Madrugonazo
Se usa para hablar de una levantada absurdamente temprano, de esas que ni los gallos han abierto un ojo y tú ya estás sufriendo. Es como un madrugón pero con extra de drama y queja incluida. Normalmente se suelta cuando toca trabajar, viajar o escapar de algún compromiso familiar pesado, y la verdad es que suena bastante cómico.
Irreal
Se usa para decir que una fiesta, un plan o cualquier situación estuvo tan brutal que parece mentira, como si fuera un sueño o una peli. Es un elogio bien de calle, tipo: no me creo lo que acabo de vivir. Ojo, no es “raro” ni “malo”, es más bien “demasiado bueno”.
Echar vaina
En Miranda y buena parte de Venezuela se dice cuando te pones a perder el tiempo a gusto: hablar paja, vacilar, joder un rato o hacer cualquier cosa sin apuro ni plan serio. No es necesariamente malo, es más bien el modo oficial de matar el rato con panas. Si hay café y chisme, mejor todavía.
Limpiar pipas
Se dice cuando alguien se pone a arreglar un peo complicado, a enderezar un desastre o a resolver lo que nadie quiere tocar. Es como meterse de lleno a poner orden donde hay caos, con paciencia y maña. Suele usarse con tono de admiración, porque no cualquiera se lanza a limpiar ese rollo.
Dale que es tarde
Se usa para apurar a alguien que está pegado, distraído o simplemente lento cuando ya el tiempo se vino encima. Es como decir muévete ya, que vamos tarde y me estás sacando canas. Suele llevar un tono de medio regaño, medio cariño, muy de pana desesperado pero que igual te quiere.
Sonó como campana de bodegón
Se usa para decir que alguien llamó muchísimo la atención, como cuando suena la campana de un bodegón y todo el mundo voltea. Puede ser por la ropa, por cómo habla o por alguna locura que hizo. Es muy de pueblo, muy sabrosa, y la verdad es que tiene su gracia cuando la sueltas en el chisme.
Tanto y cuanto
Se usa cuando alguien hace o compra una barbaridad de cosas, muchísimo más de lo que hacía falta. Es como decir que se pasó tres pueblos con el exceso, que no conoce el freno ni por educación. Suele sonar medio regaño pero también con burla cariñosa, porque a veces da risa ver cómo la gente se embala comprando o haciendo locuras.
Brillar en el frenazo
Se usa para hablar de alguien que intenta lucirse justo cuando todo se tranca, cuando la situación está tensa o incómoda y de repente esa persona quiere llamar la atención. Es como querer ser la estrella en el peor momento posible. A veces hace gracia, pero otras dan ganas de decirle que se relaje un poquito.
Cangrejear
En Miranda se usa para describir a la gente que habla y habla de que va a hacer algo, pero nunca arranca de verdad. Es como prometer cambios, planes o proyectos y siempre ir para atrás, igual que un cangrejo. Mucho cuento, cero acción. Y hay que admitir que la imagen del cangrejo flojo tiene su gracia.
Pagar la peguita
Se dice cuando alguien se cree más vivo que nadie, intenta pasarse de listo o hacer una trampita, y al final le toca comerse las consecuencias. Vamos, que la jugada le sale al revés y termina pagando por su propia gracia. Muy de pana para soltarlo cuando el karma llega rapidito.
meter la cucharita
Dicho bien mirandino para hablar del chismoso que se mete donde no lo llaman, como si estuviera removiendo la olla ajena. Es curiosear, escuchar conversaciones que no son tuyas y opinar sin que te inviten. Vamos, la típica persona que no puede ver un drama quieto sin arrimar la cucharita. Y sí, da risa, pero ladilla.
Echar un ventiadero
Se usa cuando alguien se suelta a hablar chisme tras chisme, con tanto entusiasmo que parece que se desató un vendaval de cuentos. No es solo rajar, es armar todo un espectáculo de bochinche, detalles, imitaciones y drama. Básicamente, cuando una persona convierte el chisme del barrio en una novela venezolana en vivo y en directo.
