Hacer la cola

En Cesar se usa para hablar de aguantar una espera larga y cansona, casi siempre en filas eternas donde el tiempo no pasa ni a bala. Es como resignarse a la mamera de esperar turno, pero con ese toque costeño de paciencia y quejadera a la vez. Y la verdad, todos hemos hecho la bendita cola alguna vez.

"Hermano, llevo una hora haciendo la cola en el banco y ni se han dignado a llamar al primero, esto sí es pa' volverse loco."

Culebreak

En el Cesar, si alguien suelta que algo va a ser un culebreak, prepárate para una pausa larga y medio indefinida. Es como decir: espérate sentado porque esto va pa' rato. Se usa mucho para burlarse de la gente que promete volver “ya mismo” y termina apareciendo cuando ya cambió el clima.

"Oye, ponle cuidado: el jefe dijo que volvía en culebreak y ya vamos por el segundo tinto. Mejor arranca pa' la tienda y después vemos si aparece."

Sangre pesada

En la Costa Caribe se usa para hablar de alguien tan antipático, intenso o mamón que hasta da pereza verlo. Es esa persona que llega y de una vez baja la nota del ambiente, como si trajera mala vibra en la sangre. No es solo caer mal, es tener una actitud tan densa que agota. Y hay que admitir que la expresión es bastante gráfica.

"Ey, desde que llegó ese man de sangre pesada el parrandón se dañó, todo el mundo se fue pa' la terraza a hablar bajito y a mirar el celular."

Prender la vaina

Expresión bien costeña para decir que vas a encender el ambiente, armar la rumba o poner algo a funcionar con toda la energía. Se usa cuando la cosa está medio fría y alguien propone darle arranque para que se prenda el parche. Puede ser fiesta, música o cualquier plan que necesite chispa. Y sí, suena a que se viene desorden sabroso.

"Ajá, mi llave, ya están las frías y el parlante cargado. No me vayas a salir con sueño, que hoy sí vamos a prender la vaina con champeta hasta que amanezca."

Vendehumo

Se le dice a alguien que habla bonito, vende la idea como si fuera oro y promete el cielo, pero cuando toca cumplir no hay nada sólido detrás. Puro cuento, humo y show. También aplica para el que estafa con “negocios” milagrosos o se las da de gurú. Da rabia, pero a veces da risa.

"Ese man es un vendehumo, juró que traía a Karol G pa’ las fiestas del pueblo y al final era un DJ con una USB y dos luces prestadas."

Ser un forro

En el Cesar se le dice a alguien forro cuando es un fastidio con patas: pesado, metiche, imprudente o simplemente insoportable. Es el típico que llega a dañar el ambiente con comentarios fuera de lugar o preguntas bobas. No es el insulto más fuerte del mundo, pero sí pica y se usa bastante en confianza.

"Ñero, ese man es un forro: llegó a la parranda a pedir canciones tristes y a preguntar por la ex de todo el mundo, qué vaina tan cansona."

Ponerse la película

Se dice cuando alguien se monta su propia historia y la exagera a lo bestia, como si estuviera actuando en una película. Empieza a echar cuento, a darle mil vueltas y a armar un show para quedar como el duro o la víctima. Vamos, que se la cree demasiado y te quiere vender humo.

"Ese man se pone la película durísimo contando que salvó el partido, y fue un gol de chiripa. Ya después quería que le hicieran calle de honor y todo, qué pena ajena."

Tirarse a lo oscuro

Se dice cuando te mandas a hacer algo sin tener ni idea de cómo va a salir, a puro instinto y con cero garantías. Es como meterte en un callejón sin linterna y esperar que todo salga bien. Sirve para decisiones, planes improvisados o jugadas arriesgadas. Da sustico, pero a veces funciona y uno queda como un berraco.

"Me fui pa' Valledupar sin plata ni plan, me tiré a lo oscuro y terminé tocando en una parranda con unos manes que ni conocía."

