Palabra de coña para el arsenal de picoteo que te montas cuando te toca currar hasta las tantas. Es el combo de supervivencia: café, patatas, gominolas, lo que pille. No es precisamente dieta mediterránea, pero en noches de entrega manda el companaje y punto.

"Bro, ya tengo el companaje montado: café cargado, Doritos, Sugus y una bolsa de gominolas. Esta noche no duermo, pero el curro sale sí o sí."

En Madrid, el companaje es el combo imprescindible para acompañar la bebida, normalmente algo de picar como patatas, aceitunas o un bocata rápido. Vamos, lo que te salva la tarde y hace que la caña no vaya sola. Se usa mucho en plan castizo, de bar de barrio y charla larga sin prisa.

"Pilla unas aceitunas y un bocata, que como no haya companaje con la caña, me da el bajón y me voy a casa."

En Murcia, el companaje es el arte de juntar la tapa con su bebida como Dios manda. No es solo pedir una caña, es saber qué va con qué, moverte por la barra con soltura y salir siempre bien servido. Se dice para vacilar a alguien que tiene buen ojo y buen saque en el tapeo. Y sí, da hambre solo pensarlo.

"Tienes un companaje que flipas, pides una marinera y ya te han plantao la caña helá y la tapa extra sin decir ni mu."

En Sevilla se dice mucho para hablar del apaño de comida que sale de la nada cuando cae gente por sorpresa. Es ese combo de despensa y congelador que te salva la vida: latas, embutido, empanadillas, picos, lo que haya. No es alta cocina, pero te monta una merienda cena en dos minutos. Bendito companaje.

"Aparecieron mis primos sin avisar y mi madre, sin despeinarse, sacó el companaje: empanadillas del congelador, atún de lata y unos picos. Arreglao en cinco minutos."

En Canarias, el companaje es lo que acompaña al pan, sobre todo en un bocata o una pulguita: el relleno, vaya. Puede ser queso, chorizo, atún, pata, tortilla o lo que pilles. Se usa mucho cuando estás montando la merienda y alguien pregunta qué hay pa’ meterle. Sencilla, útil y muy de aquí.

"Traje pan calentito, pero falta el companaje: ¿hay queso tierno o pata asada? Que si no, me hago uno de atún y me lo como igual, mi niño."

En Valencia, sobre todo en ambiente de fiesta y cuadrilla, el companaje es el picoteo o la comida que acompaña la bebida. Vamos, lo que te pides para no ir a base de cubatas con el estómago vacío: bravas, calamares, bocata, lo que caiga. No es fino, pero salva la noche y al día siguiente lo agradeces.

"Nos pedimos unas jarras y, antes de liarla más, pillamos companaje: bravas, calamares y un bocata gigante. Así sí, que luego vienen los bailes y no queremos acabar doblados."

Palabra inventada con gracia a partir de compaña y menaje, usada para hablar del combo de pintxos, cazuelitas y rondas que se monta en el bar mientras la cuadrilla raja de fútbol. La comida acompaña, pero lo que manda es la charla, tanto que a veces ni ves el gol. Muy de poteo bilbaíno.

"Ayer nos liamos con el companaje en el poteo y, entre pintxos y rajadas del Athletic, ni me enteré del golazo hasta que el bar se vino arriba."

En Zaragoza, el companaje es el apaño de cena o picoteo hecho con lo que queda por la nevera o la despensa: trozos sueltos, embutido, pan, queso, una tortilla a medias. Sale cuando nadie quiere cocinar y aun así hay hambre de lobo. No es alta cocina, pero a veces te salva la noche y encima sabe a gloria.

"No hay ganas de fogones, así que hacemos companaje: pan, longaniza, un cacho de tortilla y cuatro aceitunas. Venga, a la mesa, que esto vuela."

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