Dicho bien chileno para decir que alguien está peladísimo, o sea, calvo a más no poder. La imagen es clara: una cancha sin pasto, pura peladera, igual que la cabeza del compadre. Se usa en talla, con cariño o con maldad, según la confianza. Si lo tiras sin contexto, te puedes ganar un reto.
"Llegó el profe nuevo y el Nico soltó: oye, el compadre está pelado como cancha, ni con gorro se salva, po."