Se dice cuando alguien se lanza un discurso larguísimo, se pone a explicar de más o a opinar sin que nadie se lo pida. Vamos, que te suelta la biblia completa y te deja sin chance de meter ni una palabra. Muy de cuando alguien se pone intenso y te drena la paciencia.
"Chamo, en la reunión Juan se puso a dar la sábana otra vez, nadie le preguntó nada y ahí seguía, como si estuviera dando una clase. Qué ladilla, vale."