todo si hace tiempo que no lo ves. No es un simple qué tal, suena más a cuéntame tu película, tus movidas y todo lo que te ha pasado. Es muy de colegas y tiene ese punto cotilla simpático que la hace bastante divertida.
Se suelta para preguntarle a alguien, con sorpresa y un puntito de vacile, qué le pasa últimamente o de dónde le viene esa actitud. Vale para cuando tu colega aparece de repente con un talento nuevo, un cambio de estilo o una seguridad que no le conocías. No es bronca seria, es curiosidad con guasa canaria.
Se suelta para preguntarle a alguien, con cachondeo y sin mala leche, qué le pasa con su actitud o su movida. Va perfecto cuando vuelve de viaje y de repente se pone intenso con acentos inventados, palabras en otros idiomas y postureo internacional, aunque no se entienda ni qué está hablando. Un clásico para bajarle los humos.
Se suelta para preguntarle a alguien, medio en broma y medio en plan cotilla, qué le pasa con su estilo o su actitud cuando de repente cambia de rollo. Vale para ropa, peinado, forma de hablar o hasta para una nueva “vibra” rara. No es bronca, es vacile con curiosidad sevillana.
Se suelta para vacilar a alguien cuando de repente se viene arriba y hace algo increíble, como si hubiera pillado un truco secreto o una pócima. Va con tono irónico y de colegueo, no es para bronca. Es ese: ¿y tú ahora de dónde sacas tanto nivel, chaval?
Se suelta para preguntarle a alguien, normalmente con confianza, qué le pasa o por qué va tan raro. Puede sonar a vacile o a toque de atención suave, según el tono. Es como decir: ¿qué te pasa, colega, qué película te estás montando? En Madrid encaja perfecto para cortar el rollo sin ponerse dramático.