Se usa cuando algo está tan bueno o te hace tan feliz que parece un milagro chiquito. Es como decir que estás en la gloria, que no podrías pedir nada más. Puede ser comida, un plan brutal o hasta una siesta legendaria. Y la verdad, cuando algo es gloria bendita, uno hasta se olvida de los problemas.
Se usa cuando algo está tan bueno o tan bien que roza lo divino, como si fuera un regalo del cielo. Puede ser comida, una siesta, un masaje o un momento de paz absoluta. No es solo que guste, es que te deja con cara de felicidad tonta. Y oye, tiene un puntito dramático que siempre hace gracia.
Se dice cuando algo te sabe a paraíso, cuando estás tan a gusto que no te falta de ná. Puede ser por estar tirado en la playa, por pegarte una siesta del carajo o por comerte algo que está de escándalo. Es como decir esto es lo mejorcito de la vida, y punto. Muy de sol, calma y buen comer.
Se dice cuando algo está tan bueno, tan agradable o tan perfecto que parece un regalo del cielo. En Cantabria se suelta mucho con la comida, el descanso o cualquier plan que te deja fino. Vamos, que es como decir esto es una maravilla, pero con ese puntito de devoción y exageración que da gusto.
Se dice cuando algo te sabe o te sienta increíble, como un alivio casi milagroso. En Madrid suele salir mucho en plan after, cuando estás reventado y de repente cae una tapa, un café o un bocata que te resucita. También vale para cualquier gustazo simple que te arregla el día. Y sí, suena a iglesia, pero es puro barrio.
Se dice cuando algo te sabe a paraíso, como un alivio brutal después de un día de líos. Puede ser una siesta, una ducha caliente, un pintxo bien puesto o llegar por fin a casa. En Bilbao también se suelta con ese puntito de orgullo del Botxo, como diciendo: esto es vida, y lo demás son tonterías.
Se dice cuando algo te sale redondo y te da un gustazo de los que te reconcilian con la vida. Puede ser una comida, un plan sencillo o un momento perfecto sin esperarlo. En Asturias se suelta mucho con sidrina y buen comer de por medio. Vamos, que es como decir: esto es el paraíso, pero en zapatillas.
Se dice cuando algo te sale redondo y te da un gustazo, como si te hubiera tocado la lotería pero en versión cotidiana. Vale para un alivio, un placer simple o una suerte inesperada: que haya lugar para sentarse, que te cancelen un trámite, que aparezca comida hecha. Suena medio irónico y muy de barrio.
Se dice cuando algo te sale redondo y te deja con una felicidad casi religiosa, como si estuvieras tocando el cielo con la yema de los dedos. Puede ser una comida que está de escándalo, un planazo improvisado o un momentito perfecto en el bar de siempre. En Sevilla suena a disfrute puro, y oye, con razón.
Se dice cuando algo te sale tan bien que parece un regalito del cielo. Es como decir que estás en la gloria, pero con ese puntito castizo de exageración y agradecimiento. Vale para comida, planes, siestas, un gol en el 90 o cualquier cosa que te arregla el día. Y sí, suena a abuela, pero funciona.