Caraota

En el Cesar se usa caraota para señalar a la persona que siempre está llorando por plata, quejándose de que todo está caro, así sea baratísimo. Es ese amigo que convierte cualquier vuelta en drama económico y uno ya ni sabe si reírse o cobrarle entrada. La palabra suena tierna, pero el sablazo va con cariño costeño.

"Fuimos a comernos una arepa bien barata en la esquina y el man salió todo caraota, diciendo que con eso ya se quedaba en la ruina hasta la próxima quincena."

Acabalado

Se le dice a la persona que se las da de fina o de poderosa, presume plata, contactos o estatus, pero en el fondo está más pelada que rodilla de chivo. Es puro show, mucha boquilla y poca realidad. Muy de la Costa para bajarle el humo a alguien sin pelearse. Y sí, da risa cuando se les cae el cuento.

"Ese man anda de acabalado, diciendo que tiene camioneta del año y que vive en conjunto. Ajá, y yo lo vi ayer pidiendo fiado en la tienda y montado en mototaxi."

Dar papaya

En Colombia, y muy sonado en el Cesar, dar papaya es ponerte de bandeja para que te la hagan. O sea, dejarte vulnerable por descuido, por confiado o por mostrar algo que provoca que te roben, te tumben o te mamen gallo. Es el típico consejo costeño de supervivencia: no te regales, que la calle no perdona.

"Oye primo, no saques el iPhone ahí en la esquina y menos con la moto prendida. No des papaya, que después te tumban y quedas fue mirando pa’l techo."

Darse vuelta

En el Cesar, darse vuelta es bajarle dos rayitas a la rabia, calmarse y dejar de pelear por bobadas. Es como decir relájate, suelta eso y sigue tu camino sin armar más show. Se usa mucho cuando alguien está acelerado o buscando problema, y toca ponerle freno antes de que la cosa se caliente.

"Iba a armarle el escándalo al taxista por el vallenato a todo volumen, pero mi primo me dijo: dátela suave, manito, y mejor te das vuelta."

No arrugues

En Cesar se usa para decirle a alguien que no se eche para atrás, que no se acobarde y le meta berraquera a lo que viene. Es como un empujón para que se anime a hacer algo que le da miedito o pereza. Suena medio regaño, medio cariño, y la verdad es que tiene bastante sabor costeño.

"Oe, no arrugues y súbete a cantar en la tarima, que ya estás prendido y la gente está esperando el show, no te me achicopales ahora."

Casaquilla

Diminutivo cariñoso de casa que se usa para hablar del hogar de uno con ternura, orgullo y un puntico de nostalgia. No tiene que ser una casa pequeña de verdad, es más el feeling de mi rinconcito, mi refugio, donde cae la gente de confianza y uno se siente en paz. Suena bien costeño y bien de parche.

"Oí, parcero, si caés por Valledupar me avisás y te llegás a mi casaquilla, armamos el parche, echamos cuento y nos tomamos un cafecito bien cargado."

Tirar lengua

En Cesar se dice tirar lengua cuando alguien se pone a chismosear sabroso, a rajar del vecindario o a soltar detalles jugosos de todo el mundo. Es hablar largo y tendido, casi siempre de la vida ajena, con ese toque de novela que tanto gusta. No es solo conversar, es darle duro al chisme, y la verdad es que entretiene bastante.

"Cuando nos sentamos en la terraza con café y pan de bono, María empieza a tirar lengua y en diez minutos ya sé quién terminó con quién, quién quedó embarazada y quién se fue del barrio sin pagar el arriendo."

Trepa'o

En la Costa Caribe se le dice trepa'o a la persona que se mete a una fiesta sin invitación, aprovechando el desorden y el bullicio. Llega como si nada, se sirve trago, se hace amigo de todo el mundo y a veces termina gozando más que el cumpleañero. Es el clásico colado caribeño, descarado pero con sabrosura.

