Se dice cuando te vas a dar un paseo suave, sin apuro y a veces sin destino, solo para despejar la cabeza. Es el típico plan de salir a caminar un rato, bajar el estrés y volver con otra vibra. Suena bien mirandino y bien cotidiano, de esos que se sueltan sin pensarlo.
"Ñaño, ya me tiene loco tanta tarea. Me voy a echarme una caminadita por la plaza, a ver si se me ordena la cabeza."