Hacer la cola
En Cesar se usa para hablar de aguantar una espera larga y cansona, casi siempre en filas eternas donde el tiempo no pasa ni a bala. Es como resignarse a la mamera de esperar turno, pero con ese toque costeño de paciencia y quejadera a la vez. Y la verdad, todos hemos hecho la bendita cola alguna vez.
Culebreak
En el Cesar, si alguien suelta que algo va a ser un culebreak, prepárate para una pausa larga y medio indefinida. Es como decir: espérate sentado porque esto va pa' rato. Se usa mucho para burlarse de la gente que promete volver “ya mismo” y termina apareciendo cuando ya cambió el clima.
Sangre pesada
En la Costa Caribe se usa para hablar de alguien tan antipático, intenso o mamón que hasta da pereza verlo. Es esa persona que llega y de una vez baja la nota del ambiente, como si trajera mala vibra en la sangre. No es solo caer mal, es tener una actitud tan densa que agota. Y hay que admitir que la expresión es bastante gráfica.
Prender la vaina
Expresión bien costeña para decir que vas a encender el ambiente, armar la rumba o poner algo a funcionar con toda la energía. Se usa cuando la cosa está medio fría y alguien propone darle arranque para que se prenda el parche. Puede ser fiesta, música o cualquier plan que necesite chispa. Y sí, suena a que se viene desorden sabroso.
Vendehumo
Se le dice a alguien que habla bonito, vende la idea como si fuera oro y promete el cielo, pero cuando toca cumplir no hay nada sólido detrás. Puro cuento, humo y show. También aplica para el que estafa con “negocios” milagrosos o se las da de gurú. Da rabia, pero a veces da risa.
Ser un forro
En el Cesar se le dice a alguien forro cuando es un fastidio con patas: pesado, metiche, imprudente o simplemente insoportable. Es el típico que llega a dañar el ambiente con comentarios fuera de lugar o preguntas bobas. No es el insulto más fuerte del mundo, pero sí pica y se usa bastante en confianza.
Ponerse la película
Se dice cuando alguien se monta su propia historia y la exagera a lo bestia, como si estuviera actuando en una película. Empieza a echar cuento, a darle mil vueltas y a armar un show para quedar como el duro o la víctima. Vamos, que se la cree demasiado y te quiere vender humo.
Tirarse a lo oscuro
Se dice cuando te mandas a hacer algo sin tener ni idea de cómo va a salir, a puro instinto y con cero garantías. Es como meterte en un callejón sin linterna y esperar que todo salga bien. Sirve para decisiones, planes improvisados o jugadas arriesgadas. Da sustico, pero a veces funciona y uno queda como un berraco.
Caraota
En el Cesar se usa caraota para señalar a la persona que siempre está llorando por plata, quejándose de que todo está caro, así sea baratísimo. Es ese amigo que convierte cualquier vuelta en drama económico y uno ya ni sabe si reírse o cobrarle entrada. La palabra suena tierna, pero el sablazo va con cariño costeño.
Acabalado
Se le dice a la persona que se las da de fina o de poderosa, presume plata, contactos o estatus, pero en el fondo está más pelada que rodilla de chivo. Es puro show, mucha boquilla y poca realidad. Muy de la Costa para bajarle el humo a alguien sin pelearse. Y sí, da risa cuando se les cae el cuento.
Dar papaya
En Colombia, y muy sonado en el Cesar, dar papaya es ponerte de bandeja para que te la hagan. O sea, dejarte vulnerable por descuido, por confiado o por mostrar algo que provoca que te roben, te tumben o te mamen gallo. Es el típico consejo costeño de supervivencia: no te regales, que la calle no perdona.
Darse vuelta
En el Cesar, darse vuelta es bajarle dos rayitas a la rabia, calmarse y dejar de pelear por bobadas. Es como decir relájate, suelta eso y sigue tu camino sin armar más show. Se usa mucho cuando alguien está acelerado o buscando problema, y toca ponerle freno antes de que la cosa se caliente.