Dar la sábana
Se dice cuando alguien se lanza un discurso larguísimo, se pone a explicar de más o a opinar sin que nadie se lo pida. Vamos, que te suelta la biblia completa y te deja sin chance de meter ni una palabra. Muy de cuando alguien se pone intenso y te drena la paciencia.
Andar en farra
En Venezuela se dice cuando andas de rumba, de parranda, de fiesta larga y sin muchas ganas de portarte bien. Es salir a beber, bailar, callejear y alargar la noche hasta que ya ni sabes si es viernes o martes. Suena a desorden sabroso y a plan improvisado que se te va de las manos.
Prender el fosforito
Se usa cuando alguien está a punto de explotar, montar un show o armar un dramón por algo que le molesta. Es como ver la chispa justo antes del incendio emocional. En Miranda se suelta mucho cuando ya sabes que la persona es novelera y cualquier cosa le enciende la mecha, y la verdad es que a veces es hasta entretenido.
Chamo de cargador
Dicho de un chamo que está en la uni más por la vibra que por estudiar. Va a la cafetín, echa cuento, tira carro y aparece en clase cuando le provoca. Siempre anda con el cargador encima, como si su plan fuera vivir pegado al teléfono y desconectado de la materia. Un clásico.
Echar los perros
Se usa cuando alguien está coqueteando duro, tirando toda la labia posible para conquistar a otra persona. Es como lanzarse sin vergüenza, con flores, miraditas y chistes malos incluidos. A veces suena medio desesperado, pero también tiene su encanto cuando se hace con estilo y buen humor.
Echársela de idioma
Se usa para rajar de alguien que presume de que sabe muchos idiomas o que se pone todo intenso usando palabras rebuscadas para lucirse. Es como decir que anda de sobrado con el tema del idioma, aunque en verdad a veces ni sabe tanto. Y hay que admitir que cuando se pasan con la echadera de idioma da hasta risa.
Pararse duro
Expresión muy usada cuando alguien se planta con carácter y no se deja joder por nadie. Es como decir que se defiende con fuerza, sin miedo y con mucha actitud, aunque le vengan encima el jefe, la suegra y medio barrio. Básicamente es ponerse firme y dejar claro que contigo no se juega, y la verdad es que suena bien sabroso.
Estar en la percha
Se dice cuando estás pelando, sin un duro y contando las monedas para el pasaje. Vamos, que andas en modo fin de mes y cualquier plan te da dolor de bolsillo. Muy de calle para avisar que no es que no quieras, es que no hay con qué. Y sí, la cartera parece desaparecida.
Gringo perdido
Se le dice al extranjero que anda más perdido que el hijo de Lindbergh: no caza una, no entiende el contexto y va preguntando cosas obvias como si estuviera en otro planeta. No siempre es insulto, a veces es pura guasa porque el pana está desubicadísimo. En Miranda se suelta mucho con tono de chiste.
Ese nivel
Se usa cuando algo está tan brutal que ya no hay forma normal de describirlo. Es como decir que está en otra liga, que se pasó de bueno y dejó la vara altísima. Puede ser para alguien que baila, se viste, cocina o hace cualquier cosa con un flow tan exagerado que provoca aplaudir de pie.
Picar la torta
En Miranda se usa para decir que va a arrancar la rumba con todo, sin pena y con ganas de vacilar duro. Es como anunciar que se abre la pista, se destapan las birras y empieza el desmadre sabroso. No es solo cortar el pastel, es la señal oficial de que la fiesta se puso buena.
Estar en la papa
Se dice cuando alguien está en su mejor momento o en el centro de la movida: la está rompiendo, está pegado y todo el mundo lo mira. También vale para algo que está de moda o que salió brutal. Es bien de calle y suena a que el pana anda encendido, sin bajarle dos.
Vibrar con pepa
Se dice cuando alguien anda con una energía brutal, emocionadísimo o acelerado, como si estuviera en modo fiesta sin razón. Puede ser por café, música, buenas noticias o porque sí. En Miranda suena bien callejero y a veces lleva un puntito de burla, tipo: bájale dos, que vienes pasado de revoluciones.