"Hermano, anoche el barrio estaba prendido y ese man se metió trepa'o a la parranda, terminó borracho, bailando champeta con la tía del dueño y pidiendo que subieran el picó"

Leer la chancleta

Se usa para hablar de ese regaño bravo que te mete tu mamá o tu papá cuando ya se mamaron de tus cagadas, casi siempre con la chancleta en la mano lista para despegar. No siempre implica que te peguen, pero sí que te sueltan un sermón de esos que te dejan quietecito. Y la verdad, a veces hasta hace falta.

"Hermano, llegué a las tres de la mañana todo prendido y al otro día me tocó leer la chancleta con mi mamá, me tenía haciendo oficio hasta en la azotea."

Zanahoriado

Se le dice a alguien que anda distraído, ido, en la luna o como en piloto automático. Es esa persona que está presente de cuerpo, pero la mente la tiene paseando por otro lado. En el Cesar suena bien costeño y vacilón, como para echarle la pulla con cariño cuando alguien vive despistado.

"María anda tan zanahoriada que fue a calentar el tinto y terminó metiendo el celular en la nevera y la leche en el microondas, toda tranquila."

Empezar la vaina

En la Costa y en buena parte de Colombia, vaina es esa palabra comodín para casi todo: asunto, plan, lío o lo que toque. Empezar la vaina es arrancar por fin con eso que se venía aplazando, ya sea trabajo, parche o problema. Suena directo, con prisa y un puntito de regaño sabroso.

"Ajá, ¿y entonces qué? Dejen la habladera y empecemos la vaina de una vez, que después se nos hace tarde y quedamos embalados."

Llenar el buche

Se dice cuando vas a comer a lo bestia, hasta quedar lleno como un tambor. Es la típica frase antes de un almuerzo pesado o una parrandita con comida sin medida. No es fino, pero es honesto: aquí se viene a darle duro al plato y a salir rodando. Y sí, da orgullo.

"Oye parcero, saque más arepitas y ese chicharrón, que hoy en la parranda vamos a llenar el buche y después ni nos paramos."

Echarle sombrero

En el Cesar se usa para hablar de proteger o respaldar a alguien, como cuando le pones un sombrero para que no le queme el sol. Es como decir que le cuidas la espalda, que no lo vas a dejar tirado si se arma el bololó. Suena muy de compas leales, y la verdad es que tiene su encanto costeño.

"Relájate, parcero, que si el jefe se emberraca yo te echo sombrero y digo que la idea fue mía, pa' que no te caiga el regaño."

Rajar labia

Se dice de la persona que habla y habla sin freno, sobre todo para echar chisme, rajar de la gente o meterle adorno a los cuentos hasta que ya no se sabe qué es verdad. Es puro bla bla con sabor a novela. Si alguien está rajando labia, mejor agárrate porque no va a soltar el tema fácil.

"Oye, deja de rajar labia, primo, que ya le metiste dragones al chisme y aquí lo único que voló fue el burro en tu cabeza."

¡Deja el pesar!

Expresión muy usada en la Costa Caribe colombiana para decirle a alguien que deje de estar triste, amargado o montando un drama eterno por algo que ya pasó. Es como sacudir al pana y decirle que suelte la lloradera y se ponga las pilas. Suena regaño cariñoso, pero con ese sabor costeño que anima hasta al más bajoneado.

"Oye, te dejaron en visto desde ayer y sigues con esa cara de velorio, deja el pesar y vamos pa' la esquina a tomarnos algo y cuadrar la rumba del finde."

Estar pillao en César

Se usa para decir que alguien está hasta el cuello de vueltas, trabajo o problemas, tan ocupado que no le da la vida. Es como estar atrapado en mil cosas a la vez y sin chance de respirar. Suena bien costeño y sirve para justificar que no apareces ni a palo. Y sí, da risa porque es bien gráfico.

"Ñero, hoy no voy ni a la esquina, estoy pillao en César con el camello, la U y un chicharrón familiar, ya la vida me tiene de mandado."