No arrugues
En Cesar se usa para decirle a alguien que no se eche para atrás, que no se acobarde y le meta berraquera a lo que viene. Es como un empujón para que se anime a hacer algo que le da miedito o pereza. Suena medio regaño, medio cariño, y la verdad es que tiene bastante sabor costeño.
Casaquilla
Diminutivo cariñoso de casa que se usa para hablar del hogar de uno con ternura, orgullo y un puntico de nostalgia. No tiene que ser una casa pequeña de verdad, es más el feeling de mi rinconcito, mi refugio, donde cae la gente de confianza y uno se siente en paz. Suena bien costeño y bien de parche.
Tirar lengua
En Cesar se dice tirar lengua cuando alguien se pone a chismosear sabroso, a rajar del vecindario o a soltar detalles jugosos de todo el mundo. Es hablar largo y tendido, casi siempre de la vida ajena, con ese toque de novela que tanto gusta. No es solo conversar, es darle duro al chisme, y la verdad es que entretiene bastante.
Trepa'o
En la Costa Caribe se le dice trepa'o a la persona que se mete a una fiesta sin invitación, aprovechando el desorden y el bullicio. Llega como si nada, se sirve trago, se hace amigo de todo el mundo y a veces termina gozando más que el cumpleañero. Es el clásico colado caribeño, descarado pero con sabrosura.
Leer la chancleta
Se usa para hablar de ese regaño bravo que te mete tu mamá o tu papá cuando ya se mamaron de tus cagadas, casi siempre con la chancleta en la mano lista para despegar. No siempre implica que te peguen, pero sí que te sueltan un sermón de esos que te dejan quietecito. Y la verdad, a veces hasta hace falta.
Zanahoriado
Se le dice a alguien que anda distraído, ido, en la luna o como en piloto automático. Es esa persona que está presente de cuerpo, pero la mente la tiene paseando por otro lado. En el Cesar suena bien costeño y vacilón, como para echarle la pulla con cariño cuando alguien vive despistado.
Empezar la vaina
En la Costa y en buena parte de Colombia, vaina es esa palabra comodín para casi todo: asunto, plan, lío o lo que toque. Empezar la vaina es arrancar por fin con eso que se venía aplazando, ya sea trabajo, parche o problema. Suena directo, con prisa y un puntito de regaño sabroso.
Llenar el buche
Se dice cuando vas a comer a lo bestia, hasta quedar lleno como un tambor. Es la típica frase antes de un almuerzo pesado o una parrandita con comida sin medida. No es fino, pero es honesto: aquí se viene a darle duro al plato y a salir rodando. Y sí, da orgullo.
Echarle sombrero
En el Cesar se usa para hablar de proteger o respaldar a alguien, como cuando le pones un sombrero para que no le queme el sol. Es como decir que le cuidas la espalda, que no lo vas a dejar tirado si se arma el bololó. Suena muy de compas leales, y la verdad es que tiene su encanto costeño.
Rajar labia
Se dice de la persona que habla y habla sin freno, sobre todo para echar chisme, rajar de la gente o meterle adorno a los cuentos hasta que ya no se sabe qué es verdad. Es puro bla bla con sabor a novela. Si alguien está rajando labia, mejor agárrate porque no va a soltar el tema fácil.
¡Deja el pesar!
Expresión muy usada en la Costa Caribe colombiana para decirle a alguien que deje de estar triste, amargado o montando un drama eterno por algo que ya pasó. Es como sacudir al pana y decirle que suelte la lloradera y se ponga las pilas. Suena regaño cariñoso, pero con ese sabor costeño que anima hasta al más bajoneado.
Estar pillao en César
Se usa para decir que alguien está hasta el cuello de vueltas, trabajo o problemas, tan ocupado que no le da la vida. Es como estar atrapado en mil cosas a la vez y sin chance de respirar. Suena bien costeño y sirve para justificar que no apareces ni a palo. Y sí, da risa porque es bien gráfico.
