En Colombia se usa para hablar de cuando alguien se pone intenso a coquetear, tirando toda la labia para conquistar a otra persona. Es como lanzarse con todo el repertorio de piropos, miraditas y mensajes. A veces suena gracioso, a veces medio intenso, pero siempre implica que alguien está en modo seducción total.

"Parce, anoche en la rumba Jairo se puso a echarle los perros a la DJ, le mandó tragos, le bailó pegadito y casi termina con número y todo."

Expresión muy usada para decir que alguien está coqueteando duro, lanzando toda la artillería romántica y hasta un poquito de labia barata. No tiene nada que ver con perros de verdad, es más bien tirarle los trastos a alguien con ganas. A veces funciona y a veces quedas haciendo el ridículo, pero igual uno insiste.

"En la verbena del barrio, el pana Luis se puso a echarle los perros a la vecina nueva y terminó bailando solo mientras ella se iba con el DJ."

Expresión muy usada para hablar de cuando alguien se pone intenso con el coqueteo, tirando la onda con toda la artillería para conquistar a otra persona. Es como lanzarle los trastos, pero en versión tropical y sabrosa. A veces puede ser simpático y otras un poco fastidioso, según qué tan pesado se ponga el que echa los perros.

"Chama, deja la pena, que el pana de la gorra te está echando los perros desde que llegaste y tú ni lo volteas a ver, ese pobre ya no sabe qué inventar."

Se usa cuando alguien está coqueteando duro, tirando toda la labia posible para conquistar a otra persona. Es como lanzarse sin vergüenza, con flores, miraditas y chistes malos incluidos. A veces suena medio desesperado, pero también tiene su encanto cuando se hace con estilo y buen humor.

"Chamo, viste a Luis en la fiesta, estaba echando los perros a la nueva del edificio, se sabía hasta el horóscopo de la jeva y todo por ver si ligaba algo."

Se usa cuando alguien le tira la onda a otra persona de forma directa, intensa o medio intensa, como que se le va con toda. Es básicamente coquetear sin mucha pena, a veces hasta pasado de lanza. Suena chistoso porque parece que uno soltara una jauría de perros enamorados, y hay que admitir que la imagen es buenísima.

"Parce, deje de echarle los perros tan duro a la nueva del trabajo, que ya todo el piso se dio cuenta y el jefe lo está pillando con cara de pocos amigos."

Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona para ligar, coquetear o tirarle los tejos sin disimulo. Es ese modo intenso de soltar labia, buscar conversación y ver si cae algo, a veces medio fastidioso y a veces gracioso. En Zulia se oye bastante, sobre todo entre panas echando broma.

"Mira a Juan, vio a María y arrancó a echarle los perros de una, puro piropo y sonrisa. Ya va por el tercer intento y ni así, qué vaina."

Se dice cuando alguien le cae a otra persona con toda, coquetea sin pena y le tira indirectas para ver si hay chance. Puede ser medio juguetón o bien intenso, según el personaje. En Cundinamarca se oye mucho en plan chisme de parche: ya sabes, el típico que llega, sonríe y empieza a “cazar” miradas.

"¿Pillaste a Carlos anoche? Le estaba echando los perros a Juliana toda la fiesta, pegado como chicle. Y ella haciéndose la difícil, pero muerta de la risa con el man."

Se dice cuando alguien se lanza a coquetear o a intentar conquistar a otra persona, normalmente de forma directa y sin mucha vergüenza. Es como tirarle los tejos, pero con ese toque venezolano de labia y confianza. Puede sonar gracioso o medio intenso, según quién lo diga y cómo lo haga.

"Apenas llegó ella a la rumba, Juan se puso fino y le echó los perros de una, como si fueran novios de toda la vida."

En Zulia se usa para hablar de lanzarse con todo a conquistar a alguien, tirarle la labia sin pena y con bastante descaro. Es como activar el modo seductor intenso, con piropos, mensajes y presencia full time. A veces funciona de maravilla y a veces quedas como intenso, pero igual uno se anima porque el juego es sabroso.

"Anoche le eché los perros a María en la verbena, le solté tres piropos, la saqué a bailar gaitas y ahora la vecindad entera está con el chisme prendido"

Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando anda en plan conquista y coqueteo con intención romántica. Es como ir a la caza del “sí” con labia y carita de yo no fui. Ojo, no va de pasear mascotas ni de soltar perros, va de echar cuento y arrimarse.

"Mira, chamo, Juan le está echando los perros a Marisol desde que llegó, ya le compró una Polar y todo, y ella haciéndose la loca."

Se usa cuando alguien coquetea fuerte, tira toda la labia y se lanza sin pena a conquistar a otra persona. No es solo mirar bonito, es ir con toda, con piropos, mensajes y actitud de cazador romántico. A veces suena gracioso, a veces intenso, pero casi siempre deja claro que hay interés clarito.

"Parce, viste a Camilo en el bar, todo prendido echándole los perros a la mesera, hasta le ofreció llevarla en la moto sin casco ni nada"

Expresión muy usada cuando alguien intenta conquistar o tirar los tejos a otra persona, casi siempre con bastante intensidad y sin mucha pena. La idea es que la persona se lanza con todo, como si soltara una jauría de coqueteo encima del otro. Es coloquial, algo picarona y, siendo sinceros, bastante divertida de escuchar.

"Parce, vio a Camila anoche en la rumba, estaba re decidida a echarle los perros a Juan, casi no lo deja ni ir al baño del acoso tan bravo."