Matar el tigre

Se dice cuando alguien se mete en un camello durísimo, lo saca adelante y luego se enreda con lo que viene después. Como que hiciste la parte brava, pero a la hora de cobrar, organizarte o disfrutar el resultado, te quedas mirando pa' los lados. Es un regaño con sabor costeño, bien cantado.

"Oye, parcero, te fajaste y cerraste el negocio, pero ahora no sabes ni cómo cobrar ni qué firmaste. No mates el tigre y después te quedes varado con el cuero."

¡Qué ventura más sabrosa!

Se suelta cuando pasa algo buenísimo de pura chiripa, como si la vida te guiñara el ojo y te regalara un premio sin avisar. Es alegría, sorpresa y sabor costeño todo mezclado. Se usa mucho cuando la suerte te cae del cielo y tú solo puedes reírte y disfrutar. Y la verdad, da gustico decirlo.

"Mano, iba todo enguayabao pa'l trabajo y me dijeron que era día festivo y yo ni enterado. ¡Qué ventura más sabrosa!"

Echar vaina

Se usa para decir que estás molestando a alguien en plan vacile, echándole pullas, chistes o comentarios para picarlo. No siempre es mala onda, muchas veces es pura recocha entre panas, pero si te pasas ya suena a fastidio. Típico cuando no puedes ver a tu amigo tranquilo sin joderlo un ratico.

"Oe, deja de echarme vaina, parcero, que estoy serio y tú con la recocha. Mejor ayúdame con esto y después sí jodemos un rato."

Licor de regalo

En el Cesar se dice cuando llegas a una parranda con una botella para aportar y caer bien de una. Es el pase VIP no oficial: no vas con las manos vacías, te ganas al anfitrión y te abren la puerta sin tanta pregunta. Táctica vallenata clásica, de las que arreglan cualquier ambiente en dos tragos.

"Papi, esa casa está full, pero caigamos con licor de regalo y verás que nos hacen campo de una, hasta suena el acordeón y todo."

Recoge y pa' dentro

Se usa cuando ves que la cosa viene mal dada o muy incómoda y lo mejor es abortar misión y devolverse pa' la casa. Es como decir ya, recojamos los corotos y nos metemos pa' dentro antes de que esto se ponga peor. Muy de clima caliente, de terraza y de gente que no se complica la vida.

"¿Ir a la plaza con este solazo y el pavimento botando candela? Recoge y pa' dentro, mejor nos sentamos en la sala con ventilador, vallenatico y una Pony fría."

Morirse de risa

Se dice cuando algo te da tanta risa que sientes que te vas a reventar de tanto carcajear. No es literal, claro, es pura exageración para decir que estuvo demasiado chistoso. Se usa un montón en conversaciones del día a día, sobre todo cuando el cuento, el chisme o la metida de pata estuvieron finos.

"En la tienda el man se resbaló y quedó con la cara llena de salsa, y nosotros ahí, sin poder respirar, nos moríamos de risa."

Seguir la juerga

Se usa cuando la fiesta está buena y nadie quiere que se acabe, así que se decide seguir con la rumba, el trago, el baile y la recocha hasta que el cuerpo aguante. Es como decir que se alarga la parranda sin mirar el reloj, porque cortar el vacile sería casi un pecado.

"Ya iban tres cajas de cerveza, el acordeón sonando sabroso y la vecina pidiendo otro paseo, así que tocó seguir la juerga hasta que amaneciera en todo el Cesar"

Tremendo madrugado

Se dice cuando alguien se pega una levantada brutal, de esas que te sacan de la cama antes de que amanezca. Es como presumir o quejarse de que madrugaste a lo bestia, casi antes de que cante el gallo. Muy de la costa: suena exagerado, pero a veces es la pura verdad.

"Hoy me pegué un tremendo madrugado pa' ir al mercado en Valledupar y ganarle al calor. A las nueve ya había almorzado y ando como zombi, pero con la bolsa llena."