Matar el tigre
Se dice cuando alguien se mete en un camello durísimo, lo saca adelante y luego se enreda con lo que viene después. Como que hiciste la parte brava, pero a la hora de cobrar, organizarte o disfrutar el resultado, te quedas mirando pa' los lados. Es un regaño con sabor costeño, bien cantado.
¡Qué ventura más sabrosa!
Se suelta cuando pasa algo buenísimo de pura chiripa, como si la vida te guiñara el ojo y te regalara un premio sin avisar. Es alegría, sorpresa y sabor costeño todo mezclado. Se usa mucho cuando la suerte te cae del cielo y tú solo puedes reírte y disfrutar. Y la verdad, da gustico decirlo.
Echar vaina
Se usa para decir que estás molestando a alguien en plan vacile, echándole pullas, chistes o comentarios para picarlo. No siempre es mala onda, muchas veces es pura recocha entre panas, pero si te pasas ya suena a fastidio. Típico cuando no puedes ver a tu amigo tranquilo sin joderlo un ratico.
Licor de regalo
En el Cesar se dice cuando llegas a una parranda con una botella para aportar y caer bien de una. Es el pase VIP no oficial: no vas con las manos vacías, te ganas al anfitrión y te abren la puerta sin tanta pregunta. Táctica vallenata clásica, de las que arreglan cualquier ambiente en dos tragos.
Recoge y pa' dentro
Se usa cuando ves que la cosa viene mal dada o muy incómoda y lo mejor es abortar misión y devolverse pa' la casa. Es como decir ya, recojamos los corotos y nos metemos pa' dentro antes de que esto se ponga peor. Muy de clima caliente, de terraza y de gente que no se complica la vida.
Morirse de risa
Se dice cuando algo te da tanta risa que sientes que te vas a reventar de tanto carcajear. No es literal, claro, es pura exageración para decir que estuvo demasiado chistoso. Se usa un montón en conversaciones del día a día, sobre todo cuando el cuento, el chisme o la metida de pata estuvieron finos.
Seguir la juerga
Se usa cuando la fiesta está buena y nadie quiere que se acabe, así que se decide seguir con la rumba, el trago, el baile y la recocha hasta que el cuerpo aguante. Es como decir que se alarga la parranda sin mirar el reloj, porque cortar el vacile sería casi un pecado.
Tremendo madrugado
Se dice cuando alguien se pega una levantada brutal, de esas que te sacan de la cama antes de que amanezca. Es como presumir o quejarse de que madrugaste a lo bestia, casi antes de que cante el gallo. Muy de la costa: suena exagerado, pero a veces es la pura verdad.
Arrancao'
Se dice cuando estás sin un peso, pelado, en la mala y contando monedas. Es el típico estado post-rumba o post-quincena: te invitan a salir y tú solo puedes mirar el menú como si fuera un museo. En la Costa se suelta con orgullo y pena a la vez, y tiene su gracia.
Achantao
En el Cesar se le dice a alguien achantao cuando está apagado, lento o sin ganas, como si anduviera en cámara lenta y no reaccionara ni a palo. También vale para el que se queda quieto, medio bobo o sin iniciativa. Es regaño suave, pero pica, porque te están diciendo: despierta, mijo.
Ser una caja
Se dice de alguien que es súper reservado, que no cuenta nada de su vida ni aunque le ruegues. Es como si tuviera los pensamientos guardados con candado y contraseña. En el Cesar se usa para señalar al que se queda callado, no suelta chisme y se hace el misterioso. Útil, pero a veces desespera.
Estar en la jugada
Se dice de alguien que está al tanto de lo que pasa, que se aviva rápido y no se deja meter los dedos en la boca. También vale para el que se mueve bien en un tema, sabe por dónde va la cosa y se adelanta. En el Cesar suena muy de calle, sobre todo pa' chismes y vueltas.
Estar como un dólar encima de una vaca
Se dice cuando alguien está fuera de lugar, incómodo o desubicado en una situación. La imagen es clarita: un billete de dólar en el lomo de una vaca no pinta nada ahí, se ve rarísimo. Sirve para burlarse con cariño cuando alguien no encaja, no sabe qué hacer o está más perdido que el hijo de Lindbergh.
