En Colombia se usa para hablar de cuando alguien se pone intenso a coquetear, tirando toda la labia para conquistar a otra persona. Es como lanzarse con todo el repertorio de piropos, miraditas y mensajes. A veces suena gracioso, a veces medio intenso, pero siempre implica que alguien está en modo seducción total.
Expresión muy usada para decir que alguien está coqueteando duro, lanzando toda la artillería romántica y hasta un poquito de labia barata. No tiene nada que ver con perros de verdad, es más bien tirarle los trastos a alguien con ganas. A veces funciona y a veces quedas haciendo el ridículo, pero igual uno insiste.
Expresión muy usada para hablar de cuando alguien se pone intenso con el coqueteo, tirando la onda con toda la artillería para conquistar a otra persona. Es como lanzarle los trastos, pero en versión tropical y sabrosa. A veces puede ser simpático y otras un poco fastidioso, según qué tan pesado se ponga el que echa los perros.
Se usa cuando alguien está coqueteando duro, tirando toda la labia posible para conquistar a otra persona. Es como lanzarse sin vergüenza, con flores, miraditas y chistes malos incluidos. A veces suena medio desesperado, pero también tiene su encanto cuando se hace con estilo y buen humor.
Se usa cuando alguien le tira la onda a otra persona de forma directa, intensa o medio intensa, como que se le va con toda. Es básicamente coquetear sin mucha pena, a veces hasta pasado de lanza. Suena chistoso porque parece que uno soltara una jauría de perros enamorados, y hay que admitir que la imagen es buenísima.
Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona para ligar, coquetear o tirarle los tejos sin disimulo. Es ese modo intenso de soltar labia, buscar conversación y ver si cae algo, a veces medio fastidioso y a veces gracioso. En Zulia se oye bastante, sobre todo entre panas echando broma.
Se dice cuando alguien le cae a otra persona con toda, coquetea sin pena y le tira indirectas para ver si hay chance. Puede ser medio juguetón o bien intenso, según el personaje. En Cundinamarca se oye mucho en plan chisme de parche: ya sabes, el típico que llega, sonríe y empieza a “cazar” miradas.
Se dice cuando alguien se lanza a coquetear o a intentar conquistar a otra persona, normalmente de forma directa y sin mucha vergüenza. Es como tirarle los tejos, pero con ese toque venezolano de labia y confianza. Puede sonar gracioso o medio intenso, según quién lo diga y cómo lo haga.
En Zulia se usa para hablar de lanzarse con todo a conquistar a alguien, tirarle la labia sin pena y con bastante descaro. Es como activar el modo seductor intenso, con piropos, mensajes y presencia full time. A veces funciona de maravilla y a veces quedas como intenso, pero igual uno se anima porque el juego es sabroso.
Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando anda en plan conquista y coqueteo con intención romántica. Es como ir a la caza del “sí” con labia y carita de yo no fui. Ojo, no va de pasear mascotas ni de soltar perros, va de echar cuento y arrimarse.
Se usa cuando alguien coquetea fuerte, tira toda la labia y se lanza sin pena a conquistar a otra persona. No es solo mirar bonito, es ir con toda, con piropos, mensajes y actitud de cazador romántico. A veces suena gracioso, a veces intenso, pero casi siempre deja claro que hay interés clarito.
Expresión muy usada cuando alguien intenta conquistar o tirar los tejos a otra persona, casi siempre con bastante intensidad y sin mucha pena. La idea es que la persona se lanza con todo, como si soltara una jauría de coqueteo encima del otro. Es coloquial, algo picarona y, siendo sinceros, bastante divertida de escuchar.
Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona con un coqueteo bien directo, sin mucha sutileza, como tirándole los perros con ganas de cuadrar o de levantar. Puede sonar medio intenso o hasta fastidioso, según el tono y la confianza. En Venezuela se usa burda y se entiende al toque.
Se dice cuando alguien le cae a otra persona con intención clarita de ligar: coquetea, suelta labia, se hace el gracioso y busca cuadrar. Es como “tirarle los tejos”, pero en versión caraqueña, con más calle. Puede sonar medio intenso si la persona se pasa de lanzada, así que ojo con el show.
Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando se pone en modo conquista con labia, miraditas y todo el show. Puede ser medio descarado o en plan juguetón, pero la idea es la misma: estás intentando ligar. Si te sale bien, quedas como un crack. Si no, te toca recoger dignidad.
En Venezuela se usa para hablar de cuando alguien te lanza la labia, te coquetea con ganas y se pone en modo seducción total. Puede ser desde un ligue medio inocente hasta un ataque de galán de telenovela con cero vergüenza. A veces da risa, a veces da pena ajena, pero casi siempre es buen chisme para contar después.
Se usa cuando alguien intenta enamorar o ligar con otra persona de forma bien descarada, con labia, piropos y una echadera de cuento tremenda. Es como lanzarse con todo el arsenal romántico, a veces medio cómico, a veces medio intenso. Y hay que admitir que cuando se hace con estilo, hasta da risa verlo en acción.
Se dice cuando alguien le cae a otra persona con intención clarita de ligar: coqueteo insistente, piropos, miraditas y toda la vuelta. Vamos, que se le va encima a ver si corona. Puede sonar medio intenso o hasta fastidioso, según el tono y la confianza. En el Llano se oye bastante y tiene su picante.
Se dice cuando alguien le anda tirando los tejos a otra persona, con intención de ligar y no precisamente de hacer amistad. Es el típico rondar, coquetear y buscar conversación a ver si cae algo. En Cesar suena muy natural y suele venir con mirada intensa y mucha labia. A veces es tierno, a veces da pena ajena.
Se usa cuando alguien le coquetea con toda la cara a otra persona, tirándole labia sin vergüenza y con toda la intención de conquistar. Es como lanzarse de frente al ligue, a veces con flores, a veces con puro verso barato. Y hay que admitir que cuando sale bien, el espectáculo es digno de novela.
Expresión zuliana que equivale a coquetear intensamente o tirarle los trastos a alguien con fines románticos.
Se dice cuando alguien le está cayendo a otra persona, o sea, coqueteando sin disimulo y tirando indirectas a ver si pega. Es el típico plan de “me gustas” pero en modo calle, con miraditas, labia y hasta invitación a pola. Si te están echando los perros, ojo, que ahí hay interés real.
En Venezuela se usa para decir que alguien está lanzado a full con el coqueteo, tirando toda la artillería para conquistar a otra persona. No es un simple piropo tímido, es ir con todo, insistente y medio intenso. A veces hace gracia verlo, pero también puede dar un poco de pena ajena cuando la cosa no pinta bien.
Se dice cuando alguien se lanza a ligar sin pena, con labia, piropos y toda la actitud, intentando caerle a alguien sí o sí. Es como ir a la caza del romance, a veces con estilo y a veces dando un poquito de cringe. Muy de rumba, de esquina y de panas que no se rinden fácil.
Se dice cuando alguien le está cayendo a otra persona, o sea, tirándole los tejos con intención clara de ligar. Puede ser con labia fina o con descaro total, pero la idea es la misma: está en modo conquista. En Caracas se oye muchísimo en fiestas, en el trabajo y hasta en la cola del súper.