Estar con el ayayay
Se usa para decir que alguien está todo nervioso, asustado o quejumbroso por algo que en verdad no es tan grave. Es como cuando montas un drama de telenovela por una tontería y andas con el corazón en la boca. En Miranda se suelta mucho cuando alguien anda lloriqueando o con miedo exagerado, y la verdad es que suena hasta cómico.
Estar en candela
Se dice cuando algo está prendido, complicado o fuera de control. Puede ser un sitio con peo, una situación que se puso tensa o alguien que anda alborotando y armando bulla. Es como decir que la cosa está caliente y mejor ir con cuidado. En Miranda se oye bastante y suena bien criollo.
Tira flecha
Se usa para hablar del pana que siempre está echando cuentos inflados, medio inventados o totalmente falsos. Es ese que te vende humo con una seguridad brutal y uno queda como ¿será verdad o está tirando flecha? Es básicamente el fabulador oficial del grupo, y hay que admitir que a veces entretiene burda.
Estar en la carraplana
Se usa cuando estás más pelado que rodilla de chivo, sin un cobre en el bolsillo y viendo las quincenas pasar como si fueran cometas. Es la forma mirandina de decir que andas limpio, sin plata ni para un cafecito. Suena gracioso, pero cuando te toca vivirlo no hace tanta risa, aunque igual uno se lo toma con humor.
Písalo al suelo
Se le suelta a alguien cuando va acelerado, apurado o metiéndole presión a todo. Es como decirle que baje un cambio, que no corra tanto y que se tome las cosas con calma. Muy de calle, bien mirandino, y sirve tanto para el estrés como para el apuro por llegar o por comer.
Chalequeo
En Miranda y buena parte de Venezuela, el chalequeo es la joda amistosa de estar fastidiando a alguien con bromas, pullas y comentarios picantes, pero sin mala intención. Es ese vacile entre panas que te deja en evidencia y luego se ríen contigo. Si hay confianza, es cariño. Si no, puede sonar pesado.
Humanoide
En Miranda se le dice humanoide a alguien medio torpe, que camina raro o hace cosas sin mucha coordinación, como si todavía estuviera aprendiendo a usar el cuerpo. Es ese pana que parece salido de un experimento fallido o de otro planeta, pero en plan vacilón, no para ofenderlo en serio. Y hay que admitir que a veces da demasiada risa.
Tío'e huevón
Expresión venezolana medio insultante pero con cariño, típica para vacilar a alguien que es bien lento, distraído o que siempre mete la pata por despistado. No es para decirla en plan serio porque ahí sí suena pesado, pero entre panas se usa todo el día. Y hay que admitir que suena tan sabroso que provoca soltarla a cada rato.
Echarle los perros (a alguien)
Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando se pone en modo conquista sin disimular: piropos, miraditas, invitaciones y toda la labia. Puede ser coqueto o medio intenso, según el personaje. En Venezuela se oye bastante y a veces suena a que la persona está fastidiando un poco.
Te fuiste en avión
Se dice cuando alguien se pasa de exagerado o se inventa una historia que no se la cree ni su mamá. Es como soltarle un “ajá, sí, claro” bien criollo, para bajarle dos a la película. Va perfecto para cuentos de barra, promesas imposibles o cuando alguien está echando demasiada labia.
Echar el trapo
Expresión que se usa para hablar de limpiar la casa, ordenar el cuarto o dejar todo presentable, casi siempre a las carreras. Es como ponerse en modo servicio doméstico express, con trapo, coleto y lo que haga falta. En Miranda no se limpia, se echa el trapo y se queda todo bello, o al menos que parezca.
Echón
Se le dice a alguien que es un fanfarrón, que vive echándose flores y agrandando cualquier cuento, aunque sea puro invento. Va de duro, de conquistador o de exitoso, y siempre está buscando que lo aplaudan. Si encima presume de un “amor imposible” que nadie ha visto, ya es nivel leyenda. Y sí, da risa.
Echar el cuento
Se dice cuando alguien se pone a contar una historia medio inflada, con detalles de más, para impresionar, dar lástima o meterle drama a la conversa. No siempre es mentira total, pero sí viene con su adorno y su show. Muy de pana cuando alguien quiere quedar como héroe o víctima.