Pela' el ojo
Expresión costeña para decirle a alguien que se ponga pilas y esté bien atento, como con el radar prendido. Se usa cuando hay que estar pendiente de un chisme, una oportunidad o un posible lío, para que no te agarren de bobo. Es un aviso rápido y bien de calle.
Empeñar la mula
Se usa cuando alguien sigue terco e insistente con una idea o un plan, aunque todo el mundo vea clarito que va directo al fracaso. Es como decir que la persona está emperrada, cerrada de mente y no suelta el tema ni a bala. Muy de esas terquedades costeñas que dan rabia pero también un poquito de risa.
Pasar la tarde en modo macondiano
Se dice cuando te desconectas del mundo y te quedas en plan contemplativo, medio soñando despierto, como si estuvieras metido en Macondo. Suele ser una tarde lenta, con calor costeño, brisa y algo frío en la mano. No es hacer nada, pero con estilo, y la verdad es que provoca.
Estar en la masa
En Cesar se dice que alguien está en la masa cuando anda todo despistado, como ido, con la mente en otro planeta y cero pendiente de lo que pasa alrededor. Es esa persona que le hablas y se queda mirando al infinito. A veces es por enamorado, a veces por cansancio, pero igual uno se burla con cariño.
Jalar gajo
Expresión usada para referirse a correr a toda velocidad, como si estuvieras escapando de un aguacero en pleno festival vallenato.
Traíto
Se dice cuando algo queda cerquita, a nada de distancia. Si te dicen que está traíto, no te pongas dramático, que es ahí mismo, a dos pasos. Muy de la Costa, sobre todo en el Caribe colombiano, para convencerte de que camines un poquito y no armes pereza. Y sí, a veces te la exageran.
Simba'o
Se dice de alguien que va medio mareado por haberse tomado unas copas de más, con la cabeza dando vueltas pero todavía funcional. No está tirado ni en modo zombi, solo alegre y desubicado. Muy de parche costeño, de esos que juran que están bien y al minuto se les enreda la lengua. Y sí, da risa verlo.
Chino
En la Costa Caribe, y en Cesar en particular, chino es un apodo súper cariñoso para los niños, casi siempre para el propio hijo o el de alguien cercano. No tiene nada que ver con nacionalidades ni rasgos físicos, es puro afecto costeño. Es como decir mi pelado o mi pelao, pero con ese saborcito de familia y barrio.
Fábrica de vallenatos
Se dice de alguien que no para de inventar cuentos y echar carreta, como si tuviera una línea de producción de historias. Cada rato sale con un “vallenato” nuevo, bien adornado y medio dudoso. Sirve para vacilarlo cuando exagera o mete mucha fantasía. En Cesar suena natural, y da risa porque es bien gráfico.
Panaero
Forma cariñosa y medio jocosa de llamar al amigo que siempre aparece con pan fresco o comida cuando todo el mundo tiene hambre. Es como el héroe anónimo de las madrugadas y las fiestas, el que tiene el contacto del panadero o la tienda abierta. Y la verdad, tener un panaero en el parche es una bendición sabrosa.
Maizudo
En el Cesar dicen maizudo para hablar de alguien con mucha plata, bien forrado, como si estuviera sembrado en billetes. Es el típico que invita a todo el combo, paga la botella cara y ni se inmuta. No es técnico ni nada, es pura jerga costeña con sabor, y hay que admitir que suena bastante sabroso.
Estar prendido como un bombillo
Se dice de alguien que anda encendido, con la energía a tope, emocionado o hiperactivo, como si tuviera un bombillo prendido por dentro. Puede ser por la rumba, el trago, el café o simplemente porque el man es así de acelerado. En el Cesar se suelta mucho cuando alguien no se queda quieto ni un segundo.
parrandón
Evento social donde se baila al son del vallenato y el guaro corre como río. Es una fiesta llena de alegría, música y ñeque.