Capazía

En Zaragoza, 'capazía' es aquel individuo eternamente ahora-no-que-luego. Vive con el eterno embrollo entre sus tareas pendientes y nunca agarra ninguna, como un político convulsivo del wannado.

"Luis promete cada domingo poner orden en el trastero, pero acaba entreteniéndose relacronando todos los boletines del cole de primaria; capazía máxima locura cabeza de fichero roto... ¡otra semana más ganada al caos!"

Jechura

Manera de apañar un marrón a lo bruto, con mezcla de torpeza, suerte y cero planificación. Lo intentas con toda la intención, pero te sale regular y acabas dejando el asunto peor, aunque con una historia buenísima para contarlo luego. Es como arreglar algo a base de manotazos y fe. Y oye, a veces hasta funciona.

"Ayer puse la lavadora y, como no paraba, me dio por desmontarla. Resultado: espuma hasta en el pasillo y yo con cara de genio. Menuda jechura, maño."

Companaje

En Zaragoza, el companaje es el apaño de cena o picoteo hecho con lo que queda por la nevera o la despensa: trozos sueltos, embutido, pan, queso, una tortilla a medias. Sale cuando nadie quiere cocinar y aun así hay hambre de lobo. No es alta cocina, pero a veces te salva la noche y encima sabe a gloria.

"No hay ganas de fogones, así que hacemos companaje: pan, longaniza, un cacho de tortilla y cuatro aceitunas. Venga, a la mesa, que esto vuela."

Quedarse bien plato

Se dice cuando alguien se queda flipando, con la boca abierta y cara de no creérselo, como si se le hubiera quedado la mandíbula descolgada. Vamos, que te sueltan una movida y te quedas en modo estatua, sin reacción. En Zaragoza se oye para marcar ese momento de sorpresa total, de quedarte a cuadros.

"Le dije que me había tocado un jamón en la tómbola del bar y se quedó bien plato, con los ojos como platos y sin soltar ni un ay."

Momento

En Zaragoza, decir vamos a tomarnos un momento no va de mirar el reloj, va de hacer una pausa como Dios manda. Es ese paréntesis sagrado para disfrutar algo rico, un café con croissant, una caña bien fresca o lo que toque. Se suelta para cortar el estrés y darse un capricho, y oye, se agradece.

"Nano, para un segundo y tómate un momento, que llevas toda la mañana a piñón. Nos bajamos a la terraza y cae una caña bien fría, maño."
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