Se usa cuando algo está tan bueno o te hace tan feliz que parece un milagro chiquito. Es como decir que estás en la gloria, que no podrías pedir nada más. Puede ser comida, un plan brutal o hasta una siesta legendaria. Y la verdad, cuando algo es gloria bendita, uno hasta se olvida de los problemas.

"Parce, ese calentao con arepa y café del Quindío estaba tan brutal que era pura gloria bendita, casi le pido matrimonio al desayuno."

Se usa cuando algo está tan bueno o tan bien que roza lo divino, como si fuera un regalo del cielo. Puede ser comida, una siesta, un masaje o un momento de paz absoluta. No es solo que guste, es que te deja con cara de felicidad tonta. Y oye, tiene un puntito dramático que siempre hace gracia.

"—Tía, esta tortilla de patatas con cebolla está de locos. —Calla, que esto es gloria bendita, me voy a empadronar en tu cocina."

Se dice cuando algo te sabe a paraíso, cuando estás tan a gusto que no te falta de ná. Puede ser por estar tirado en la playa, por pegarte una siesta del carajo o por comerte algo que está de escándalo. Es como decir esto es lo mejorcito de la vida, y punto. Muy de sol, calma y buen comer.

"Nos plantamos en el chiringuito, pescaíto frito, cervecita helada y la brisa dando en la cara. Me recosté en la hamaca y le solté al Tomasito: compadre, esto es gloria bendita."

Se dice cuando algo está tan bueno, tan agradable o tan perfecto que parece un regalo del cielo. En Cantabria se suelta mucho con la comida, el descanso o cualquier plan que te deja fino. Vamos, que es como decir esto es una maravilla, pero con ese puntito de devoción y exageración que da gusto.

"Chaval, este cocido montañés después de la ruta por el monte es gloria bendita, me lo estoy comiendo en silencio como si fuera misa."

Se dice cuando algo te sabe o te sienta increíble, como un alivio casi milagroso. En Madrid suele salir mucho en plan after, cuando estás reventado y de repente cae una tapa, un café o un bocata que te resucita. También vale para cualquier gustazo simple que te arregla el día. Y sí, suena a iglesia, pero es puro barrio.

"Salimos de Malasaña muertos y en el bar de la esquina nos pusieron caldo y croquetas gratis. Te lo juro, eso fue gloria bendita y nos devolvió la vida para pillar el primer metro."

Se dice cuando algo te sabe a paraíso, como un alivio brutal después de un día de líos. Puede ser una siesta, una ducha caliente, un pintxo bien puesto o llegar por fin a casa. En Bilbao también se suelta con ese puntito de orgullo del Botxo, como diciendo: esto es vida, y lo demás son tonterías.

"Entre el curro y el metro petao llegué reventado a casa, me clavé un pintxo y una caña en el Casco Viejo y dije: esto es gloria bendita, aupa."

Se dice cuando algo te sale redondo y te da un gustazo de los que te reconcilian con la vida. Puede ser una comida, un plan sencillo o un momento perfecto sin esperarlo. En Asturias se suelta mucho con sidrina y buen comer de por medio. Vamos, que es como decir: esto es el paraíso, pero en zapatillas.

"Entre el orbayu y el frío, entramos al chigre, pedimos un cachopo y un par de culines, y al primer bocado solté: esto ye gloria bendita, ho."

Se dice cuando algo te sale redondo y te da un gustazo, como si te hubiera tocado la lotería pero en versión cotidiana. Vale para un alivio, un placer simple o una suerte inesperada: que haya lugar para sentarse, que te cancelen un trámite, que aparezca comida hecha. Suena medio irónico y muy de barrio.

"Che, llegué muerto del laburo y mi vieja había hecho milanesas con puré. Me senté, prendí la tele y hasta andaba el WiFi. Gloria bendita, hermano."

Se dice cuando algo te sale redondo y te deja con una felicidad casi religiosa, como si estuvieras tocando el cielo con la yema de los dedos. Puede ser una comida que está de escándalo, un planazo improvisado o un momentito perfecto en el bar de siempre. En Sevilla suena a disfrute puro, y oye, con razón.

"Nos plantaron una tapita de pringá calentita y una cervecita helada, y encima el camarero nos invitó a la última. Yo miré al Manué y le dije: esto es gloria bendita, miarma."

Se dice cuando algo te sale tan bien que parece un regalito del cielo. Es como decir que estás en la gloria, pero con ese puntito castizo de exageración y agradecimiento. Vale para comida, planes, siestas, un gol en el 90 o cualquier cosa que te arregla el día. Y sí, suena a abuela, pero funciona.

"Llevaba dos horas en el atasco, sudando la gota gorda, y de repente el colega sacó bocata de tortilla y una birra fría. Eso fue gloria bendita, vamos."

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