Se dice cuando alguien le cae encima a otra persona con un coqueteo bien directo, sin mucha sutileza, como tirándole los perros con ganas de cuadrar o de levantar. Puede sonar medio intenso o hasta fastidioso, según el tono y la confianza. En Venezuela se usa burda y se entiende al toque.

"Chamo, en la rumba Ana le echó los perros a Carlos durísimo, y el pana se puso rojo, se reía y no sabía ni dónde meterse."

Se dice cuando alguien le cae a otra persona con intención clarita de ligar: coquetea, suelta labia, se hace el gracioso y busca cuadrar. Es como “tirarle los tejos”, pero en versión caraqueña, con más calle. Puede sonar medio intenso si la persona se pasa de lanzada, así que ojo con el show.

"Chamo, Pablo estaba echándole los perros a la chama del bar, pidiéndole el Instagram y echándose el cuento como si fuera James Bond."

Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando se pone en modo conquista con labia, miraditas y todo el show. Puede ser medio descarado o en plan juguetón, pero la idea es la misma: estás intentando ligar. Si te sale bien, quedas como un crack. Si no, te toca recoger dignidad.

"En la rumba de anoche, Pablo le estaba echando los perros a María con una sonrisa y dos chistes malos, y la pana igual se reía. Yo dije: este bicho hoy corona."

En Venezuela se usa para hablar de cuando alguien te lanza la labia, te coquetea con ganas y se pone en modo seducción total. Puede ser desde un ligue medio inocente hasta un ataque de galán de telenovela con cero vergüenza. A veces da risa, a veces da pena ajena, pero casi siempre es buen chisme para contar después.

"Chama, el vecino del 5B me echó los perros en el ascensor, se lanzó unas líneas tan cursis que casi me río en su cara, pero igual le pasé mi Instagram por si acaso."

Se usa cuando alguien intenta enamorar o ligar con otra persona de forma bien descarada, con labia, piropos y una echadera de cuento tremenda. Es como lanzarse con todo el arsenal romántico, a veces medio cómico, a veces medio intenso. Y hay que admitir que cuando se hace con estilo, hasta da risa verlo en acción.

"Chama, viste a Carlos en la rumba, estaba echándole los perros a la DJ toda la noche, y la tipa ni pendiente del pobre iluso."

Se dice cuando alguien le cae a otra persona con intención clarita de ligar: coqueteo insistente, piropos, miraditas y toda la vuelta. Vamos, que se le va encima a ver si corona. Puede sonar medio intenso o hasta fastidioso, según el tono y la confianza. En el Llano se oye bastante y tiene su picante.

"Parce, desde que Juanita va al gym, Pedro vive echándole los perros, que si la acompaña a la casa, que si un cafecito, y ella ya se hace la loca."

Se dice cuando alguien le anda tirando los tejos a otra persona, con intención de ligar y no precisamente de hacer amistad. Es el típico rondar, coquetear y buscar conversación a ver si cae algo. En Cesar suena muy natural y suele venir con mirada intensa y mucha labia. A veces es tierno, a veces da pena ajena.

"Mira ese man, desde que llegó al parché no ha dejado de echarle los perros a María. Ya hasta le ofreció una salchipapa y todo, qué descaro."

Se usa cuando alguien le coquetea con toda la cara a otra persona, tirándole labia sin vergüenza y con toda la intención de conquistar. Es como lanzarse de frente al ligue, a veces con flores, a veces con puro verso barato. Y hay que admitir que cuando sale bien, el espectáculo es digno de novela.

"Parce, ¿vio a Juan? Le está echando los perros durísimo a Andrea en la fiesta, ya hasta se inventó que tiene apartamento en Cartagena y todo para impresionarla."

Expresión zuliana que equivale a coquetear intensamente o tirarle los trastos a alguien con fines románticos.

"¡Coye, pana! ¿Viste cómo Chucho le estaba echando los perros a María en la fiesta? Hasta poemas le declamó."

Se dice cuando alguien le está cayendo a otra persona, o sea, coqueteando sin disimulo y tirando indirectas a ver si pega. Es el típico plan de “me gustas” pero en modo calle, con miraditas, labia y hasta invitación a pola. Si te están echando los perros, ojo, que ahí hay interés real.

"En la fiesta ese man le echó los perros a Laurita toda la noche, baile va, pola viene, y ya hasta le pidió el Instagram."

En Venezuela se usa para decir que alguien está lanzado a full con el coqueteo, tirando toda la artillería para conquistar a otra persona. No es un simple piropo tímido, es ir con todo, insistente y medio intenso. A veces hace gracia verlo, pero también puede dar un poco de pena ajena cuando la cosa no pinta bien.

"Chama, viste a Carlos en la fiesta, estaba todo prendido echándole los perros a la nueva del grupo y la pobre no sabía ni cómo escaparse de ese loco."

Se dice cuando alguien se lanza a ligar sin pena, con labia, piropos y toda la actitud, intentando caerle a alguien sí o sí. Es como ir a la caza del romance, a veces con estilo y a veces dando un poquito de cringe. Muy de rumba, de esquina y de panas que no se rinden fácil.

"En la rumba, Julio le echó los perros a Marta con una labia que ni el DJ, y al final terminó comprándole una empanada y pidiendo el taxi pa' que no lo dejaran plantado."

Se dice cuando alguien le está cayendo a otra persona, o sea, tirándole los tejos con intención clara de ligar. Puede ser con labia fina o con descaro total, pero la idea es la misma: está en modo conquista. En Caracas se oye muchísimo en fiestas, en el trabajo y hasta en la cola del súper.

"Chamo, en la rumba Luisito le echó los perros a la jeva toda la noche, y ella nada, como si no fuera con ella, pegada al celular."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!