Arrancao'

Se dice cuando estás sin un peso, pelado, en la mala y contando monedas. Es el típico estado post-rumba o post-quincena: te invitan a salir y tú solo puedes mirar el menú como si fuera un museo. En la Costa se suelta con orgullo y pena a la vez, y tiene su gracia.

"Parce, me están llamando pa' la rumba y yo nada, estoy arrancao'. Me tocó vender la gorra y hasta el celular lo tengo en empeño."

Achantao

En el Cesar se le dice a alguien achantao cuando está apagado, lento o sin ganas, como si anduviera en cámara lenta y no reaccionara ni a palo. También vale para el que se queda quieto, medio bobo o sin iniciativa. Es regaño suave, pero pica, porque te están diciendo: despierta, mijo.

"Juancho, no te me pongas achantao, apurate que el bus ya está pitando y nos deja tirados en la esquina, ¿o qué?"

Ser una caja

Se dice de alguien que es súper reservado, que no cuenta nada de su vida ni aunque le ruegues. Es como si tuviera los pensamientos guardados con candado y contraseña. En el Cesar se usa para señalar al que se queda callado, no suelta chisme y se hace el misterioso. Útil, pero a veces desespera.

"Oye, ese man es una caja, uno le pregunta por la novia y nada, ni una pista, todo lo guarda como si fuera secreto de Estado."

Estar en la jugada

Se dice de alguien que está al tanto de lo que pasa, que se aviva rápido y no se deja meter los dedos en la boca. También vale para el que se mueve bien en un tema, sabe por dónde va la cosa y se adelanta. En el Cesar suena muy de calle, sobre todo pa' chismes y vueltas.

"María está en la jugada, oyó dos frases en la tienda y ya sabe quién se dejó, quién volvió y hasta quién anda pidiendo fiado por el barrio."

Estar como un dólar encima de una vaca

Se dice cuando alguien está fuera de lugar, incómodo o desubicado en una situación. La imagen es clarita: un billete de dólar en el lomo de una vaca no pinta nada ahí, se ve rarísimo. Sirve para burlarse con cariño cuando alguien no encaja, no sabe qué hacer o está más perdido que el hijo de Lindbergh.

"Lo invitaron a la parranda vallenata y llegó con traje y corbata. Quedó como un dólar encima de una vaca, sudando frío y mirando pa’ todos lados."

Pela' el ojo

Expresión costeña para decirle a alguien que se ponga pilas y esté bien atento, como con el radar prendido. Se usa cuando hay que estar pendiente de un chisme, una oportunidad o un posible lío, para que no te agarren de bobo. Es un aviso rápido y bien de calle.

"Oye compadre, pela' el ojo que esos manes andan ofreciendo vueltas gratis y después te clavan la cuenta, no seas pendejo."

Empeñar la mula

Se usa cuando alguien sigue terco e insistente con una idea o un plan, aunque todo el mundo vea clarito que va directo al fracaso. Es como decir que la persona está emperrada, cerrada de mente y no suelta el tema ni a bala. Muy de esas terquedades costeñas que dan rabia pero también un poquito de risa.

"Mira a la tía Maruja empeñando la mula con que va a montar un circo en el patio, si ni los perros del barrio le hacen caso cuando los llama pa’ darles comida."

Pasar la tarde en modo macondiano

Se dice cuando te desconectas del mundo y te quedas en plan contemplativo, medio soñando despierto, como si estuvieras metido en Macondo. Suele ser una tarde lenta, con calor costeño, brisa y algo frío en la mano. No es hacer nada, pero con estilo, y la verdad es que provoca.

"No joda, Juancho se perdió toda la tarde, estaba en modo macondiano con una limonada helada, mirando el río y oyendo vallenato bajito."

Estar en la masa

En Cesar se dice que alguien está en la masa cuando anda todo despistado, como ido, con la mente en otro planeta y cero pendiente de lo que pasa alrededor. Es esa persona que le hablas y se queda mirando al infinito. A veces es por enamorado, a veces por cansancio, pero igual uno se burla con cariño.