Sereno verano
Expresión usada para decir que algo está tranquilo, relajado y sin estrés, como una tarde de vacaciones donde nadie te fastidia y el tiempo parece ir más lento. Se usa mucho cuando un plan sale suavecito, sin dramas ni sobresaltos. Es de esas frases que ya de solo decirla te baja la presión y te da paz.
Estar en la papa
En Miranda y en buena parte de Venezuela se dice cuando alguien está en su mejor momento, con comodidades y sin preocupaciones. Es como estar montado, viviendo sabroso o con la vida resuelta, aunque sea por una racha. Suele llevar un puntico de envidia sana o de burla, según el tono.
Echarse las treinta
Expresión mirandina para decir que vas a descansar un ratico, como una siestica o una pausa estratégica. En teoría es breve, pero uno sabe que si la cosa está sabrosa se puede alargar sin culpa. Es como la excusa oficial para desconectarse del mundo y hacerse el loco un buen rato, y la verdad es que provoca usarla diario.
Echar pichón
En Miranda, y en buena parte de Venezuela, echar pichón es meterle ganas de verdad a algo, sin flojera ni excusas. Es trabajar duro, estudiar con seriedad o aguantar la pela hasta lograr lo que quieres. Cuando alguien te dice que eches pichón, básicamente te está diciendo que dejes la ladilla y te pongas las pilas, que sí se puede.
Echarse una caminadita
Se dice cuando te vas a dar un paseo suave, sin apuro y a veces sin destino, solo para despejar la cabeza. Es el típico plan de salir a caminar un rato, bajar el estrés y volver con otra vibra. Suena bien mirandino y bien cotidiano, de esos que se sueltan sin pensarlo.
Doblar el brazo
Se usa cuando alguien al final cede después de hacerse el duro, ya sea en una discusión, una negociación o un simple antojo. Es como rendirse ante la presión, pero con un toque de orgullo tragado. Suena a derrota, pero muchas veces es pura conveniencia. Y hay que admitir que casi siempre se dobla el brazo por comida.
Efecto bamba
Se dice cuando alguien va de grande, presume de billete o de estatus, pero en realidad es puro cuento. Mucha pose, mucho brillo y cero respaldo. Vamos, aparentar más de lo que se tiene, como con cosas falsas o exagerando la vida. En Miranda se suelta para bajarle dos a la película.
Teclas
En Miranda se usa teclas para hablar de alguien que siempre está ido, distraído o en su propio mundo, como si el cerebro se le desconectara a ratos. Es ese pana que nunca se entera de nada, llega tarde a todo y siempre pregunta qué fue lo que pasó. Y hay que admitir que a veces da risa verlo tan perdido.
Echarle los perros
Se usa cuando alguien le tira la caña a otra persona de forma bien directa, con coqueteo intenso y sin mucha vergüenza. Es como lanzarse con todo, usando piropos, miraditas y cualquier excusa para acercarse. A veces hace gracia y a veces da un poco de pena ajena, pero el intento ahí está, bien evidente.
Estar en la papa
Expresión venezolana para decir que alguien está en la buena, con plata, comodidades y cero estrés. Es como vivir en modo vacaciones permanentes, sin preocuparse por cuentas ni madrugones. Se usa tanto para el que se sacó la lotería como para el que tiene un enchufe brutal. Y hay que admitir que suena sabroso decir que uno está en la papa.
Tribu
Se usa para hablar del grupo de panas que siempre andan pegados, como un combo fijo que cae junto a todos lados. Es esa gente con la que rumbeas, echas cuentos, comes arepa en la esquina y hasta haces locuras. Si ves a uno, sabes que por ahí mismito viene toda la tribu armando el bochinche. Y la verdad, da gusto tener una.
Perrita
Aquí no va de mascota. Perrita se usa como apodo entre panas, medio cariñoso y medio picao, para llamar a una amiga que vive pendiente del chisme y siempre tiene el cuento completo. Puede sonar juguetón o un pelín insultón según el tono y la confianza. Bien dicho, da risa y abre la puerta al bochinche.