"Oye, compa, ¿tú estás bien o qué? Estás en la masa desde que llegaste, ni oíste el chisme del vecino que se cayó de la moto por andar de creído."

Traíto

Se dice cuando algo queda cerquita, a nada de distancia. Si te dicen que está traíto, no te pongas dramático, que es ahí mismo, a dos pasos. Muy de la Costa, sobre todo en el Caribe colombiano, para convencerte de que camines un poquito y no armes pereza. Y sí, a veces te la exageran.

"Dale pues, mano, la tienda pa' comprar el hielo está traíto, cruzamos la esquina y en nada volvemos con la bolsa chorreando."

Simba'o

Se dice de alguien que va medio mareado por haberse tomado unas copas de más, con la cabeza dando vueltas pero todavía funcional. No está tirado ni en modo zombi, solo alegre y desubicado. Muy de parche costeño, de esos que juran que están bien y al minuto se les enreda la lengua. Y sí, da risa verlo.

"Anoche vi al compadre todo simba'o en la parranda, bailando vallenato atravesado y diciendo que estaba sobrio, el man no encontraba ni la puerta."

Chino

En la Costa Caribe, y en Cesar en particular, chino es un apodo súper cariñoso para los niños, casi siempre para el propio hijo o el de alguien cercano. No tiene nada que ver con nacionalidades ni rasgos físicos, es puro afecto costeño. Es como decir mi pelado o mi pelao, pero con ese saborcito de familia y barrio.

"Oye, ¿viste a mi chino allá en la plaza? Ese pelao no suelta el balón ni pa' comer, va a salir más crack que James, ya tú verás."

Fábrica de vallenatos

Se dice de alguien que no para de inventar cuentos y echar carreta, como si tuviera una línea de producción de historias. Cada rato sale con un “vallenato” nuevo, bien adornado y medio dudoso. Sirve para vacilarlo cuando exagera o mete mucha fantasía. En Cesar suena natural, y da risa porque es bien gráfico.

"Juan, dejá la fábrica de vallenatos: ayer dijiste que te llamó Diomedes y hoy que te ofrecieron cantar en la plaza. ¿Cuál es la verdadera, pues?"

Panaero

Forma cariñosa y medio jocosa de llamar al amigo que siempre aparece con pan fresco o comida cuando todo el mundo tiene hambre. Es como el héroe anónimo de las madrugadas y las fiestas, el que tiene el contacto del panadero o la tienda abierta. Y la verdad, tener un panaero en el parche es una bendición sabrosa.

"Parce, anoche estábamos todos enguayabados y sin un peso, y cayó el panaero del barrio con pan caliente, queso y gaseosa, nos resucitó a todos en la sala."

Maizudo

En el Cesar dicen maizudo para hablar de alguien con mucha plata, bien forrado, como si estuviera sembrado en billetes. Es el típico que invita a todo el combo, paga la botella cara y ni se inmuta. No es técnico ni nada, es pura jerga costeña con sabor, y hay que admitir que suena bastante sabroso.

"Desde que al man le pegó el negocio de las empanadas, anda maizudo, llega al pueblo en camioneta nueva, invita ronda pa' todo el parche y hasta habla de comprarse una finca en la Sierra."

Estar prendido como un bombillo

Se dice de alguien que anda encendido, con la energía a tope, emocionado o hiperactivo, como si tuviera un bombillo prendido por dentro. Puede ser por la rumba, el trago, el café o simplemente porque el man es así de acelerado. En el Cesar se suelta mucho cuando alguien no se queda quieto ni un segundo.

"Nojoda, ese man está prendido como un bombillo, lleva tres horas en la parranda y todavía quiere otra vuelta por la plaza."

parrandón

Evento social donde se baila al son del vallenato y el guaro corre como río. Es una fiesta llena de alegría, música y ñeque.

"Este fin de semana hay parrandón en casa de Pedro, así que ve afinando los pasos de baile para no hacerle daño a nadie. ¡Va a estar buenísimo!"
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